Fray Estanislao, el arqueólogo olvidado

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Muy conocidos son los nombres de Brasseur de Bourbourg, John L. Stephens, Desiré Charnay, el conde de Waldeck, Adela Bretón, Augustus Le Plongeon, y otros europeos y norteamericanos que durante el siglo XIX y en los albores del XX exploraron el mundo maya. Pero aquellos pioneros de la arqueología mesoamericana no pudieron haber hecho su trabajo sin el apoyo de otros pioneros, residentes en la región, que los orientaron y suministraron valiosa información.

Por Juan José Morales

De estos investigadores locales poco o nada se habla. Por ello resulta muy interesante el libro Fray Estanislao y el enano de Uxmal, editado como parte de la colección Biblioteca Básica de Yucatán, en que el arqueólogo Alfredo Barrera Rubio rescata la memoria de uno de esos tempranos e injustamente olvidados estudiosos de la historia, la vida y las costumbres de los mayas de la antigüedad y de su propia época.

Entre las excelentes ilustraciones de Manuel Lizama que contiene el libro, destaca este retrato imaginario de Fray Estanislao—de quien no se conservó ninguna imagen— tras el legendario enano o adivino de Uxmal.

El fraile Estanislao Carrillo, originario del poblado de Teabo en el sur del actual estado de Yucatán, dice Barrera Rubio, “realizó una destacada labor de informante y guía del viajero Stephens, además de realizar exploraciones y artículos en los que recopila y da a conocer información de gran valor para la arqueología, la historia y la cultura regional”.

Como arqueólogo pionero, en tiempos en que los antiguos asentamientos mayas se veían sólo como ruinas sin importancia o bancos de piedras para construcción, el fraile Carrillo se preocupó por explorar aquellos lugares mediante excavaciones sistemáticas, como la que realizó en la antigua ciudad amurallada de Chacchob, al sureste de Teabo, cuyas edificaciones midió, registró y describió. Hizo igualmente observaciones y excavaciones en diversos lugares, como Kabah, Zayil, Uxmal, Nohcacab y otros.

Aunque Carrillo no publicó mucho, en sus escritos —añade Barrera— se refleja una concepción integral de la cultura maya, ya que si bien su interés central se da en el campo de la arqueología, no deja de indagar en las fuentes documentales, en la etnografía, en la tradición oral y en la filología maya, ya que era hablante de esa lengua.”

Fue, en fin, un investigador serio y acucioso, que realizó observaciones e interpretaciones muy objetivas y atinadas, bastante avanzadas para su época, en la cual incluso exploradores famosos se caracterizaron por sus fantásticas y a veces descabelladas teorías. Así, a partir de sus excavaciones en Chacchob, llegó a la conclusión de que aquel sitio era una ciudad con barrios bien diferenciados en algunos de los cuales —escribió— “habitaba la clase noble, que era una minoría, y la plebe”.

El libro que comentamos lleva por título Fray Estanislao y el enano de Uxmal, porque —como asienta el autor— Carrillo recopiló a través de un nativo maya la versión más larga y completa de la leyenda del Adivino o del enano de Uxmal, uno de los relatos más populares del folklore yucateco. La versión, que se reproduce en el libro con excelentes ilustraciones de Manuel Lizama, la obtuvo Carrillo de labios de un campesino indígena en cuya choza se vio obligado a refugiarse en cierta ocasión debido a una prolongada lluvia mientras exploraba la zona arqueológica de Nohpat.

En materia de leyendas, consejas y tradiciones, también recogió varias relativas a fantasmas y otros seres sobrenaturales de la mitología maya, como los bien conocidos aluxes, inofensivos y juguetones, la célebre xtabay —que atrae y hechiza a los hombres— y otros menos famosos, como el xbolonthoroch, fantasma casero que no hace mal y por la noche repite los sonidos que se han escuchado en el hogar durante el día, el bokolhahoch, que produce ruidos bajo tierra, o el huahuapach, un fantasma tan alto que un hombre sólo le llega a las rodillas.

En fin, en este libro —que vale la pena leer tanto por la información que contiene como por sus atractivas ilustraciones—, Barrera Rubio hace justicia a ese pionero de la arqueología que fue Fray Estanislao Carrillo, hoy tan olvidado que ni siquiera se sabe dónde quedaron sus restos.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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