Calles en el cielo

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Por Juan José Morales

Algo que me gusta de mi labor como divulgador científico, es que cada día aprendo algo nuevo. Así, hace poco pude saber como se forman esas curiosas hileras paralelas de nubes del tipo cúmulo que a veces aparecen en el cielo de la península, y creo que a los lectores también les interesará saberlo.

Esas singulares formaciones, a las que se conoce con el descriptivo nombre de “calles de nubes”, no son sin embargo exclusivas de esta tierra nuestra. Se les observa, cuando se dan las circunstancias atmosféricas apropiadas, en cualquier lugar del mundo sobre el mar o sobre una gran planicie.

Así se observan desde tierra las peculiares formaciones llamadas “calles de nubes”. Las nubes son del tipo cúmulo, las más comunes en la península de Yucatán, que se encuentran cerca del suelo, son como grandes masas de algodón y no producen lluvia.

Las condiciones necesarias para ello son que haya una masa de aire frío que sopla sobre agua o terreno cálido y ocurra el fenómeno llamado inversión térmica. Es decir, el propio flujo de aire frío hace que se eleve una masa de aire cálido que se mantiene sobre el frío. A esta situación se le llama inversión térmica porque se invierten las condiciones naturales, en las que el aire es más frío en la altura que cerca del suelo.

Pues bien, esa capa alta de aire cálido actúa como una especie de tapón que bloquea el ascenso del aire cálido y húmedo que se levanta desde el mar o el terreno. Las columnas de aire ascendente, al topar con la inversión, comienzan a moverse hacia los lados. Pero como no pueden descender, giran, formando así largos cilindros de aire en rotación. Al mismo tiempo, el vapor de agua que contienen se condensa y forma nubes, que adquieren esa peculiar apariencia de cilindros paralelos, enfilados en la dirección del viento, entre los cuales el cielo se mantiene despejado.

Esas calles de nubes pueden extenderse por decenas y aún por centenares de kilómetros, siempre y cuando la temperatura en la superficie del mar o del terreno sea uniforme sobre grandes extensiones y cuando menos 21 grados mayor que la de la masa de aire frío.

Por supuesto, en verano, cuando sobre la península predomina el flujo de masas de aire cálido provenientes del océano, es extremadamente difícil que ocurra el fenómeno de formación de calles de nubes. Pero en invierno, cuando nos llegan los frentes fríos, tras los cuales avanzan masas de aire polar seco que hacen descender rápidamente la temperatura, es más probable que ello ocurra. En su avance, la masa de aire frío —denso y pesado— actúa como una cuña que levanta el aire cálido, más ligero, y propicia la inversión térmica. Por otro lado, el suelo —y sobre todo el mar— conserva una buena cantidad de calor. Se dan entonces las condiciones de “tapón” en las alturas, una marcada diferencia de temperatura entre el suelo y el aire frío, y calentamiento de masas de aire próximo a la superficie, que ascienden y al ser detenidas por el tapón comienzan a girar en largos vórtices paralelos a la vez que se forman nubes por condensación del vapor de agua que contienen.

De modo, pues, que si en estos meses invernales observa usted en el cielo largas filas de nubes paralelas, las “calles de nubes”, ya sabrá cómo se formaron.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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