Las florecillas del amanecer, otro timo seudomédico

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Ya hemos hablado en esta columna de las llamadas Flores de Bach, que contra lo que muchos creen, no son extractos de flores, sino mágicas vibraciones curativas provenientes del más allá (o del más acá, no está muy claro) captadas por las gotas de agua que el rocío mañanero forma sobre los pétalos de las flores. Hemos hablado igualmente de un timo parecido, el de las Flores de Saint Germain, que “contienen la energía de los Doce Rayos Divinos”, los cuales nos armonizan y nos curan”. Hoy toca turno a otro timo floral: el de las Flores del Alba.

Por Juan José Morales

El uso de la palabra “clínico” en la portada de este libro sobre las llamadas flores del alba, induce a creer que es de tipo médico y tiene fundamentos científicos. En realidad, no es así. Las llamadas terapias con estas flores son sólo una serie de ideas disparatadas sobre supuestos efectos de las diversas especies sobre la mente, el alma, el espíritu o fuerzas misteriosas.

Debo confesar que me costó bastante trabajo —y finalmente mis esfuerzos resultaron infructuosos— tratar de entender cómo funcionan las tales flores, de las cuales se dice que son “esencias áureas elaboradas con técnicas alquímicas”. Es decir, técnicas de los alquimistas de la Edad Media. Terminé extraviado en un lenguaje confuso y enmarañado, un verdadero laberinto de jerigonza sin sentido. Pero justamente ello me permitió entender por qué hay quienes creen en las portentosas virtudes que se le atribuyen a estos supuestos remedios: al no poder comprender ese galimatías de vocablos científicos, filosóficos, sicológicos y esotéricos, la gente termina pensando que se trata de la expresión de una sabiduría tan profunda y extraordinaria que está más allá del intelecto de los simples mortales, y por lo tanto no es necesario comprenderla, sino sólo creer en ella.

Una buena muestra de esa farragosa e intrincada palabrería son los siguientes párrafos:

“La peculiaridad de las Esencias Áureas se deriva de los protocolos de elaboración y procesamiento que les confieren mayor capacidad de ‘penetración energética’. Dichos protocolos tienen dos orígenes: uno floral convencional (frecuencias armónicas en ‘lenguaje’ electromagnético) y otro denominado Áureo (paquetes armónicos de ‘código geométrico’)”

“La división en tres grupos de las Esencias Áureas se debe a la diferenciación también a tres niveles de la ‘cura’ o sanación. Las Flores del Alba van dirigidas a la recuperación y el reequilibrio de lo que se entiende como estado ‘normal’ del individuo, haciendo posible la apreciación de otros niveles de equilibrio por conquistar.”

“Las Damas Áureas son esencias de catarsis o auto-conocimiento que posibilitan la entrada en el umbral de la ‘gran cura’ y los procesos de cambio de mente o Metanoia. Las Rosas Áureas favorecen la entrada en otro orden energético o evolutivo, una vez que se tiene un mínimo equilibrio y capacidad de aceptación de uno mismo”.

Finalmente, no se dijo nada. Pero a partir de eso, los ingenuos terminarán aceptando —sin prueba alguna— que el croto, Codiaeum variegatum, tiene una “acción psico-emocional” y por lo tanto es un “remedio para todo tipo de miedos, tanto de origen conocido como desconocido, y cualquiera que sea su intensidad (pánico, terror), porque bloquea la emisión de formas pensamiento negativas.” O que por su “acción bioenergética”, el mapurite o Fagara chiloperohe es “eficaz cuando hay fuertes impregnaciones psico-energéticas por transferencia celular (transfusiones, transplantes menores, etc.) y desbloquea y recanaliza, vibracionalmente la energía paralizada por la incertidumbre ante la enfermedad.”

No vamos a seguir dando ejemplos. Los anteriores bastan para mostrar uno de los medios usados por los charlatanes: utilizar un lenguaje tan enmarañado y cuajado de términos tomados de las verdaderas ciencias, que resulte incomprensible y así adquiera la apariencia de ser obra de un genio excepcional.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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