A hornearse para adelgazar sin esfuerzo

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No sirve para nada, salvo para calentarse un poco y hacerse la ilusión de que con ello uno bajará de peso, se tonificará, tendrá una hermosa figura y se sentirá sano y fuerte como toro de lidia o bella como Afrodita. Pero cuesta $13 800, IVA incluido, más gastos de embio (sic). Y debe haber suficientes ingenuos que lo compren, ya que la empresa que lo vende lleva muchos años en el mercado ofreciendo estos y otros adminículos parecidos.

Por Juan José Morales

Hablamos del Domo Radiante de Rayos Infrarrojos o Fortalecedor de salud de Rayos Infrarrojos, fabricado —dicen los anuncios— “bajo una patente de tecnología japonesa”, lo cual a fin de cuentas no significa nada, y que según su publicidad obra prodigios tales como mejorar la circulación sanguínea, fortalecer el sistema inmunológico, con lo cual queda uno mejor protegido contra todo tipo de enfermedades, disminuir edemas e inflamaciones de lesiones leves, aliviar dolores —incluso el de la artritis— favorecer la cicatrización de las heridas, ayudar a corregir decoloraciones en la piel, aumentar la capacidad de regeneración de los tejidos del cuerpo y calmar dolores de espalda, cuello, hombros y contracturas. También se dice que es útil en casos de acné, asma, alta presión arterial, bronquitis, resfriado de pecho, dolor de oído, infecciones por hongos, gota, psoriasis y hasta diabetes y cáncer. Pero, sobre todo, “favorece la pérdida de peso ya que con cada hora de uso quema hasta 900 calorías”.

Muy mona (la máquina, aunque también la modelo). Es uno de los anuncios —con su infaltable dosis de sexo subliminal— del llamado “fortalecedor de salud”, del cual en una confusa jerigonza se dice que “promueve la eliminación de cosas tales como venenosos metales pesados cancerígenos, sustancias tóxicas procedentes de la transformación de alimentos” y “es el constructor perfecto estado de salud en el mantenimiento de la salud en general de uno”.

Todo ello, además, literalmente sin mover un dedo, deliciosamente acostado bajo el pequeño domo en cuestión, leyendo un libro, escuchando música, charlando o soñando con los angelitos.

Tan maravillosos resultados se logran, según los anuncios del aparato en cuestión, porque —respetamos la sintaxis y la acentuación originales— emite rayos infrarrojos de alto grado que producen calor y penetran hasta cuatro centímetros por debajo de la piel, de ésta manera se rompe la tensión superficial del agua que rodean nuestras células, impidiendo a la célula poder recibir nutrientes y oxígeno además de sacar tóxinas… estos rayos tienen el poder de penetrar profundamente en el cuerpo humano, donde pueden elevar sutilmente la temperatura corporal” y “esto produce un incremento en las reservas de energía del cuerpo y acelera el intercambio metabólico entre la sangre y los tejidos del cuerpo”.

Si lo anterior le parece demasiado bueno para ser cierto, no se equivoca. Es absolutamente falso. Un timo, para ser más claros. Por principio de cuentas, los rayos infrarrojos no pueden hacer adelgazar a nadie “quemando” calorías. Lo único que pueden quemar es la piel.

Los tales rayos infrarrojos son —por decirlo de varias maneras— luz no visible, radiación térmica o calor. Es decir, una parte de la radiación electromagnética que el ojo humano no puede ver, pero que se percibe como calor. Puede producirse en una fogata, una vela, un horno eléctrico, un tostador de pan o simplemente en un organismo o un pedazo de piedra. De hecho, todo objeto con una temperatura mayor que la del cero absoluto emite rayos infrarrojos. Están presentes, desde luego, en la radiación solar, de modo que los recibimos al asolearnos. Y hay que tener cuidado con ellos, pues si bien causan menos daños que la radiación ultravioleta —que es la principal causante de las quemaduras de la piel y de algunos tipos de cáncer— también pueden lesionar las células de la piel e incluso propiciar la aparición de cáncer.

En pocas palabras: ese domo no sirve absolutamente para nada, y parece muy poco sensato gastar semejante dineral en algo que no tiene ningún respaldo médico —todo lo que de él se dice en la publicidad es palabrería hueca— y lo único que hace es producir cierta cantidad de calor al igual que una plancha eléctrica o un calentador eléctrico de agua. Si de calentarse con rayos infrarrojos se trata, hay maneras gratuitas de hacerlo. Por ejemplo, exponiéndose al sol.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

 

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