Cómo los mashrequíes conquistaron Quintana Roo

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Poca gente en Quintana Roo ha oído hablar de Hasbaya —o Hhassbaïya si se prefiere esta grafía—, un pequeño poblado del Líbano situado al pie del monte Hebrón cerca de la frontera con Siria. No creo tampoco que muchos sepan de la existencia de Darbechtar o Dar Ba’echtar, en el noroeste de ese pequeño país. Y desconocidos también para la inmensa mayoría de los quintanarroenses son A’aba y Musol. Sin embargo, aquellos pueblos libaneses son referentes en la historia de nuestro estado. De ellos básicamente provenían los inmigrantes que hace alrededor de un siglo, poco después de creado el territorio de Quintana Roo, vinieron a establecerse en esta remota, aislada e inhóspita región de México.

Por Juan José Morales

Fueron mucho menos numerosos que los del mismo origen que se establecieron en el vecino Yucatán. Pero, proporcionalmente, aquí tuvieron un peso mucho mayor en la vida política, económica y social, a tal grado que de los siete gobernadores que ha tenido el estado desde su creación en 1974, tres descienden de aquellos inmigrantes: Pedro Joaquín Coldwell, Miguel Borge Martín y Roberto Borge Angulo. Y en casi todos los estratos sociales y campos de actividad pueden encontrarse apellidos árabes —Abouxapqui, Amar, Baroudi, Stefano, etc.—, a veces transformados después de su llegada a estas tierras. Hakim, por ejemplo, se trocó en Joaquín, en tanto que Wejbe devino en Cuevas.

Vista del pueblo libanés de Hasbaya en época no determinada. Muchos de sus habitantes emigraron a Europa, Estados Unidos o Latinoamérica a fines del siglo XIX y principios del XX para escapar de la opresión turca, la pobreza y el hambre. Se estima que en Yucatán había más de dos mil libaneses en 1910.

Esta fascinante historia puede leerse en el libro …De cómo los libaneses conquistaron la península de Yucatán, producto de una acuciosa investigación de Luis Alfonso Ramírez Carrillo y editado por el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM, que tiene su sede en Mérida. Y si a este artículo le he puesto por título Cómo los mashrequíes conquistaron Quintana Roo, es precisamente porque del libro tomé los datos básicos y porque —según señala Ramírez— se conoce como Máshreq a la región del Medio Oriente que ahora comprende a Siria, Líbano y Palestina, países que aportaron el grueso de la migración árabe a la península.

Hasbaya en la actualidad. Aunque las condiciones de vida han mejorado mucho, aún hay problemas debido a las guerras y la inestabilidad política imperante en el Medio Oriente. Líbano, por ejemplo, ha sufrido ataques e invasiones por parte de Israel, y lo afecta la guerra civil en la vecina Siria.

Pero en aquellos no tan lejanos tiempos —fines del siglo XIX y principios del XX— en que fue más intenso el flujo migratorio entre el Máshreq y el Mayab, esa región estaba sojuzgada por Turquía y era parte del imperio otomano. Los emigrantes viajaban con pasaporte turco, y por ello turcos se les llamaba, aunque sintieran ofensivo que se les asignara la identidad de sus opresores.

Ventajas y desventajas

Pero, volvamos a los migrantes libaneses que se establecieron en Quintana Roo.

Ciertamente, para ellos las cosas resultaron mucho más difíciles que para quienes eligieron quedarse en Yucatán y dedicarse —prácticamente todos— al comercio ambulante. Ahí había una ciudad, Mérida, de regular tamaño, con numerosos clientes potenciales, aunque de escaso poder adquisitivo, y una red ferroviaria que, complementada por la densa telaraña de vías decauville que enlazaba haciendas y pequeños pueblos con las estaciones del ferrocarril, facilitaba el desplazamiento hacia el interior de aquellos buhoneros que ofrecían telas, botones, hilos y bisutería.  En Quintana Roo no había nada de eso. Ni siquiera caminos. Vaya, ni siquiera habitantes. Fuera del naciente Chetumal y el pequeño Cozumel, los escasos pobladores vivían dispersos en minúsculos asentamientos perdidos en la selva, accesibles sólo a lomo de mula por veredas entre la espesura. Y los peligros acechaban por todas partes, desde fieras y alimañas, hasta chicleros de turbios antecedentes policiacos o mayas insurrectos aún no sometidos del todo.

Darbechtar, o داربعشتار‎ si se prefiere escribirlo en árabe. Este pueblo agrícola pro-ductor de aceite de olivo, situado al norte de Beirut, fue durante mucho tiempo gran expulsor de migrantes. De él procedían muchos de los que llegaron a Yucatán y Quintana Roo a principios del siglo pasado.

Pero Quintana Roo ofrecía ciertas ventajas. Aquí no existía todavía una élite económica con la cual hubiera que competir por los negocios, ni una sociedad establecida que desdeñara, marginara y discriminara a los “turcos aboneros” y entorpeciera su movilidad social. Por ello —a diferencia de Yucatán, donde los grandes negocios estaban copados por la “casta divina” de hacendados henequeneros—, en Quintana Roo los inmigrantes libaneses pudieron pronto incursionar en todo tipo de actividades, desde el comercio y el contrabando, hasta la ganadería, la explotación maderera y más adelante la hotelería y el turismo, antes incluso de la creación de Cancún.

Al buen éxito de muchos de ellos contribuyeron varios elementos que, dice el libro de Ramírez Carrillo, caracterizaron a los inmigrantes libaneses en general: el patriarcado, el matriarcado, el sentido de comunidad y el esfuerzo personal. El patriarcado, explica, se manifiesta en que en la familia es el padre quien decide sobre los negocios y hereda a los hijos varones los recursos necesarios para continuarlos. La madre, por su parte, tiene un papel fundamental para mantener la unidad y cohesión de la familia en el ámbito doméstico y con ello complementa la labor del padre. Y como los inmigrantes por lo general provenían del mismo pueblo o estaban relacionados por lazos familiares, trataban de conservarse unidos como grupo a través de matrimonios con otros libaneses, al menos por un tiempo, en tanto ascendían socialmente y se integraban del todo a la sociedad. Todo esto permitió que las empresas de carácter familiar se mantuvieran a lo largo de algunas generaciones.
Audaces y trabajadores

Además —y esto es un rasgo común a los migrantes de cualquier nacionalidad— quienes se aventuraron en busca de fortuna en este desconocido rincón de un desconocido país, eran personas decididas, audaces, emprendedoras, esforzadas y frugales, dispuestas a trabajar duro.

Si muchos de aquellos inmigrantes pobres lograron triunfar —escribe Ramírez— fue en gran medida por “la extensión de la lógica de organización jerárquica de la estructura familiar y de los lazos de lealtad, obediencia y reciprocidad de la familia a la empresa. En el caso de los libaneses, familia y negocios se volvieron elementos indisolubles del éxito empresarial y otorgaron a los inmigrantes la capacidad de desarrollar una ética de trabajo, bajo consumo y ahorro y de obligar a sus descendientes a mantenerla, inculcándoles estos valores no sólo para la reproducción de la familia sino de la propia empresa. En la primera y segunda generación hubo un traslape de la vida privada a la pública porque empresa y familia, casa y negocio, sala y mostrador, se unificaron.”

Así fue, en líneas generales, como unos mashreqíes pobres triunfaron en la costa mexicana del Caribe… Pero hay todavía mucho qué escribir al respecto. Ramírez Carrillo ya trazó lo que podría llamarse el borrador, los lineamientos generales, de la historia de la inmigración libanesa en Quintana Roo. Falta alguien que a partir de ese valioso trabajo pionero complete en detalle el panorama.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Comentarios

2 comentarios a “Cómo los mashrequíes conquistaron Quintana Roo”
  1. Fut dice:

    Mis abuelos tambien son libanes, de hecho yo me llamo Dahla en honor a mi abuela materna.

  2. Alfredo Barquet Sabido dice:

    Juan José Morales

    Soy de Chetumal, mi abuelo llego a Payo Obispo (hoy Chetumal) entre 1902 y 1905 se registró como JOSÉ BARQUET UBANIA le decían el Egipcio, llegó con 2 hermanos uno se llamaba TANNIOS y del otro no tengo ningún dato, me interesa saber donde se puede conseguir la lista de inmigrantes de esa época.

    Si tiene algo relacionado se lo voy agradecer.

    Gracias por su tiempo

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