A “protegerse” con un armonizador energético #Charlatanería

0

Los caballeros medievales andaban muy tranquilos y campantes enfundados en su armadura, que los protegía de pedradas, lanzazos, puñaladas traperas y otros peligros por el estilo. Hoy, los caballeros —y las damas— del siglo XXI pueden andar también tranquilos y bien protegidos por una especie de armadura. Pero no metálica, pesada y estorbosa, sino tan ligera que no se siente. Vaya, ni siquiera se ve. Es más: ni siquiera es material. Sólo hay que creer que existe. Y la protección que brinda no es contra ataques de siervos, villanos, salteadores de caminos, caballeros rivales y otros malandrines, sino de peligros tanto o más graves aún: vetas de agua, fallas subterráneas, alteraciones telúricas diversas, campos electromagnéticos, emisiones de baja y alta frecuencia, ondas de WIFI, y otros por el estilo, que amenazan la vida y la salud del hombre del siglo XXI.

Por Juan José Morales

¡Ah! Además de actuar como protección de cuerpo entero, el escudo en cuestión le dejará los chakras tan bien alineaditos que hasta parecerán recién salidos de la fábrica. Y de ribete, la tensión nerviosa, el desánimo y el desgano desaparecerán como por ensalmo, el portador recobrará la vitalidad y se sentirá sano y fuerte cual burel de lidia.

Esto que parece un tornillo con la rosca defectuosa, es el Armonizador Energético de Onda Blanca. No contiene nada en su interior, pero se dice que debido a su forma crea en 50 metros a la redonda un poderoso campo energético, que no sólo protege al usuario de cualquier maligna amenaza, sino además lo mantiene en óptimo estado de salud. Por supuesto, tales maravillas no son gratuitas, sino que cuestan una buena cantidad de dinero, aunque sean más falsas que la leyenda de la llorona.

Si todo esto le parece una tontería y un engaño, efectivamente lo es. Pero hay quienes lo creen. De no existir tales crédulos, no tendría éxito el vivales que obtiene buenas ganancias vendiendo el Armonizador Energético de Onda Blanca, el aparatejo que obra los prodigios arriba descritos, y que —dice su publicidad— “es un generador de ondas vibratorias capaz de neutralizar patrones energéticos que puedan alterar la salud de las personas y de los seres vivos”.

¿Cómo? No podría ser más sencillo: “Es su propia geometría la que genera una Onda de Forma que se irradia en un diámetro de 50 metros a partir de su centro. Esta Onda de Forma está en la gama del color blanco, incluyendo de este modo el espectro electromagnético completo.”

¿Lo duda? “Diversas mediciones radiestésicas confirman y verifican su poder emisor. También, a través de la Visión aural se puede apreciar la irradiación de las diferentes gamas de colores que constituyen en su conjunto la Onda de forma de color blanco.”

¿Dónde, quién, cómo y cuándo se hicieron las tales mediciones y observaciones con visión aural? Eso no se dice, simplemente porque es mera palabrería.

Pero para quienes crean que un armonizador lo protegerá de los peligros del mundo moderno tan eficientemente como un collar de ajos mantenía a raya al conde Drácula y vampiros de compañía, lo recomendable es comprar una buena cantidad, para dotar a cada miembro de la familia del suyo, a fin de que lo lleve colgado del pescuezo día y noche y de este modo —se encuentre donde se encuentre— estará siempre a salvo de cualquier dañina fuerza. En casa, por supuesto, habrá que tener también al menos uno, estratégicamente ubicado para salvaguardar al sacrosanto hogar.

Y ya que andamos metidos en gastos, ¿por qué no aprovechar la oportunidad y de paso comprar también unos bonitos armonizadores de agua? Son —reza su publicidad— “unas varitas de cristal rellenas con una combinación de minerales y piedras preciosas que van a permitir armonizar y subir la vibración energética del agua, mejorando su calidad y permitiendo que bebamos agua con unas características fabulosas. En función de la combinación, va a conferir al agua unas propiedades específicas: purificar nuestra sangre, aumentar nuestro fuego interior, mejorar nuestro estado de ánimo…”

Ciertamente, la compra significa un considerable desembolso —el precio de cada inútil cosilla de esas anda por los 2 300 pesos— pero ¿para qué se inventó el dinero, si no para enriquecer charlatanes?

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!