Los hongos y la vitalidad de la selva

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Usualmente no se presta mucha atención a los hongos, excepto a unas pocas especies notables por ser comestibles o —al contrario— venenosas. Y ni qué decir de los alucinógenos. A estas plantas, pequeñas, poco visibles y en general no utilizables, se les considera elementos poco importantes de los bosques y selvas.

Por Juan José Morales

Una reciente investigación realizada en Belice por botánicos de las universidades británicas de Oxford y Sheffield, ha revelado que los hongos tienen un papel crucial en la selva, que gracias a ellos puede mantener la gran diversidad florística que la caracteriza.

Casi toda la gente los considera plantas, pero los hongos no lo son. Tampoco animales. Pertenecen a un reino especial llamado Fungi. Los hay pequeñísimos o muy grandes. A la fecha se han descrito unas 80 mil especies en todo el mundo, pero existen muchísimas más. Algunos son muy coloridos, como este, de la especie Amanita muscaria, venenoso.

Lo que ocurre —explican los autores del estudio, publicado en la revista Nature— es que los hongos eliminan aquellas plantas que crecen demasiado cerca de otras de su misma especie. De esta manera evitan que esa especie pueda volverse dominante en el área y desplace a las demás. Así, como resultado de la acción de los hongos, otras muchas plantas sobreviven y pueden también ocupar parte del espacio.

Ya desde hace tiempo se sabía que cuando hay demasiadas plántulas —o sea plantas recién nacidas— de una misma especie en un sector de la selva, ocurre una gran mortalidad entre ellas, hasta que finalmente quedan sólo unas pocas. Nadie sabía a qué se debía tal fenómeno y había diversas hipótesis. Se sospechaba que aquello era ocasionado por algo presente en el suelo, pero las opiniones estaban divididas respecto a si se trataba de insectos o de hongos.
Para salir de dudas, los investigadores marcaron varias áreas de tamaño semejante. En algunas aplicaron sistemáticamente insecticidas, y en otras fungicidas. Al cabo de un tiempo, se vio que en las primeras —o sea donde se exterminaba a los insectos— no ocurrieron mayores cambios en el número de especies de árboles. En cambio, en las segundas, donde eran eliminados los hongos, la diversidad de especies arbóreas se redujo significativamente, en más de 16%.

De este modo quedó demostrado que son los hongos y no los insectos los que ayudan a mantener el gran número de especies característico de las selvas tropicales. Los hongos —explica el Dr. Owen Lewis, de la universidad de Oxford, quien encabezó la investigación—, se propagan rápidamente entre plantas de la misma especie muy cercanas, y les causan la muerte, dejando sólo unas pocas sobrevivientes.

Esta investigación permite explicar también por qué las selvas, que son los bosques de zonas tropicales, tienen mucho mayor diversidad de especies de árboles que los bosques de coníferas de las zonas frías y templadas. Mientras en una hectárea de selva se puede encontrar hasta cien especies diferentes de árboles, en un bosque de coníferas no hay más de tres o cuatro, y a veces sólo una. La razón de ello, según se deduce de la investigación realizada en Belice, sería que en el trópico las condiciones de elevada temperatura y humedad ambiente favorecen la proliferación de hongos que mantienen la diversidad, en tanto que en los bosques de zonas frías y templadas las condiciones ambientales no permiten la abundancia de hongos.

Igualmente, el resultado de la investigación arroja una incógnita sobre el futuro de las selvas ante el cambio climático. Si, como temen algunos, grandes regiones selváticas sufren sequía o al menos una reducción importante en la cantidad de lluvia, el resultado sería presumiblemente una disminución de las poblaciones de hongos, y ello tendría consecuencias difíciles de prever sobre la composición florística de la selva. Es decir, sobre el número de especies que la integran.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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