Piedras para todos los males del alma y el cuerpo… AyAjá!

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Entre las mil y una supuestas terapias con que los timadores le sacan muy buen dinero a la gente, está la llamada gemoterapia, o sea la curación y prevención de enfermedades mediante el uso de gemas o piedras preciosas. Al amigo lector que me pide escribir sobre el tema, de entrada puedo decirle que el fundamento de este engaño es tan ridículo y absurdo que no sé cómo hay quienes puedan tomarlo en serio.

Por Juan José Morales

Hay quienes creen —y están dispuestos a gastar su dinero en ello— que de esta manera, con solo ponerse algunas piedras preciosas o semipreciosas sobre el cuerpo y recibir sus “vibraciones”, podrán mejorar su salud, curarse de cualquier padecimiento o evitar las enfermedades. Por supuesto, esto no tiene el menor fundamento científico.

Dicen los llamados gemoterapistas: “Desde la antigüedad, en todas las civilizaciones se han utilizado los cuarzos y gemas semipreciosas para coronas, ornamentos, ropajes, cetros, vasijas especiales, y muchos otros usos, relacionados directamente con la deidad o el poder. Al reflexionar sobre esto es fácil inducir que los cuarzos aportan una vibración positiva a quien los utiliza.”

Así de simple. Si las piedras preciosas se usan en las coronas de los reyes o las tiaras de los papas, no es porque sean bellas, muy escasas y por ende valiosas y fuera del alcance de la gente común y corriente, sino porque brindan protección a quien las usa. Y de ahí se salta a atribuirles toda clase de prodigiosas propiedades que hacen a quien se las cuelgue del pescuezo prácticamente inmune a cualquier enfermedad habida y por haber.

Del ágata se dice que ayuda a evitar la indigestión, la diarrea y demás problemas digestivos, en tanto que la aguamarina no sólo actúa sobre el cerebro volviendo más lúcida y aguda la mente, sino que también evita la tos porque actúa sobre “el quinto centro energético”, que es precisamente la garganta, y de paso “equilibra el timo”.

Ahora bien, si tiene usted problemas de miopía o presbicia y es un tanto crédulo, tal vez opte por comprar una amatista, pues “desarrolla el tercer ojo”. Pero, a decir verdad, ese imaginario ojo extra no le servirá para mejorar su visión, sino para “expandir los estados de conciencia, la meditación y la liberación de cargas espirituales”.

Y ya puestos en ese camino, y si desea gozar de los estados alterados de conciencia sin temor a que la policía le eche el guante por andar consumiendo mariguana, hongos alucinógenos, crack o anfetaminas, puede ponerse una celestina en el bolsillo. Su efecto, dicen los gemoterapistas, es “transportar la conciencia a reinos celestiales y aumentar la percepción.”

Ya en un terreno más prosaico, el de los malestares de los órganos internos, lo recomendable es el citrino, que deja como nuevos estómago, páncreas, hígado, vesícula, riñones y bazo, acaba como por arte de magia con la gastritis y la mala digestión, mejora el funcionamiento de los riñones, y si está siguiendo una dieta para bajar de peso, le quitará la ansiedad por comer. Todo ello sin contar con que “templa el carácter, ayuda en la personalidad, propicia la creatividad, proyección de metas, y ayuda a dominar los miedos y controlar el ego.” En suma, una verdadera chulada de gema.

¿Sufre de lo que antes se llamaba impotencia y ahora recibe el delicado nombre de disfunción eréctil? ¿Su esposa no puede darle un hijo? No malgaste su dinero en médicos y tratamientos. La solución es la cornalina, que “fue usada en la antigüedad para vencer la esterilidad y la impotencia” y además es “útil en problemas como colitis, inflamación o deficiencia del funcionamiento del colon o intestino delgado y la saturación de bacterias en los ganglios linfáticos inferiores (las ingles)”. Y si todo eso le parece poco, “ayuda a socializar, mejorar relaciones humanas, cordialidad, interactuar con el entorno y las personas”, por lo cual resulta ni mandada a hacer “para aquellas personas que no logran concentrarse en nada o que están ausentes mentalmente o confundidas ante la vida”.

Pero no sólo salud y felicidad se pueden lograr con las gemas. También —¿por qué no?— riqueza. Para ello está la pirita, que da “dinero, abundancia, prosperidad y éxito, es útil para atraer energía positiva, incrementar los ingresos, fomentar el rendimiento en el trabajo, ayudar a progresar, despejar el camino para la expansión, utilizar mejor el conocimiento, y mejorar el intelecto y la capacidad profesional.” La pirita, dicho sea de paso, es un mineral de hierro bastante común y muy brillante al que se bautizó “el oro de los tontos”, porque quienes lo encontraban creían haber encontrado una veta de oro. Resulta irónico atribuirle la capacidad de atraer la riqueza.

En fin, estas son algunas de las afirmaciones que maneja la gemoterapia. Cada quien sabrá si se las traga o no.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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