Que no le den gato por capuchino

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Una buena recomendación para nuestros lectores, es que de vez en cuando entren a la página de Internet de la asociación civil mexicana El Poder del Consumidor. Ahí encontrarán valiosa información, sólidamente documentada y respaldada por expertos, sobre diversos productos de consumo regular, en especial alimentos.

En ella, por ejemplo, descubrimos cómo a los consumidores se les da gato por liebre con el llamado Nescafé Capuchino, que en realidad es sólo una mezcla de grasas, azúcar y otras sustancias convenientemente dosificadas y mezcladas para que al prepararse según las instrucciones del fabricante, adquiera el aspecto de un verdadero café capuchino.

Por Juan José Morales

 

Una hábil publicidad induce a los consumidores a creer que lo que compran es café capuchino en polvo, cuando en realidad lo que reciben es una mezcla que no contiene más que azúcar, grasas saturadas y algunos saborizantes y aromatizantes artificiales, con sólo 7% de café.

Contra lo que hace creer la publicidad de ese producto, no se trata de café sino básicamente de azúcar y leche en polvo, con sólo una mínima cantidad de café para darle cierto sabor, reforzado además con saborizantes y aromatizantes artificiales. De los 20 gramos que contiene cada sobre, el 60% —o sea 12 gramos— es azúcar, el segundo ingrediente es leche descremada en polvo, le sigue maltodextrina (un tipo de endulzante), aceite vegetal hidrogenado —que es una de esas grasas saturadas cuyo consumo se recomienda evitar— y solo el 7% es café, aunque no se especifica de qué tipo. Muy probablemente café soluble del que produce la empresa Nestlé, dice el informe de la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.

O sea, que el 93% del contenido del sobre consiste en azúcar, algo de leche y grasa, más aditivos tales como fosfato dipotásico, hexametafosfato de sodio, cloruro de sodio, citrato de sodio y saborizantes y aromatizantes artificiales para darle más sabor y olor a café.

Añade el informe de la nutrióloga Cabada que los 12 gramos de azúcar que contiene cada sobrecito —el cual sirve para elaborar media taza del supuesto capuchino— equivalen a dos cucharadas y media. Esta es una cantidad excesiva, si se toma en cuenta que la ingesta diaria de azúcar recomendable para un adulto es de 5 a 7 cucharaditas al día. O, para decirlo en otros términos: con sólo media taza de Nescafé Capuchino, un adulto podría estar consumiendo la mitad del total de azúcar recomendable para todo el día.

Tenemos así un producto que se anuncia como café, pero en realidad técnicamente es azúcar y leche descremada en polvo —que constituyen casi el 90%— y que contiene más grasas que café.

Por lo demás, la publicidad del producto es engañosa, pues —dice el informe— en la imagen se muestra una taza llena, y el paquete con seis sobres dice “6 tazas… con más espuma”, pero en realidad el contenido de cada sobre es sólo para preparar media taza. Es decir, el paquete sólo equivale a tres tazas, no seis.

En otros países donde las reglas sobre publicidad son más estrictas y favorables al consumidor que en México, este mismo producto no puede anunciarse bajo la denominación café capuchino como se hace en nuestro país. En Argentina, por ejemplo, sólo puede anunciarse como “polvo para preparar bebida analcohólica a base de azúcar, leche, aceite vegetal hidrogenado y café instantáneo”, en tanto que en Uruguay la leyenda de los empaques dice “polvo para preparar bebida de café”.

De modo, pues, que hay que cuidarse de no recibir gato por capuchino. El verdadero capuchino, dicho sea de paso, se prepara con café expreso —que es muy concentrado— y leche que, al aplicarse a presión, produce abundante espuma.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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