El otro peine del niño verde

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Gran parte de la propaganda del llamado Partido Verde Ecologista de México se ha centrado en la demanda de que el IMSS y el ISSSTE le den a sus derechohabientes vales para adquirir medicamentos. No exige que haya un abastecimiento adecuado de medicinas, como sería lo más indicado, sino que se compren en farmacias privadas.

Ello le pareció muy razonable a Enrique Peña Nieto, quien públicamente —y así lo ha anunciado a través de sus spots o mensajes— la adoptó como demanda priísta y se comprometió a que, de llegar a la presidencia, se darán los famosos vales.

No es casual, sin embargo, que la familia de Jorge Emilio González, mejor conocido como El Niño Verde, propietario y administrador del PVEM, sea propietaria de grandes cadenas de farmacias. El tío Víctor González Torres, comercialmente llamado Doctor Simi, posee la gran cadena de Farmacias Similares, que comprende cerca de cuatro mil establecimientos en México, Centroamérica, España y Sudamérica. Otro tío, Javier de los mismos apellidos, es dueño de la cadena de Farmacias del Ahorro.

No se necesita, pues, mucha imaginación para adivinar en qué farmacias se harían efectivos los prometidos vales de medicinas y quiénes se llenarían los bolsillos con estas ventas, desde luego a precios muy superiores a los que el IMSS y el ISSSTE pagan en compras al mayoreo. Y no se requiere tampoco mucha imaginación para adivinar que una vez establecido tal procedimiento, se generalizarán la escasez de medicinas en esas instituciones y la entrega de vales.

No es esta la primera vez que se mezclan la política y los negocios farmacéuticos de la familia González en una alianza PRI-PVEM. A finales de 2005, se aprobó en el Congreso de la Unión una iniciativa de ley presentada por el PVEM que daba manga ancha para la manufactura de medicamentos copiados de las fórmulas originales. El principal beneficiado con esta nueva disposición fue el tío Víctor, que pudo comenzar a fabricar medicamentos genéricos sin tener que someterlos a las rigurosas pruebas denominadas de biodisponibilidad y bioequivalencia que la ley les exige en Estados Unidos y otros países.

Por sí solo, el PVEM, con su pequeña representación en la legislatura, no hubiera podido lograr la aprobación de la ley. Pero el PRI se encargó de aportar los votos necesarios y de realizar el cabildeo necesario para obtener el apoyo de otros legisladores. A cambio, el partido del Niño Verde, que en las elecciones de 2000 se había aliado con el PAN, rompió su relación con éste y se sumó a la candidatura presidencial del priísta Roberto Madrazo, que por cierto sufrió una aplastante derrota.

Ahora, en una componenda semejante, el PVEM se pone al servicio del PRI a cambio de que se entregue a la familia González otro negocio mucho más suculento: el de surtir vales de medicinas para los derechohabientes del IMSS y el ISSSTE.

Hace poco, en esta columna, comentábamos que —como se dice en el lenguaje popular— ya había aparecido el peine detrás de los esfuerzos de El Niño Verde por hacerse de una senaduría en Quintana Roo: apoyar los intereses inmobiliarios de su familia, la cual posee en las vecindades de Cancún una considerable extensión de terrenos que adquirió muy baratos pero multiplicarían astronómicamente su valor si se cambia el uso de suelo y se permite urbanizarlos, cosa que el verde infante considera poder lograr por sus influencias como senador.

Ahora podemos decir que ya apareció el otro peine de su maridaje con el PRI: el multimillonario negocio de las medicinas.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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