El pozole, platillo de gran tradición e historia

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El tradicional pozole, platillo con una gran historia y uno de los más representativos de la comida mexicana, es ofrecido desde su fundación en 1985 por el restaurante La Casa de Toño y es uno de los consentidos de los comensales por su gran sabor y el sello muy particular que le imprime el establecimiento.

El pozole encierra una gran historia basada en la mezcla de la cultura prehispánica y española, que le da un significado muy especial.

El pozole encierra una gran historia basada en la mezcla de la cultura prehispánica y española, que le da un significado muy especial.

La comida mexicana tiene toda una historia detrás. De acuerdo con María Stoopen, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autora del libro Cocina y Cultura (Textofilia Ediciones-CONACULTA-INBA, 2013), representa la combinación de distintos sabores que involucran a dos culturas y tradiciones diferentes: los pueblos prehispánicos y los españoles que llegaron en La Conquista. De este choque nació nuestra cocina mestiza –la mexicana- de ahí su riqueza, complejidad y tradición.

El pozole tiene raíces prehispánicas pero su sabor se enriqueció con la llegada de nuevos ingredientes y carnes que los españoles trajeron a nuestro país. Stoopen menciona que el pozole es oriundo de los estados del occidente y existe una gran variedad. Sus diferencias radican en el tipo de carne, chile y el surtido de su guarnición. El pozole tiene como ingrediente principal el maíz cacahuazintle aunque también está preparado con granos de elote.

Varios estados de la República Mexicana se caracterizan por sus tipos de pozole. Por ejemplo Jalisco ofrece el pozole blanco y el pozole rojo, que está hecho con base en salsa guisada de chile guajillo. Michoacán ofrece el pozole batido en el cual el maíz, las carnes de cerdo y gallina se cuecen hasta que se desbaratan y se obtiene una consistencia de atole, se adereza con polvo de chile ancho y maíz rojo tostado con una pizca de sal.

Por otro lado se encuentra el pozole verde de Guerrero que está hecho con cerdo y mole preparado en Chilapa que le da un toque singular a base de tomate, semilla de calabaza, epazote y axoxoco, conocido como lengua de vaca o acedera.

El de Colima es el más sencillo, tiene una consistencia espesa que resulta del prolongado conocimiento del maíz con la carne de cerdo, se condimenta con salsa guisada a base de chile guajillo, ajo, tomate verde y se adereza con cebolla picada y limón.

Nayarit tiene un pozole de camarón seco descabezado, previamente frito en manteca junto con chile, orégano y pimienta y esta se mezcla se pone a hervir junto con el maíz.

La Casa de Toño ofrece el tradicional rojo, ya sea de maciza, surtido, cabeza, pollo o con vegetales, con las guarniciones que ya conocemos como lechuga, cebolla picada, rábano, chile piquín, orégano y limón. Se puede acompañar con aguacate, crema y chicharrón.

“El pozole de La Casa de Toño es uno de los platillos consentidos de nuestros comensales, en sus dos modalidades le ponemos ese toque especial de la casa que lo hace único”, dijo Eduardo Quiróz, Director Operativo de La Casa de Toño. “Nuestra razón de ser es brindar a nuestros clientes lo mejor en comida mexicana, rescatando así nuestros sabores tradicionales con platillos caseros con las más alta calidad”, agregó.

La Casa de Toño asegura que su pozoles chicos de pollo y de maciza tienen solamente 248 calorías y son platillos completos ya que incluyen todos los alimentos incluidos en el plato del buen comer como carbohidratos, proteínas, verduras y lípidos.

Mayor información sobre el libro “Cocina y Cultura” (Textofilia Ediciones-CONACULTA-INBA, 2013), de María Stoopen aquí

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