¿Supremo Hacedor o Supremo Árbitro? Dios y los deportes

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Diego Armando Maradona, el célebre futbolista argentino, fue —hasta donde sabemos— quien por primera vez involucró explícitamente al Todopoderoso en el marcador de un encuentro deportivo al decir que había sido “la mano de Dios” la que tocó el balón cuando anotó el gol que dio la victoria a Argentina sobre Inglaterra en el Mundial de Futbol de 1986, aunque años después admitió que la tal mano había sido suya y no de divinidad alguna.

Por Juan José Morales

Pero resulta que hay mucha gente —al menos en Estados Unidos— plenamente convencida de que Dios sí tiene qué ver con el resultado de los encuentros de basquetbol, futbol, hockey, futbol americano y los deportes en general. Si no metiendo la mano directamente, si ayudando de alguna manera a aquellos competidores a los cuales considera especialmente piadosos y devotos.

Así lo reveló una encuesta realizada por el Instituto de Investigaciones Públicas sobre Religión en vísperas del llamado supertazón, el reciente encuentro de futbol americano entre los 49’s de San Francisco y los Cuervos de Baltimore. El 27% de los encuestados dijeron estar seguros de que Dios tiene un papel decisivo en el resultado de las competencias deportivas, incluidos los grandes encuentros de futbol americano, como el mencionado.
El muestreo se realizó entre poco más de mil adultos de diferentes credos religiosos, tanto católicos como bautistas, evangélicos y otros, representativos de las diferentes corrientes cristianas en el país. Se incluyó también a cierto porcentaje de personas que, sin pertenecer a ninguna religión organizada, dijeron ser creyentes. Como detalle curioso, puede señalarse que los católicos superaron —aunque sólo muy ligeramente— a los demás en su creencia de que el Ser Supremo es también una especie de Árbitro Supremo que determina la marcación final de los encuentros (o a quién se le levanta la mano enguantada en las peleas de box).

¿Se preocupa Dios por quién gana el Supertazón?, preguntaba la revista norteamericana Sports Illustrated en la portada de su edición previa al encuentro. La interrogante estaba ilustrada con la imagen, en devota actitud, de Ray Lewis estrella de los Cuervos de Baltimore, quien tiene un tatuaje con la expresión “Gloria a Dios” y lo besa cada vez que triunfa su equipo.

Desde luego, no todos quienes están convencidos de la intervención divina en los deportes consideran que Dios decide directamente qué equipo será el ganador, sino que alrededor de la mitad de ellos opinan que su intervención es indirecta, en el sentido de que recompensa a aquellos atletas que demuestran ser fieles a la religión, otorgándoles buena salud y mayores posibilidades de buen éxito. En concordancia con tal idea, y evidentemente para ganarse el apoyo celestial, no pocos deportistas hacen pública ostentación de religiosidad, ya sea orando de rodillas en pleno campo a la vista del público, ya sea dando gracias a Jesús por las victorias de su equipo en las entrevistas de prensa, ya sea haciendo saber que bajo el uniformes llevan símbolos religiosos o citas bíblicas.

Otro resultado de la encuesta fue que si bien uno de cada cuatro entrevistados dijeron que los domingos preferían ir a su iglesia en vez de arrellanarse en la sala de su casa a ver encuentros deportivos por televisión, y uno de cada cinco dijo hacer ambas cosas —asistir al tem-plo y ver TV—, hubo también un 17% que, no obstante declararse miembros de alguna religión, admitieron que los domingos prefieren ver deportes que escuchar sermones. Y una nada desdeñable tercera parte del total respondieron que los domingos no les interesan ni la religión ni los deportes.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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