Generadores eólicos v.s. huracanes

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Hay proyectos que se antojan sacados de un relato de ciencia ficción, pero sus autores los consideran perfectamente factibles, aunque no en el futuro inmediato sino a mediano o largo plazo. Por ejemplo, la sugerencia de atenuar la furia de los huracanes a la vez que producir energía mediante una barrera de grandes aerogeneradores.

Por Juan José Morales

Por ahora es sólo uno de esos proyectos que se antojan fantásticos e irrealizables, pero tal vez algún día frente a las costas de regiones expuestas al embate de los huracanes se vean las aguas marinas sembradas con grandes aerogeneradores que, además de producir electricidad, servirían para atenuar la furia de los vientos y la altura de las mareas de tempestad.

La idea es de un grupo de investigadores de las universidades norteamericanas de Stanford y Delaware encabezados por el Prof. Mark Jacobson, quienes consideran que si se levanta una cadena de generadores eólicos a lo largo de una costa expuesta a tales fenómenos meteorológicos, se podría no sólo obtener una gran cantidad de energía con los vientos normales, sino que además, en caso de un huracán o una tormenta tropical, se lograría aminorar considerablemente tanto la intensidad de sus vientos como la altura de la llamada marea de tormenta o marea de tempestad, que es la elevación del nivel del mar muy por encima de lo normal, lo cual provoca grandes daños hace llegar el oleaje a considerable distancia tierra adentro y provoca inundaciones en áreas bajas.

Para evaluar los efectos de una barrera de aerogeneradores, Jacobson y sus colaboradores hicieron simulaciones con computadora de dos importantes huracanes: el Katrina, que en 2005 —el mismo año que Quintana Roo recibió el embate del Wilma— devastó Nueva Orleans al provocar la ruptura de los diques que la protegían de inundaciones causadas por las aguas del río Mississippi y el Sandy, que en 2012 ocasionó un desastre nunca visto en Nueva York.

Pues bien, de acuerdo con las simulaciones, en ambos casos, de haber existido frente a las costas de esas ciudades la propuesta barrera de aerogeneradores, la intensidad de los vientos hubiera disminuido hasta en 150 kilómetros por hora. Es decir, se habrían atenuado lo bastante como para que causaran daños mucho menores de los que se registraron. Igualmente, dice Jacobson, la altura de la marea de tempestad se hubiera reducido en casi 80%. Con ello quizá se habrían evitado las extensas inundaciones que cubrieron gran parte de Nueva Orleans y que en Nueva York incluso penetraron en los túneles del ferrocarril subterráneo.

El efecto protector de los aerogeneradores —explican los investigadores— se debe a que sus aspas, al captar la fuerza del viento, lo debilitan, y esto tiene el doble efecto de reducir la altura de la marea de tempestad —que es impulsada por los vientos— y también atenuar el flujo de aire hacia el ojo, que es la zona central de baja presión del huracán. De esta manera, el huracán se debilita y se desintegra más pronto.

Como es de suponer, para obtener tales resultados harían falta no unos pocos cientos o miles de aerogeneradores, sino decenas de miles, lo cual exigiría inversiones descomunales. En el caso de Katrina, se habrían necesitado 78 mil. Pero hubieran evitado daños por muchos miles de millones de dólares, con lo cual se habría compensado el costo de construirlos e instalarlos.

Tratar de detener un huracán es imposible, pues su energía es enorme. Pero quizá, como sugieren los investigadores, se podría canalizar esa energía de tal modo que resulte aprovechable a la vez que se eviten sus daños. Por ahora, esto es sólo una idea, pero quizá algún día, en un futuro más o menos distante, se vuelva realidad.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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