La ignorada amenaza de las microperlas

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Las primeras voces de alarma se dieron hace diez años, pero sólo ahora el asunto parece estar siendo tomada en serio la amenaza que representan para el medio ambiente las llamadas microperlas o microesferas ampliamente usadas en cosméticos y productos de aseo personal y de limpieza. Incluso, se ha iniciado una campaña internacional para tratar de prohibir su empleo con tales fines y en Estados Unidos ya se lanzó la primera propuesta de ley en tal sentido.

Por Juan José Morales

Las tales microperlas o microesferas, son pequeñas partículas de plástico de menos de un milímetro de diámetro. Las más pequeñas, las empleadas en cremas limpiadoras y exfoliantes y en pasta dentífrica, miden sólo unas milésimas de milímetro de diámetro, pero las hay mucho mayores, como las usadas para decorar uñas y labios. El problema con ellas es que producen una grave contaminación ambiental, pues persisten durante años o siglos en el ambiente sin descomponerse y, tras ser arrojadas al drenaje por el lavabo, van a dar a ríos, lagos y el mar, donde afectan a los animales. A la postre, pueden terminar en el organismo humano después de un largo recorrido por las cadenas alimenticias.

Las microperlas son en general demasiado pequeñas para verlas, pero algunas son de gran tamaño, como estas, de un cosmético llamado Caviar Manicure, usadas para lo que muestra la imagen, aunque se corre el riesgo de tragárselas en un beso.

Lo más grave con las microesferas es que, dado que tienen una gran superficie en relación con su minúsculo volumen, a ellas se adhieren fácilmente otras sustancias, que pueden ser muy tóxicas, como los llamados compuestos orgánicos persistentes. De hecho, en un principio el uso que se les dio fue precisamente aislar y separar sustancias por adhesión en ciertos procesos industriales. Posteriormente, para reducir sus costos de producción, los fabricantes de jabones, champús, cremas limpiadoras y cosméticos en general, comenzaron a emplearlas —a veces en grandes cantidades— en lugar de las sustancias naturales del tipo de cáscara de nuez o de coco finamente molida que hasta entonces utilizaban. Un estudio hecho en Holanda, por ejemplo, reveló que la crema exfoliante Exofonic de L’Oreal contiene más de diez por ciento de microesferas.

Actualmente las microperlas se utilizan en más de cien productos de amplio consumo fabricados por grandes transnacionales como Johnson & Johnson, Procter & Gamble, Unilever, L’Oréal y Clarins. Por su propia naturaleza, prácticamente todos esos productos van a parar al drenaje, pero —debido a su pequeñísimo tamaño— las microperlas no pueden ser filtradas, retenidas y eliminadas en las plantas de tratamiento de aguas negras y terminan contaminando ríos, lagos y mares.

En 2004, el biólogo marino británico Richard Thompson publicó en la revista Science un artículo acerca de la presencia de tales micropartículas en las aguas marinas y el peligro que representan. Desde entonces, se han ido acumulando datos que demuestran la magnitud del problema. Por ello se ha pedido a los fabricantes que las utilizan que dejen de hacerlo. Pero en general han puesto oídos sordos a las peticiones, o si acaso han prometido hacerlo en plazo más o menos largo.

Hasta ahora, que sepamos, sólo unas pocas compañías han dejado de utilizar microperlas voluntariamente. Por eso está cobrando fuerza la idea de que es mejor dictar leyes para prohibir su uso. En el congreso del estado de Nueva York ya se presentó una iniciativa en tal sentido después de que se detectó una alarmante contaminación con micropartículas en el lago Erie, uno de los Grandes Lagos, y en la Gran Bretaña el parlamento está estudiando la cuestión con miras a tomar una decisión al respecto.

En fin, las microperlas significan una amenaza que no por ignorada deja de ser real.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

 

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