Ciencia, tecnología y marcas deportivas

0

Como se diría en la trilladísima frase, ha caído el telón de los juegos olímpicos de Londres. Y como ocurre cada cuatro años, y en concordancia con el lema de esas competencias —”Citius, altius, fortius”, en latín “más rápido, más alto, más fuerte”—, se establecieron nuevas marcas de altura, velocidad y peso, tanto en atletismo como en natación.

Y, al igual que sucede cada vez que se impone una —sobre todo cuando es muy notoria o se supera algún límite en particular, como los diez segundos en la carrera de cien metros planos—, mucha gente se pregunta si el hecho de que ello ocurra es una señal de que la raza humana se está haciendo cada vez más vigorosa y si las marcas podrán seguir siendo mejoradas indefinidamente.

En realidad, esa contante superación no obedece sólo al desempeño físico de los atletas, sino también a una combinación de factores, desde nuevas técnicas hasta el uso de nuevos materiales. Un competidor de la actualidad, por ejemplo, se beneficia con los estudios científicos sobre el funcionamiento del cuerpo humano, que le permiten planear mejor su consumo de energía durante una prueba de resistencia y así aprovecharla al máximo. Igualmente, el uso de computadoras para registrar y analizar los movimientos de las extremidades, ayudan al atleta a mejorar su manera de saltar.

En el salto con garrocha, la flexibilidad de la pértiga y la confianza del competidor al caer sobre gruesos colchones de hule espuma que evitan lesiones, han contribuido a más que duplicar la altura que se alcanza en esta prueba.

En lo que se refiere a la influencia de nuevos materiales en el deporte, el mejor ejemplo es sin duda el récord mundial de salto con garrocha, que pasó de los 3.05 metros del inglés Robert Musgrove en 1854, a los actuales 6.14 —más del doble— del ucraniano Serguéi Bubka. Tan fenomenal diferencia no se debe a que Bubka —y en general los modernos competidores en esa prueba— sean superhombres, sino a la evolución en el tipo de pértigas usadas para impulsarse. Hace siglo y medio eran de madera, rígidas y pesadas. Después comenzaron a usarse las de bambú, más livianas y un tanto flexibles. Después vinieron las de aluminio, acero inoxidable, fibra de vidrio y ahora las de fibra de carbono, cada vez más ligeras y en extremo flexibles, que dan un gran im-pulso al saltador.

Un ejemplo de influencia de la técnica es la clásica prueba de cien metros planos. En los primeros juegos olímpicos, los corredores arrancaban de pie. Cuando comenzaron a hacerlo con las manos apoyadas sobre la pista y los pies en agujeros para darse impulso, pudieron lograr mejores tiempos, que se superaron un poco más gracias a los tacos de salida ahora usuales. En esa misma prueba —y en general en las carreras de velocidad— ha sido determinante el material de que se hace la pista, que ya no es de arcilla o de ceniza sino de tartán.

Hay incluso materiales que tienen un efecto sicológico indirecto. En los viejos tiempos, los saltadores caían en una fosa rellena de aserrín, que no amortiguaba totalmente el impacto y se corría el riesgo de luxaciones o fracturas. Ahora, ese peligro es casi inexistente gracias a los grandes colchones de hule espuma y el competidor salta sin temor a lesionarse.

Así podríamos seguir citando ejemplos, pero lo importante es señalar que el mejoramiento de las marcas deportivas se debe básicamente a la aplicación de la ciencia y la tecnología en el deporte. En términos generales, ya se está prácticamente en los límites del cuerpo humano y los nuevos récords se logran sólo de tiempo en tiempo y con un esfuerzo extraordinario. El récord en los relevos femeninos de 4 x 100, por ejemplo, estuvo vigente durante 27 años, o sea más de un cuarto de siglo, hasta que fue ahora superado en Londres. En 1968, cuando se rompió la barrera de los diez segundos para los cien metros planos, la marca fue de 9.9 segundos. La actual, fijada en 2009 por el jamaiquino Usain Bolt, es de 9.58. Es decir, en 41 años sólo pudo reducirse en 31 centésimas de segundo. Y ni el propio Bolt logró superarla en los juegos de Londres, donde —aunque obtuvo la medalla de oro— su registro fue de 9.63.

Otro factor que influye en la superación de las marcas es la masificación del deporte. Pero de ello hablaremos en otra entrega.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!