Metallica: Through the Never… la revitalización del cine de conciertos

0

 

El relato, propuesto por el director Nimród Antal, se basa inicialmente en la tensión social que se vive en todo el mundo y los encuentros cada vez más violentos entre protestantes y autoridades.

Por Víctor M. Aguilera C. (@juanoctambulo)

Las películas sobre conciertos se presentan cada vez con mayor frecuencia en las salas comerciales, aunque pocas consiguen salir de las fórmulas ya conocidas en el género. Don’t Think (Adam Smith, 2012) rompió las reglas al concentrarse en la experiencia del público y agregar algunas escenas de ficción en lo que es básicamente un documental.

Metallica decidió llevar ese concepto mucho más lejos al producir Metallica: Through the Never (Nimród Antal, 2013). En esta ocasión, no se trata únicamente de un concierto con toques imaginarios, sino de la historia de un mensajero que inicia un peligroso viaje por la caótica ciudad para traer un paquete que Metallica necesita, todo mientras ellos tocan algunos de los grandes éxitos de sus 30 años de carrera en el escenario más espectacular jamás construido.

En primer lugar es posible afirmar que el filme en 3D alcanza su objetivo sin problemas: satisfacer el hambre musical de los fanáticos. La mayoría de las canciones que tocan pertenecen a los discos que ahora pueden considerarse clásicos (Ride the Lightning, … And Justice for All, Master of Puppets), sin que falten, por supuesto, melodías del Disco Negro que los lanzó a la fama (Nothing Else Matters, Enter Sandman) y otras pocas para los fans más jóvenes (The Memory Remains). Ante esta selección y el momento en que el escenario sufre problemas técnicos que obligan al grupo a tocar con un amplificador “como lo hacían en su garaje”, se tiene un espectáculo dedicado con especial cariño para los seguidores de corazón.

Esto último también es notable por el show que montaron. Cada canción viene acompañada de algún ardid con una producción increíble, relacionado con las portadas e imágenes de sus discos anteriores. Gracias a esto y al arduo trabajo que todo el equipo puso en ello, el escenario es tan complejo que deja boquiabierto: pantallas de LED móviles, juegos de luces, pirotecnia, estatuas que se destruyen e incluso una silla eléctrica con una bobina de Tesla que lanza rayos, todo en un mismo lugar.

La teatralidad es de tal magnitud que resulta difícil creer que esto haya sido un concierto real. Sin embargo, este show (Full Arsenal Tour) fue el que trajeron a México cuando se agotaron 8 fechas en el Palacio de los Deportes. De hecho, esos eventos sirvieron de ensayo antes de iniciar la grabación de la película.

En realidad, las escenas que vemos son de varios conciertos y sí, algunas de ellas fueron montadas, pero todo ha sido editado de tal forma que la experiencia es verosímil. Por ejemplo, vemos el momento preciso en que el micrófono falla y James Hetfield pide que lo cambien.

Intercalada entre las canciones tenemos la historia del joven mensajero, interpretado convincentemente por Dane DeHaan. El relato, propuesto por el director Nimród Antal, se basa inicialmente en la tensión social que se vive en todo el mundo y los encuentros cada vez más violentos entre protestantes y autoridades.

Sin embargo, pese a que las canciones del concierto tienen una relación cuando menos vaga con la historia, ambos elementos parecen separados uno de otro. La película en general podría parecer desarticulada: ficción y documental, un concierto y un video musical; es todo esto y nada a la vez.

Pero esto es precisamente lo que hace interesante a la película. La original propuesta te mantiene atento a la historia al mismo tiempo que te atrapa con la energética presentación de Metallica y sus emblemáticas canciones.

La parte ficticia que nos expone Nimród Antal recuerda a su primer trabajo cinematográfico: Control (2003) es un excelente largometraje que realizó antes de regresar a Estados Unidos y dirigir trabajos más convencionales como Depredadores (2010). Tanto en su debut como en su última realización nos encontramos con una trama ambivalente, aparentemente sencilla y lineal, pero que en realidad ofrece muy diversas líneas de lectura: espiritual, política, existencial, etcétera. Algunos se decepcionarán con el final, pero no deberá ser así cuando se tome en cuenta que la historia funciona en muchos niveles.

La combinación de esfuerzos entre productores y creativos, así como el director y la banda, consiguieron un producto visualmente impresionante. De hecho, vale la pena también ver el Making of que encontrarán en la página oficial (www.throughthenevermovie.com/). La calidad de su trabajo merece que la película sea recomendada, incluso, a quienes no son seguidores de uno de los grupos más representativos del Metal.

¿Dónde la veo? En Cinépolis

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!