El arzobispo que rompió la regla

0

Hay un pequeño sismo en la iglesia católica norteamericana: en una declaración fechada el pasado 31 de enero, Monseñor José Gómez, quien sustituyó como arzobispo de la arquidiócesis de Los Ángeles al cardenal Roger Mahony, lanzó una dura crítica contra su predecesor, quien se hiciera famoso por la forma denodada en que durante décadas trató de encubrir los abusos sexuales contra niños cometidos por sacerdotes de esa jurisdicción eclesiástica.

Por Juan José Morales

José Gómez, arzobispo de Los Ángeles. Mucho se especula sobre las razones por las que criticó tan severamente a su antecesor. Pero la revista National Catholic Reporter comenta que, independiente de cuáles sean, lo importante es que está ayudando a sacar a la luz la verdad sobre los sacerdotes pederastas de esa arquidiócesis y sus protectores.

Además de criticarlo en forma severa, Gómez prácticamente prohibió a Mahony realizar cualquier actividad pública o administrativa dentro del arzobispado, y anunció que seguirá hablando del asunto, lo cual implica que hará nuevas revelaciones

Como señala la revista católica independiente norteamericana National Catholic Reporter (NCR), se trata de acciones sin precedente. Por principio de cuentas —comenta la publicación— van contra una regla no escrita pero férreamente observada dentro de la Iglesia Católica, según la cual un alto prelado, sea obispo, arzobispo o cardenal, jamás critica públicamente a otro de igual o mayor rango.

En este caso, además, por su calidad de cardenal, Mahony tiene mayor jerarquía que Gómez, y éste por tanto carece de facultades para relevarlo de sus funciones. El único que puede hacerlo es el papa. Por ello, Gómez recurrió a un subterfugio: no le prohibió nada, sino simplemente le comunicó que en adelante no le pedirá que realice ninguna labor oficial dentro de la arquidiócesis.

Se ignoran, comenta NCR, las razones por las cuales el nuevo ar-zobispo rompió esa regla, que durante siglos ha sido fundamental en la jerarquía católica. Pero lo hizo, y además sin contemplaciones ni —como era lo acostumbrado— tratando de suavizar las críticas con un lenguaje alambicado y escurridizo. No habló de errores, desviaciones, pecados o fallas por parte de los sacerdotes pederastas, sino que condenó dura y directamente sus acciones y también la protección y el encubrimiento que les brindó Mahony durante décadas. Refiriéndose a las 12 mil páginas de documentos sobre las tropelías de los sacerdotes hechas públicas pese a los intentos de Mahony por ocultarlas, el arzobispo Gómez comentó que su lectura había sido dolorosa y brutal, que no hay excusa ni justificación para lo que se hizo a esos niños.

Como se recordará, el escándalo de pederastia en la arquidiócesis de Los Ángeles llegó a un punto crucial en 2007 cuando, ante lo aplas-tante de las pruebas, la arquidiócesis aceptó un arreglo extrajudicial mediante el cual se pagaron 660 millones de dólares en compensaciones a 508 víctimas. En esa ocasión se dieron a conocer parcialmente los documentos de la investigación, pero el cardenal Mahony siguió luchando tenazmente para que no se revelara el resto. Finalmente, ello se hizo recientemente.

Las palabras del arzobispo Gómez —comenta la revista católica— contrastan con la forma en que su predecesor trató de evitar que se conocieran los hechos y que se castigara a los curas pedófilos, para lo cual recurrió a los más variados recursos. Lo mismo gastar enormes sumas en contratar a los mejores abogados, que mover a los sacerdotes violadores de niños de parroquia en parroquia, de diócesis en diócesis y hasta fuera del país, para que las autoridades les perdieran el rastro. No se sabe cuánto dinero gastó la arquidiócesis angelina en tales maniobras, pero NCR pide que se aclare el asunto, para que la comunidad católica sepa cuánto le costaron tales triquiñuelas.

A propósito de a Mahony y otros cardenales —Bernard Law, Justin Rigali, Edward Egan, Anthony Bevilacqua y otros— y a la pléyade de obispos y arzobispos que contribuyeron a encubrir a los curas pederastas, el editorial de National Catholic Reporter comenta que en vez de proteger a los niños, lo que hicieron fue proteger al clero y la Iglesia y “en su firme lealtad a ese exclusivo club, en su empeño por preservar a toda costa una fachada de santidad… perdieron de vista la simple decencia humana y los más elementales principios de la palabra de Dios”.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!