Las “vacas marinas” y la muerte del coral

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Puede sonar muy truculento y alarmista, pero lo dicen instituciones serias y responsables que gozan de credibilidad y confiabilidad: los arrecifes de coral en el Caribe —inclusive los de la costa oriental de la península y el arrecife del Chinchorro— están deteriorándose a tal velocidad que la mitad de ellos pueden considerarse agonizantes o muertos.

Por Juan José Morales

Así lo afirma la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, con base en estudios realizados por instituciones como la unidad Puerto Morelos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM. En su más reciente informe sobre el particular, la UICN señala que mientras en 1970 entre el 50 y el 60% del coral de los arrecifes caribeños se mantenía sano y vigoroso, en la actualidad sólo se conserva en tal estado el 10%. El resto se halla gravemente afectado por plagas, enfermedades o el crecimiento de algas, o francamente ha muerto, dejando sólo sus esqueletos colectivos de carbonato de calcio.

Las causas de esa grave situación, señala el documento, son fundamentalmente tres: la gran mortandad de erizos ocurrida en la década de los 70 del siglo pasado en casi toda el área del Caribe, la sobrepesca de peces herbívoros, y la contaminación con aguas negras.

Como muestra la imagen, los erizos eran muy abundantes en los arrecifes antes de la gran mortandad de los años 70, cuyas causas aún se desconocen. Arriba a la derecha, acercamiento a uno de ellos.

Los erizos, principalmente los de la especie Diadema antillarum, de color negro y largas espinas muy penetrantes, son voraces devoradores de algas. Podría calificárseles como “vacas marinas” que al forrajear por los arrecifes eliminan el exceso de algas y evitan que cubran y sofoquen a las colonias de coral. Pero, como decíamos, en la década de los 70 —por causas todavía no esclarecidas— ocurrió una gran mortandad de estos equinodermos y al reducirse sus poblaciones las algas pudieron proliferar.

Un papel similar de controladores de algas cumplen ciertas especies de peces herbívoros, como los llamados cirujanos y los peces loro. Pero en los últimos tiempos se les ha pescado desmedidamente, ya que son grandes y de carne tierna y sabrosa, y esa sobrepesca ha contribuido también a favorecer el exceso de algas.

Finalmente, para agravar las cosas, muchos arrecifes —como los del Caribe mexicano— están recibiendo descargas de aguas negras procedentes de las poblaciones costeras. Esas aguas, cargadas de material orgánico, fertilizan los arrecifes y propician el desarrollo de las algas.

Como factor adicional, puede mencionarse el aumento de temperatura de los mares a consecuencia del calentamiento global. Cuando el agua marina es demasiado cálida, los pólipos —esos diminutos animales cuyos esqueletos colectivos forman las estructuras de coral— sufren la pérdida de las plantas microscópicas llamadas zooxantelas que tienen en su interior. Eso los debilita y los hace presa fácil de plagas y enfermedades.

Si bien esta problemática se presenta en mayor o menor grado en todos los arrecifes coralinos del mundo, resulta particularmente grave y acentuada en el Caribe, subraya el Dr. Ameer Abdulla, principal asesor de la UICN en materia de biodiversidad y conservación marina. Si no se toman medidas urgentes para evitar el creciente y acelerado deterioro, dice, se corre el riesgo de que en plazo no muy largo ocurra un colapso de esos valiosos ecosistemas caribeños, con las profundas consecuencias económicas, ecológicas y sociales que ello acarrearía.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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