Chile habanero, otro beneficiado por el cambio climático

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Que el cambio climático puede traer consecuencias negativas, es un hecho indiscutible. Pero en algunos casos al parecer habrá ciertos beneficios. Por ejemplo, para los productores de chile habanero, un producto emblemático de la península de Yucatán.

De acuerdo con una investigación realizada en el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) por René Garruña Hernández como tesis doctoral, los sembradíos de esa especie de chile —Capsicum chinense para quien prefiera el nombre científico— podrían dar mayores y mejores rendimientos en las condiciones de aumento de temperatura y concentraciones de dióxido de carbono (CO2) que se prevén en diferentes modelos teóricos del cambio climático, a condición empero de que el calor no resulte excesivo.

Por Juan José Morales

Chiles habaneros. Su color cambia de verde a amarillo y rojo a medida que maduran, y al mismo tiempo se hacen más picantes. Aunque al pa-recer esta especie pro-viene de la región andina de Sudamérica, ya se ha naturalizado en la penín-sula de Yucatán, donde es ampliamente utilizado y cultivado.

La investigación del Dr. Garruña —en la cual participaron también Roger Orellana Lanza y Azucena Canto Aguilar— se realizó en condiciones controladas en cámaras de crecimiento ubicadas en el invernadero del CICY, en las cuales podían regularse tanto la temperatura como la concentración de CO2 en el aire. Se hicieron cultivos de habanero en distintos ambientes, con temperaturas de 30, 35 y 40 grados, similares a las que se espera puedan registrarse como consecuencia del calentamiento global y el cambio climático. Al mismo tiempo, se mantuvieron diferentes concentraciones de CO2, también similares a las que podría haber como resultado de las modificaciones del clima.

No entraremos en detalles sobre los resultados. De manera general, puede decirse que a mayor temperatura las plantas florecieron más tempranamente, pero a la vez se retrasó considerablemente su fructificación debido a que cierta cantidad de flores no completaron su desarrollo y también murió una parte de los frutos. Igualmente, las mayores concentraciones de CO2 ocasionaron una floración y una fructificación adelantadas y hubo también efectos negativos en flores y frutos.

Pero —y aquí viene lo interesante— en condiciones de mayor disponibilidad de dióxido de carbono, el número de frutos por planta, el tamaño de éstos y su contenido de capsaicina —la sustancia que le da su pungencia o picor al chile— estuvieron por encima de lo normal.

En conclusión, puede decirse que si bien el incremento en la temperatura del aire tuvo efectos indeseables al disminuir la producción de frutos, ocasionar el aborto de flores y retrasar la fructificación, si al mismo tiempo aumentaba la concentración atmosférica de CO2, esos efectos negativos se veían compensados con más y mejores frutos.

“Estos resultados —señala el Dr. Garruña— sugieren que niveles duplicados de CO2 en regiones tropicales podrían promover cambios positivos en las plantas y de esta forma mitigar detrimentos causados por el incremento en la temperatura, siempre que estas no alcancen niveles extremos.”

Y aquí quisiéramos subrayar la importancia de esta investigación, no sólo por lo que significa desde el punto de vista práctico y económico, sino también porque revela que el CICY está, como se diría en el lenguaje popular, “poniéndose las pilas” para estudiar y prever los efectos del cambio climático en esta parte de México en que vivimos, sin esperar a que —como también se diría coloquialmente—el destino nos alcance. Estudios como este pueden ser muy útiles para tomar medidas de adaptación y mitigación de un fenómeno que a todas luces es ya inevitable.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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