El mapa de la vida

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Desde que, en el siglo XVIII, el gran científico sueco Carlos Linneo creó el sistema binominal de clasificación de plantas y animales, todavía en uso, uno de los grandes objetivos de la biología ha sido establecer un listado completo de todas las especies de plantas y animales que existen sobre la Tierra, dónde se encuentran y en qué ambientes se desarrollan.

Pues bien, gracias a dos ambiciosos proyectos, La Enciclopedia de la Vida y El Mapa de la Vida —ambos posibles gracias a los avances de la electrónica y la Internet—, esa información ya está a disposición de millones de personas, aunque sólo en sus versiones en inglés.

La Enciclopedia de la Vida, accesible en la dirección de Internet eol.org, contiene ya más de 1.1 millones de páginas y 1.8 millones de imágenes, amén de una gran cantidad de sonidos, videos, gráficas y otras ilustraciones. Y continúa creciendo.

Por cuanto a El Mapa de la Vida, del cual hablaremos ahora, es de tipo interactivo y su propósito es mostrar la distribución de todas las especies de plantas y animales actualmente registrados. Por lo pronto, ya contiene información sobre casi 25,000 vertebrados terrestres.

 

Esta página electrónica de El Mapa de la Vida muestra la distribución del puma o león de montaña, Puma concolor, el felino más ampliamente distribuido en el continente americano, donde se le encuentra en casi todos los ambientes.

La versión destinada al público en general de este mapa interactivo puede encontrarse en el portal http://www.mappinglife.org/

Quizá para la mayoría de los lectores, la principal utilidad de este mapa interactivo es que permite saber de un vistazo qué especies animales existen en el área donde viven. Si, por ejemplo, se desea averiguar qué aves hay en los alrededores de Mérida, basta abrir el mapa, elegir listados de aves y ubicar el cursor sobre Mérida. De inmediato podrá saberse que en un radio de 50 kilómetros en torno a esta ciudad se han registrado 296 especies de aves, la relación completa de las cuales aparece en la pantalla, con su nombre común en inglés, su nombre científico y su clasificación por orden y familia. El mismo tipo de datos puede hallarse fijando el cursor sobre Chetumal, en cuyos alrededores existen 364 especies, sobre Cancún (343) o la ciudad de Campeche (333).

De igual manera, puede encontrarse la lista de las 83 especies de mamíferos catalogados en el área de Valladolid, las 90 que hay en torno a Carrillo Puerto, las 83 de la isla de Cozumel y la zona del litoral peninsular más cercana, o la docena de anfibios que se encuentran en los humedales de la zona de Progreso, en la costa norte de Yucatán.

Del mismo modo, puede obtenerse información específica acerca de cada especie en particular, como su distribución geográfica, el tipo de medio ambiente en el cual vive, los sitios en que se ha documentado su presencia, y otros datos igualmente importantes acumulados a lo largo de más de 200 años de trabajo por científicos de todo el mundo, y que ahora están siendo ordenados, clasificados y organizados de modo que resulten fácilmente accesibles con las nuevas herramientas de comunicación electrónica.

Desde luego, se requiere cierta práctica para manejar el mapa, pero no es muy difícil. Y, como decíamos, es necesario también un conocimiento básico del inglés. Pero constituye una herramienta de gran valor para investigadores, maestros, estudiantes y otras personas interesadas en el conocimiento de la flora y la fauna. Sobre todo, para planear mejor la conservación de ecosistemas y especies animales y vegetales, el desarrollo urbano y los programas de salud animal, vegetal y humana, así como para determinar mejor los efectos potenciales del cambio climático.

A no dudarlo, el mapa de la vida representa un gigantesco paso en el conocimiento del planeta que habitamos.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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