Chorradas y diagramas de Venn

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Podría pensarse que las matemáticas y la charlatanería no tienen absolutamente nada en común. Y esa idea es correcta. Sin embargo, las matemáticas pueden servir para conocer mejor la multitud de timos, engaños y fraudes seudomédicos y seudocientíficos de los más variados géneros que actualmente circulan y para comprender mejor en qué medida se compaginan y relacionan en ciertos rasgos comunes.

Por Juan José Morales

Concretamente, esto puede lograrse, como me hizo notar una bióloga, apreciada amiga y lectora, mediante un diagrama de Venn. Estos diagramas —así llamados por su inventor, el filósofo inglés John Venn— consisten en la representación gráfica de conjuntos agrupados en un todo, los cuales se intersectan en ciertos sectores, que corresponden a las características que poseen en común pese a ser diferentes en general.

Pues bien, como puede verse en el diagrama que me envió y se reproduce con este artículo, hay multitud de seudociencias, seudomedicinas, creencias esotéricas, doctrinas espiritualistas, supuestos fenómenos paranormales y demás, que caen en el campo de la charlatanería y a las que el autor del diagrama designa con el nombre genérico de chorradas, que significa algo así como afirmaciones absurdas, sin sentido ni fundamento real. En el diagrama, el autor toma cierto número de ellas y las divide en conjuntos según sus características fundamentales, para mostrar cómo algunas comparten ciertos rasgos de otras.

Al más puro estilo de los diagramas de Venn —que casi cualquier estudiante conoce, al menos de nombre— las teorías seudocientíficas, las llamadas terapias alternativas, los fenómenos paranormales y otras supercherías por el estilo, pueden agruparse en conjuntos que se intersectan ahí donde comparten rasgos comunes.

 

 

Las hay estrictamente de índole religiosa, como la creencia en los ángeles o en la reencarnación. Las hay asimismo totalmente seudocientíficas, como la radiestesia —la supuesta detección de agua subterránea con una varita— o la descabellada afirmación de que la Tierra (o la Luna) es hueca. Otras —las seudomedicinas— se dicen capaces de curar o prevenir enfermedades, como la acupuntura, la homeopatía o la medicina ayurvédica, y las hay también que caen en el terreno de lo paranormal, como la levitación, la telepatía y el espiritismo.

Pero, como decíamos, aunque cada conjunto de chorradas es de una naturaleza específica, por lo general comparte ciertos rasgos o principios básicos con uno o varios de los demás conjuntos. Así, por ejemplo, la llamada teoría del diseño inteligente —que se hace pasar por científica— en el fondo es de naturaleza religiosa, puesto que su finalidad es demostrar la existencia de un ser superior, un dios creador. Igualmente, los intentos por demostrar “científicamente” que algún lienzo de tela es el sudario con el cual se envolvió a Cristo después de muerto, caen en el terreno de lo religioso.

Por lo que toca a las chorradas agrupadas en el conjunto de los fenómenos paranormales, algunas lo son en sentido estricto, como el tarot o la creencia en el ectoplasma —cierta misteriosa sustancia que se dice aparece en las sesiones espiritistas—, pero otras podrían indistintamente clasificarse en el conjunto de las paranormales o de las religiosas. Por ejemplo, los exorcismos o las supuestas apariciones de estigmas —que equivaldrían a las huellas de la crucifixión— en las manos de algunas personas.

No falta alguna, como el feng shui, que puede ubicarse a la vez en tres conjuntos: chorradas paranormales, sanadoras y seudocientíficas. Pero la que definitivamente se lleva la palma es la cienciología, que queda en el centro del diagrama, clasificada en todas las chorradas, inclusive las de carácter religioso.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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