La información como producto chatarra

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El pasado 26 de febrero comentábamos en esta columna que sólo uno de cada cuatro jóvenes norteamericanos —incluso aquellos que cursan o han tenido estudios de nivel universitario— pueden identificar a Irán en el mapa. Ello a pesar de que en la prensa, la radio y la televisión, los estadounidenses son sistemáticamente bombardeados con noticias sobre el peligro que —según el gobierno de Washington— ese país representa para Estados Unidos.

Este caso es muy ilustrativo de la forma en que los medios de comunicación manipulan las noticias. No informan, sino ejercen un verdadero control mental sobre el público, cuyas ideas y opiniones moldean mediante lo que podría denominarse información rápida o información chatarra, por analogía con la comida del tipo de las hamburguesas y los hot dogs.

Actualmente, la inmensa mayoría de la gente se mantiene informada sólo a través de los noticiarios de televisión, con sus noticias relámpago de 20 ó 30 segundos de duración y sus reportajes y comentarios igualmente comprimidos, esquematizados y simplificados, que no dan lugar al análisis, la comprensión y el razonamiento.

Así lo hace notar el periodista y analista político Manuel Freytas en un artículo, titulado “Cómo funcionan la manipulación y el control mental con las noticias”, distribuido por la Agencia Popular de Comunicación Suramericana (APC) que reproduce el Boletín del Movimiento Comunista Mexicano.

En la información que difunden los medios masivos de comunicación —escribe Freytas— “no hay contexto, no hay historia, no hay relación ni causalidad entre acontecimiento y acontecimiento, y las noticias, como las imágenes, sólo se fijan (y quedan) en la retina mientras las miramos, las leemos o las escuchamos.”

De esta manera, en la mente de los televidentes, los radioescuchas y los —cada vez menos— lectores de periódicos, se van creando conceptos esquemáticos, ideas simplistas y estereotipos al gusto y conveniencia de los grupos de poder económicos y políticos.

Actualmente, señala Freytas, lo que impera en el mundo es la comunicación “‘express”, una información de consumo rápido, que consiste sólo en títulos, párrafos cortos, hechos memorizados fáciles de digerir y recordar. Y el gran público, que es el consumidor masivo de ese tipo de información —la única a la que prácticamente tiene acceso—, se ha acostumbrado a asimilar información descontextualizada, sin un porqué ni un cómo o un para qué, sin analizar ni reflexionar sobre su autenticidad y origen.

Desde luego, es natural que esto suceda. Después de todo, los medios masivos de comunicación propiedad de grandes empresas, no buscan promover el conocimiento y la comprensión razonada de las noticias, sino programar a los televidentes, lectores y radioescuchas para que crean y acepten lo que se les dice. O, para decirlo con palabras de Freytas, “en su objetivo esencial, la noticia express, la ‘comida rápida’ de la información, no está orientada a alimentar el conocimiento sino a engordar la ignorancia masiva”. Así, añade el analista, “el público masivo, el alienado programado (AP), consume información express de la misma manera que consume música, espectáculos, productos, y hasta presidentes y normas de vida vendidos como si fueran desodorante de ambiente.”

Por ello se puede encontrar a tanta gente que se siente informada y capaz de “opinar” sobre el conflicto entre Estados Unidos e Irán sin saber en realidad absolutamente nada sobre ese país, su historia, su política e incluso su mera ubicación geográfica. Pero eso no es caso único. Se repite en casi todos los aspectos de la vida económica, social y política, gracias a la información chatarra.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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