La riqueza del Aerolito de Cozumel

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Ignoro por qué se le llama El Aerolito, pero ese es el nombre de un cenote de la isla de Cozumel. Es del tipo que los científicos denominan anquihalinos, que se caracterizan porque hay en ellos tanto agua dulce como marina, separadas por una delgada capa llamada haloclina.

Este tipo de cenotes se encuentran tanto en Cozumel como a lo largo de la costa de tierra firme en Quintana Roo. En ellos se han hecho importantes hallazgos científicos —a los que ya nos hemos referido en esta columna—, como ciertos crustáceos que podrían considerarse el eslabón perdido entre los insectos y los demás artrópodos. Y El Aerolito no es la excepción. De hecho, ha resultado un verdadero cofre de tesoros biológicos.

Por Juan José Morales

Este esquema, tomado de la revista Biodiversitas, ilustra el artículo de Fernando Calderón Gutiérrez sobre la gran riqueza biológica del cenote Aerolito y su prolongación tierra adentro. En el recuadro de la esquina inferior izquierda se indican los principales grupos de especies identificados por los investigadores.

Si bien la boca del cenote se encuentra en la zona costera, su interior se extiende en forma de un sistema de cuevas inundadas por18 kilómetros tierra adentro. Pero su porción más interesante desde el punto de vista científico es la más cercana al litoral. Ahí, entre otras cosas, se descubrió la estrella marina Copidaster cavernícola —sobre la cual escribimos hace algún tiempo— que tiene la característica de ser la única estrella marina que habita en cuevas. Los hallazgos biológicos, empero, no se limitan a este equinodermo. En un artículo publicado en el número más reciente de la revista Biodiversitas de la Comisión Nacional para el Estudio de la Biodiversidad (Conabio), el investigador Fernando Calderón Gutiérrez, de la Universidad Autónoma de Baja California, señala que a la fecha se han registrado en ese sitio 82 especies diversas. Para comprender mejor lo que este número significa, basta señalar que en todo el mundo sólo se conocen 477 especies que habitan cuevas anquihalinas. Esto significa que en El Aerolito se encuentra la sexta parte del total mundial, y no pocas de ellas son endémicas del lugar. Es decir, únicamente se les encuentra ahí.

Un detalle interesante, comenta Calderón, es que no obstante que la fauna dominante en la mayoría de las cuevas del mundo —90% del total— consiste en crustáceos, en El Aerolito casi no se encuentra este tipo de animales. Sólo representan el 10%. En cambio, hay muchos otros tipos de fauna, inclusive ciertos animales invertebrados llamados ascidias, de cuerpo blando y gelatinoso, que se alimentan filtrando agua. Es la primera vez en todo el mundo que se encuentran ascidias en una cueva.

Es igualmente notable la abundancia de esponjas, de las cuales se identificaron 22 especies. Hay asimismo numerosas especies de equinodermos, o sea invertebrados del tipo de los erizos y las estrellas de mar. En total se han registrado 15, lo cual resulta extraordinario ya que este tipo de animales son muy raros en cuevas, y cuando se encuentran, por lo general hay una sola especie y en reducida cantidad de ejemplares. Pero, como decíamos, en El Aerolito se encontraron 15, y en general abundantes. Algo sumamente impresionante, a juicio del autor, es la gran cantidad de ciertos ofiuros o estrellas serpiente de la especie Ophionereis reticulata, que en algunos sectores del cenote son tan abundantes que parece que forman un tapete.

Al parecer, la razón por la cual El Aerolito tiene tal abundancia y diversidad de vida, explica Calderón, es porque su entrada principal está rodeada por un manglar, del cual cae gran cantidad de hojas, flores y demás materia orgánica que sirve de alimento a bacterias que representan la base de la cadena alimenticia en la cueva.

En fin, El Aerolito es algo fuera de lo común, y por ello amerita ser protegido y conservado. Pero se encuentra amenazado por la contaminación de una marina ya existente y otra que se está construyendo, así como por los hoteles, condominios y otras construcciones. Por ello, dice Calderón, “a pesar de que el sistema es saludable, es tan frágil como una torre de naipes y cualquier cambio podría resultar en la extinción de las especies endémicas y la pérdida de un ecosistema único.”

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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