No pienses, déjate llevar

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Aunque llevan ya dos décadas de existencia y de hacer bailar al mundo con su distintivo ritmo, los Chemical Brothers jamás habían sido captados por una cámara de video durante sus presentaciones en vivo. Por suerte, el dúo decidió romper el silencio audiovisual y presentar Don’t think, quizá una de las mejores películas sobre conciertos que se haya hecho.

Adam Smith fue quien lo hizo posible, tras 18 años de colaborar con ellos en los visuales de sus presentaciones. Según relata el director, fue a principios de los noventa cuando comenzó a usar un sólo proyector para trabajar con los “Carnales Químicos” y ahora puede presumir de haber dirigido las imágenes de giras como “We are the night” o “Push the button”, así como algunos programas de televisión y videos musicales (entre ellos Galvanize, de los Chemical…). El concierto fue grabado en una sola noche, durante el Fuji Rock Festival del 2011, en Niigata, Japón.

Estar frente a Don’t think significa presenciar un concepto diferente. La mayoría de los documentales sobre conciertos se concentran en la banda, los instrumentos, quizá algunas entrevistas y tomas en los camerinos; de vez en cuando, las reacciones del público. Smith ignoró estas premisas y se concentró en la audiencia. Durante gran parte del largometraje nos mantenemos inmersos entre la gente que ríe, llora, baila y se pierde en mundos imaginarios que siguen el ritmo de la música.

Para trastornar aún más los convencionalismos, el director agrega un poco de ficción en su documental. De vez en cuando, las imágenes bajan del escenario y se mezclan con la gente o juegan con los carritos de comida del festival, como cuando un músico se lanza sobre sus admiradores durante el concierto.
Además, la cámara sigue a un personaje en particular y las alucinaciones que sufre por la euforia musical (o por otras causas; usted decidirá), hasta encontrarse con un grupo de amigos.Los visuales que el propio Adam Smith dirigió son espectaculares. Las texturas, formas e imágenes en movimiento producen una experiencia psicodélica que se refleja en la mirada incrédula de algunos de los espectadores.

Es curioso que los Chemical Brothers, Tom Rowlands y Ed Simons, tienen poca presencia durante la película y son casi secundarios. Incluso, por lo general se les ve de lejos. Las cámaras se enfocan más en los asistentes y el dúo adquiere un aire de misterio pese a que gracias a ellos podemos escuchar Star GuitarHey Boy Hey Girl o Out of Control.

Esta es la característica distintiva de Dont think: además de la gente (incluyendo a la joven que sueña despierta), los verdaderos protagonistas son los visuales, texturas, colores, luces, imágenes y, por supuesto, la música. El documental se enfoca más en las sensaciones que en el concierto; en la experiencia de estar ahí, perderse, no pensar, sólo dejarse llevar.
(Víctor M. Aguilera C.)

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