Teatro y futbol en el teatro Julio Castillo. Participa @EnriqueKrauze

0

La última sesión será el miércoles 28 de agosto con la participación de Enrique Krauze

A pesar de que uno se realiza con los pies y otro con la cabeza, el futbol y el teatro tienen muchos puntos en común: ambos requieren de una buena estrategia, el trabajo en equipo es fundamental y los éxitos o frutos de cada uno no se hacen esperar, entre otros.

Al menos eso es lo que piensan algunos de los teatreros como Noé Morales, Manuel Parra, Luis Mario Moncada, Israel Franco, Bárbara Colio, Antonio Castro, Raúl Adalid y Gerardo Trejouna, quienes la noche del miércoles anterior sostuvieron una cascarita en el Teatro Julio Castillo para exhibir su pasión por el llamado “deporte del hombre”.

Durante el Coloquio de Teatro y Futbol, organizado por el Noé Morales, Manuel Parra, Luis Mario Moncada, Israel Franco, Bárbara Colio, Antonio Castro, Raúl Adalid y Gerardo Trejouna, del Instituto Nacional de Bellas Artes, el primero en sacar el pase fue el dramaturgo mexicano Noé Morales, quien reveló su “pudor” por ser fanático del futbol, casi al mismo nivel que el teatro, al admitir su admiración por los Pumas de la UNAM, el Barcelona de Guardiola y la selección argentina de Menotti.

Luego de declararse “enfermo de futbol”, señaló que le dedica mucho más tiempo “del que debiera”, a pesar de que el teatro es, para él, la representación de lo social y de lo público.

Posteriormente le lanzó el balón a su colega Manuel Parra (Guadalajara, 1981), quien comentó que su padre, que era futbolista profesional de segunda división, además de escritor y médico, fue el que le inculcó el amor por las artes y la cultura.

Declaró el dramaturgo, actor, director, poeta y abogado que, como delantero y defensa central “le pegaba duro al balón”. Sin embargo, admitió que “lo único en común entre el futbol y el teatro es que ambos son oficios para disfrutar, por eso escribo para ser un poco más felices”.

Al fondo, los demás dramaturgos y actores esperaban el toque de balón. A unos les gusta actuar de defensa y a otros de delantero, pero otros prefieren guardar la portería e impedir el gol del equipo contrario.

En ese momento, Luis Mario Moncada hace una finta y aclaró que era un “aficionado inevitable” de ese deporte, en una época en que fue mal visto por sus compañeros de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Para mí, sostuvo el actor, director teatral e investigador, el teatro y el futbol son dos caminos divergentes, experiencias absolutamente contrarias, porque uno representa la más encarnizada competencia y el otro la cofradía más íntima. Ambos son como el agua y el aceite.

Moncada, quien está lesionado de una rodilla por practicar durante muchos años el futbol, aseguró que lo verdaderamente preocupante de todo esto es que el futbol “le está ganando la partida” al teatro.

Tras arrebatarle el balón al actor de la obra Súper héroe de la aldea global, la dramaturga Bárbara Colio compartió la visión de Moncada. Los goles teatrales suceden pocas veces en el escenario.

Apuntó que las obras de teatro deberían estar escritas como si las hubieran hecho los comentaristas deportivos, es decir, con mucha pasión. Luego dijo que su único contacto con el futbol fue en una final de América contra Guadalajara.

El director y periodista Antonio Castro recordó su pasión por las Chivas del Guadalajara, evocó también al Willy Gómez, Víctor Rangel y las dos chilenas que le hizo Hugo Sánchez a La Volpe, y su colega Raúl Adalid reconoció ser hincha del Santos Laguna, de Argentina 78, Brasil 70, Pumas de los ochenta, la selección española, Pelé, Maradona y Platini, entre muchos otros.

Al final de la segunda mesa redonda del coloquio, el público opinó que en este también deberían invitarse a los futbolistas profesionales a hablar sobre su experiencia con el teatro.

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!