La homosexualidad entre los animales

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Quienes tachan de anormal y aberrante la homosexualidad, a menudo afirman que esa conducta únicamente se observa en el ser humano y no en los animales, lo cual —argumentan— es una prueba de que no obedece a tendencias naturales sino a una desviación pecaminosa de la conducta.

Un león macho intenta montar a otro, sin que éste parezca reaccionar ante ello. Conductas homosexuales como esta se han observado en numerosas especies de animales, tanto en machos como en hembras

La realidad, empero, es que el comportamiento homosexual se observa también entre los animales, tanto silvestres como domésticos, y tanto en libertad como en cautiverio. Y no como algo raro, excepcional o muy poco frecuente, sino como una conducta bastante común.

En efecto, en un artículo recientemente publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias por los investigadores uruguayos Aline Freitas-de-Melo, Lorena Lacuesta y Rodolfo Ungerfeld, se señala que el comportamiento homosexual se registra “entre machos de varias especies de rumiantes, incluyendo a los ovinos, caprinos, bovinos, bisontes, jirafa, antílope, buey almizclero y varias especies de cérvidos”.

“De manera general —agregan—, la monta intrasexual, o sea la monta entre individuos del mismo sexo, ocurre en ambos sexos, entre animales de todas las edades, tanto en vida libre como en cautiverio. Es frecuentemente observada entre los machos, estando en las hembras de rumiantes asociada al celo. Además, es más frecuente en animales juveniles que en adultos, y en individuos domésticos y en cautiverio que en animales libres.”

Semejante comportamiento, como decíamos, no es algo excepcional o extraordinario sino bastante común. En el caso de los novillos, los autores del artículo citan estudios que comprendieron más de cinco millones de animales mantenidos en establecimientos ganaderos, en los cuales —dicen— se encontró que algo más del 2% de los animales presentan tal conducta, a la cual los veterinarios y zootecnistas denominan “síndrome de buller”.

En los rebaños de carneros, la proporción de machos homosexuales llega a ser considerablemente más elevada. En ciertas razas, dice el estudio, hasta el 8% de los machos tienen preferencia sexual por otros carneros frente a ovejas en celo… Estos carneros no solo montan, sino que dirigen todas las actividades de cortejo (olfateos anogenitales, acercamientos laterales y pataleos) hacia otros carneros, al tiempo que su actividad sexual frente a hembras es muy baja”.

En el caso de los bovinos, el problema con el comportamiento homosexual es que aquellos animales que son objeto de monta sistemática por parte de otros de su mismo sexo, sufren lesiones que pueden llegar a ser graves e incluso mortales. “La mortalidad —añade el artículo— puede llegar al 1%, y estos animales se agotan al ser montados en forma reiterada, pierden pelo y presentan inflamaciones y traumas en la grupa y la cola, pudiendo en casos extremos sufrir fracturas de huesos.”

Los autores enumeran varias hipótesis acerca de la homosexualidad entre los animales, la cual evidentemente es una paradoja evolutiva ya que el apareamiento sexual surgió originalmente con fines reproductivos y al realizarse entre individuos de un mismo sexo ya no cumple tal función. Entre las diversas explicaciones que examinan, las hay tanto de carácter neurológico como anatómico, e incluso la de que ayuda a controlar el exceso de individuos y garantizar la sobrevivencia de una población cuando ésta llega a ser demasiado grande, ya que al no traducirse en descendencia, permite que el alimento disponible alcance para todos.

Pero por ahora estas explicaciones no nos interesan. Lo importante es el hecho de que, como demuestra este estudio, la homosexualidad no es una aberrante conducta antinatural exclusiva del ser humano como afirman algunos, sino que se observa en otros muchos animales.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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