El murciélago de los mares del Mayab

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Hace poco, por medio de un servicio de información científica al cual estoy suscrito, me llegó la imagen de un pez de extraña apariencia descubierto apenas en 2010 y que habita —hasta donde se sabe— sólo en la zona norte del Golfo de México a no más de 360 metros de profundidad. Halieutichthys intermedius es su nombre científico, y popularmente se le ha bautizado pez tortilla o pez panqueque, debido a su forma aplanada.

Por Juan José Morales

Tan pronto lo vi, me dije: Yo conozco a un pariente de este bicho, le llaman pez murciélago y lo tenemos por estos rumbos peninsulares.

Este es el pez murciélago de que hablamos, el Ogcocephalus nasutus. Ciertamente, merece su nombre común, pues cuando se desplaza por el fondo marino apoyándose en sus aletas pectorales parece un quiróptero que camina torpemente en tierra. La parte dorsal del cuerpo es de color oscuro, para no ser visto contra el fondo, en tanto que la parte inferior, la ventral, es de color claro. Es relativamente común en nuestras aguas y no se le considera amenazado o en peligro de extinción, aunque con frecuencia lo capturan los buques arrastreros de fondo.

En efecto, no pocas veces me tocó encontrar ejemplares de ese miembro de su parentela en la fauna de acompañamiento del camarón. Es decir en los variados animales que salen junto con el crustáceo en las redes con que barren el fondo los buques camaroneros. Comúnmente se le conoce como pez murciélago o murciélago tapacaminos, y en la clasificación zoológica como Ogcocephalus nasutus. Es bastante común en los alrededores de la península de Yucatán y en general en aguas del Golfo de México y el Caribe y bastante más al sur, hasta Brasil. Pero poca gente lo conoce porque, como carece de importancia comercial, los pescadores lo devuelven al agua.

El nombre común de murciélago se debe a que, más que nadar —lo cual hace torpemente—, camina por el fondo con desgarbados movimientos que recuerdan a los de un murciélago en tierra, apoyándose en sus aletas pectorales, que en el extremo poseen una especie de almohadillas carnosas. Habita aguas poco profundas, desde las proximidades de la orilla hasta 300 metros de profundidad, tanto en zonas arenosas como en las praderas submarinas y en áreas rocosas o coralinas. Mide unos 40 centímetros de largo y es de forma aplanada y aproximadamente triangular, con una especie de larga y gruesa cola y una protuberancia a manera de prominente nariz, llamada rostrum, que posee entre ambos ojos y se proyecta hacia adelante. Como es usual en peces aplanados que viven a ras del fondo, la parte inferior del cuerpo es de color claro, en tanto que la superior es oscura, para despistar a posibles depredadores confundiéndose con el color del fondo marino. Se alimenta con toda clase de crustáceos, moluscos y otros animales, y también incluye algas en su dieta. Aunque por su aspecto hay quienes lo confunden con las rayas, pertenece a un grupo zoológico diferente y no representa peligro alguno ya que carece de la puntiaguda espina venenosa de las rayas.

Los peces de esta familia, la de los ogcocefálidos, que comprende casi 60 especies —todas bastante parecidas entre sí y generalmente llamadas murciélagos—, se caracterizan por una forma especial de atrapar a sus presas: en lugar de perseguirlas activamente o esperar pacientemente a que se pongan a su alcance para lanzarse sobre ellas, las atraen con una falsa carnada, un pequeño tentáculo que cuelga del rostrum y al agitarse semeja un gusano. Cuando algún animal se acerca para tratar de engullirlo, el engullido resulta él.

Este es, pues, el murciélago de los mares del Mayab, al cual acaba de aparecerle un pariente. Como decíamos, los pescadores lo consideran basura, pues no sirve para alimento humano. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha vuelto bastante popular entre los acuaristas, precisamente por su raro aspecto.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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