Charlatanería… La antroposofía y su rama educativa: pedagogía Waldorf

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Hace poco escribimos en esta columna sobre la llamada medicina antroposófica, inventada por cierto charlatán austriaco de nombre Rudolf Steiner, quien decía ser mentalista y clarividente y poder conversar con espíritus y fantasmas. Decíamos en aquella ocasión que Steiner también incursionó en el campo de la educación, y a ello nos referiremos hoy.

Por Juan José Morales

Lo que aquel personaje creó, fue la llamada educación Waldorf, pedagogía Waldorf o sistema educativo Waldorf, que todavía se utiliza en escuelas privadas de diversos países y cuyo nombre proviene del hecho de que la primera de ellas fue financiada por un acaudalado empresario alemán, dueño de la fábrica de cigarros Waldorf Astoria.

Estos extraños reyes magos carecen de rostro porque una regla de la educación Waldorf es que los niños no deben dibujar caras hasta los siete años de edad. El creador de esta sedicente pedagogía, Rudolf Steiner, decía haberla aprendido en una especie de enciclopedia universal esotérica de la sabiduría llamada “registro akáshico", el cual está escrito en el "éter" y él podía consultar durante sus trances místicos.

Así como Steiner inventó una nueva medicina sin haber estudiado jamás medicina o carrera alguna relacionada con esta profesión, así se erigió en pedagogo sin tener ninguna preparación en este terreno. Todos los postulados de su método educativo fueron producto, decía, de las revelaciones que recibía durante sus períodos de trance místico y sus cotidianos coloquios con fantasmas, espíritus malévolos o benévolos, duendes, trasgos y otros imaginarios seres similares. Porque no hay que olvidar que don Rudolf era ante todo un ocultista que afirmaba recibir del más allá la inspiración para sus pensamientos.

Si se revisan someramente las ideas pedagógicas de este indivi-duo, se verá que son totalmente irracionales, sin ningún fundamento científico o pedagógico. Así, por ejemplo, se dice que la educación Wal-dorf es personalizada, pero en realidad se funda en el hecho de que a los alumnos se les etiqueta caprichosamente en cuatro categorías, me-lancólico, sanguíneo, colérico o flemático, que corresponden a las viejas ideas precientíficas sobre ciertas sustancias llamadas humores que supuestamente tenía el organismo humano.

Y para tener una idea del pensamiento de este seudopedagogo, basta recordar que en 1923, en una conferencia titulada “El color y las razas de la humanidad”, sostuvo que los negros tienen sólo una “vida instintiva” que realizan con la parte posterior del cerebro, los asiáticos una “vida emocional” que experimentan con el “cerebro intermedio”, y únicamente los blancos tienen una “vida pensante” que disfrutan con el “cerebro delantero”.

En concordancia con tales ideas racistas, en las escuelas Waldorf no se utilizan —o se desalienta su empleo— lápices negro o marrón porque tales colores “no son puros”.

Otra muestra del pensamiento oscurantista de Steiner —quien también mezclaba en sus supuestas teorías pedagógicas ideas sobre ángeles, demonios y reencarnaciones— es su postura contra las vacunas. Decía en una confusa jerigonza: “Entendemos por qué, entre las mejores mentes de nuestro tiempo, hay una especie de aversión a la vacunación… Esto constituiría la contraparte indispensable sin la cual sólo estamos realizando la mitad de nuestra tarea. Estamos simplemente logrando algo a lo que la persona en cuestión tendrá que producir una contraparte en una encarnación posterior. Si destruimos la susceptibilidad a la viruela, nos estamos concentrando sólo en el lado externo de la actividad kármica.” O, para decirlo en términos más claros: es mejor no vacunar a un niño, para no interferir con su karma y su futura reencarnación. De hecho, en muchas escuelas Waldorf se recomienda a los padres no vacunar a sus hijos, y esto no ha dejado de tener consecuencias, como el brote de sarampión ocurrido en 2010 en una escuela de ese tipo en Alemania, que afectó —naturalmente— a alumnos no vacunados.

En fin, estos son sólo algunos botones de muestra de la filosofía educativa Waldorf. Y para terminar, conviene aclarar que si bien sus promotores dicen que su método fue avalado por la Unesco, la cual los invitó a presentarlo en la Conferencia Internacional sobre Educación de 1994, callan el hecho de que en ese entonces el director de la Unesco era el español Federico Mayor Zaragoza, quien —y no por casualidad— es ahora presidente, con un jugoso salario, de la Fundación Cultura y Paz, que —tampoco por casualidad— recibe generoso financiamiento del Triodos Bank, propiedad de la secta antroposófica.

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