César Landaeta: cómo mandar a la gente al carajo, y sin remordimientos

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Psicólogo clínico con muchos años de experiencia, César Landaeta se ha especializado en sistemas humanos, familia, juventud y psicología de la salud. Durante su larga trayectoria pudo percatarse de que muchos pacientes llegaban a su consulta deprimidos, faltos de energía o muy rabiosos, por actuaciones ajenas de las cuales no se podían defender.

Eso, recuerda, le hacía pensar en la búsqueda de la mejor manera de ayudarlos.

La respuesta —comenta—, llegó el día que tuve que preguntarle a una buena amiga que se quejaba amargamente de gente que la hacía sentirse infeliz: ¿Por qué no mandas a esa gente al carajo? Ella respondió que no sabía hacer eso y allí, emocionalmente, le ofrecí ese manual que luego se transformaría en este libro.

¿Cuánto tardaste en escribir Cómo mandar a la gente al carajo?

Escribirlo, no mucho. Tal vez un mes o algo más; pero concebirlo y tenerlo como una posibilidad de enseñanza para otros, sí me tomó unos cuantos años. A veces las ideas van creciendo lentamente sin que nos demos cuenta, hasta que están completas. Es como un período de gestación de un niño.

¿Por qué mandar a la gente al carajo?

Porque es la mejor forma de autoafirmarse y defender el derecho a planificar la vida, como a uno mejor le convenga, sin interfererencias indeseables. Son técnicas para desarrollar la asertividad

¿Cómo reconocer cuándo llega el momento de hacerlo?

Mi primera recomendación es definirse como una persona que merece respeto y que tiene derecho a escoger su vida. Lo segundo, sensibilizarse ante los estímulos que deja el contacto social. Es decir, percibir con propiedad cuándo alguien nos quiere herir, controlar o descalificar para obtener beneficios.

Si nos molesta una interacción con alguien, es que probablemente ha llegado el momento de preparar el envío al palo mayor (que  en el lenguaje de los marinos es conocido como el carajo).

¿Cuáles serían los principales puntos a destacar de tu libro?
Hay cinco de esas lecciones que son como la médula estructural de las demás. 1. Manejar bien la rabia, 2. Afilar la lengua, 3. No aguantar descalificaciones, 4. Evitar el yugo de la culpabilidad y 5. Mantener el buen humor. Con estas habilidades desarrolladas, estaremos en mejores condiciones para aplicar las otras 5, porque son 10 lecciones, que pueden ser desarrolladas en el orden que cada uno quiera darles. Una vez captado el sentido de las que acabo de mencionar, las demás se adquieren según la personalidad y el ambiente de quien quiera ejercer su derecho a la libertad.

En el caso de la familia, ¿no es más difícil mandarlos al carajo? Hijos ya malcriados, una pareja que nos agobia, ¿es preferible el divorcio?

Es un poco más difícil por lo relativo al afecto, la autoridad o los sentimientos de culpa, que son numerosos; pero es bueno recordar que no se trata de agredir o apartarse de la persona en cuestión, sino de mandar al carajo los comportamientos que nos molestan. Solo en casos extremos habrá que alejarse.

Yo recomiendo la tolerancia, pero solo hasta un punto en que no permita abusos excesivos. Dice una frase: Hay un punto en que la tolerancia ya no es una virtud.

Como decimos en México, no hay que pasar de buena gente a pendejo…

Ja..ja… así es. En Venezuela también se dice así. Yo escribí un libro que se llama No sea usted tan pendejo. Es como un complemento de este.

¿Entonces cuál sería el principal secreto para mandar a la gente al carajo sin remordimientos?

No es en realidad un secreto, sino más bien una capacidad que todos tenemos. Cuando tomamos consciencia de nuestro valor como personas, nos despojamos del deseo de la aprobación ajena y progresamos en nuestras habilidades asertivas, no nos quedan remordimientos, sino una sensación de alivio incomparable.

Curado de comunismo

Casado y padre de dos hijos varones, César nació en Caracas, Venezuela, “hace unas cuantas décadas”. Actualmente reside en Madrid. El hijo de en medio de un técnico en radiodifusión y un ama  de casa, estudió Psicología en la Universidad Central de Venezuela y luego hizo un postgrado en la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos.

Recuerda haber sido un niño más bien tranquilo. Ya en la adolescencia le gustaban más los deportes, las fiestas y las chicas que la escuela. Sin embargo, logró salir adelante con sus estudios.

En la universidad, comenta, “me metí a comunista y eso cambió totalmente mi actitud hacia la religión, un fanatismo de mi familia materna. Un día que tuve un accidente de moto, mi madre me escuchó rezar y me dijo: Como todos los comunistas. Se acuerdan que hay Dios cuando les duele el culo”, recuerda entre risas. “Luego me curé del comunismo”.

¿Cuándo  cómo y por qué decidiste estudiar psicología?

Porque siempre fui bueno viendo las cosas donde otros no las veían y lo que les aconsejaba a mis amigos, les resultaba muy bien. Además, a mí no me iba mal con mis propias enseñanzas. Total que me fui a inscribir en la universidad. Uno de aquellos amigos me dijo: Tú vas a sacar un permiso para cobrar por lo que haces de gratis con nosotros.

Y bueno, la verdad es que me gusta lo que hago como psicólogo, pero más me divierte escribir. Creo que es mi verdadera vocación

Y esa verdadera vocación, ¿cómo y cuándo la descubriste?

A los 14 años comencé a escribir una novela que nunca terminé. Luego, en la juventud, cada vez que tenía una vicisitud amorosa, la convertía en un cuento, sólo para descargarme. Quienes los leyeron los aprobaron y de ahí, me quedó la inquietud, hasta 1998, cuando publiqué el primero de los 14 que tengo ahora. Y no quedará ahí la cosa. César ya está trabajando en un par de proyectos:  Uno sobre la soledad de la mujer y otro, sobre la mejor forma de vivir la vejez. Esperamos poder leerlos pronto.

¿Y qué hace César cuando no ejerce o no escribe? Disfruta del Jazz y la buena música en general. Le gustan los deportes, en especial el fútbol y béisbol. Es fan del Barça y de los Dodgers y Red Sox. También disfruta de la lectura: “Leo   mucho de ensayos y literatura histórica, sin descuidar Oscar Wilde, Sartre y Kafka. Más que el teatro, prefiere el buen cine. Su platillo favorito, la paella valenciana, pero que esté bien preparada.

Puedes seguirlo en twitter @celand29 y en Facebook: César Landaeta H. Tiene una página Web: cesarlandaetah.com

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