El verde disfraz de un vividor

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Todavía hay quienes se dejan llevar por la propaganda y votan en favor del llamado Partido Verde Ecologista de México creyendo que es una bienintencionada organización defensora del medio ambiente y preocupada por la salud y la seguridad de la gente.

A quienes así piensan, les interesará saber que el PVEM tiene la nada honrosa distinción de ser el único partido ecologista —al menos de nombre— del mundo, que ha sido repudiado por todos los partidos ecologistas de Europa, los cuales, además, han pedido a Global Verde, la organización que agrupa a los partidos de ese tipo de los diversos continentes, que también lo repudie.

Por su parte, Greenpeace, la mayor y más conocida organización defensora del medio ambiente en el mundo, ha repudiado también al PVEM por considerar que no se trata de un auténtico partido ecologista sino de un membrete que utiliza ese calificativo pero no tiene verdadero interés en los problemas ecológicos del país ni conocimiento de los mismos.

Este cartel circuló por Internet, tras publicarse que El Niño Verde calificó despectivamente de “ninis” —aunque después lo negó— a los jóvenes del movimiento #YoSoy132.

En efecto, de ecologista el PVEM no tiene nada. Es tan sólo un negocio familiar que durante más de un cuarto de siglo, desde su fundación en 1986, ha sido manejado por padre e hijo: Jorge González Torres primero, y Jorge Emilio González Martínez, mejor conocido como El Niño Verde, después. Este cacicazgo familiar ha sido posible gracias a dos factores: unos amañados estatutos —calificados de antidemocráticos por el tribunal federal electoral— que permiten a su presidente eternizarse en el puesto, y una hábil política de alianzas con el PAN y el PRI, según soplen los vientos electorales, para permitirles usar el nombre del PVEM como tapadera para todo tipo de simulaciones. Incluso para postular a trasmano a miembros de esos partidos y a empresarios o altos empleados de estaciones televisivas y radiofónicas que necesitan ocupar curules en el senado y la cámara de diputados para defender los intereses de sus negocios.

No vamos a entrar en detalles sobre esta ya usual triquiñuela del Niño Verde. Basta decir que en su actual lista de candidatos al Congreso de la Unión hay una veintena de tales personajes, ligados a Televisa, Televisión Azteca y la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión. Entre ellos puede mencionarse a Arely Gómez, hermana del vicepresidente de Noticieros Televisa, Leopoldo Gómez, Tristán Canales, directivo de TV Azteca y presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), Jorge Mendoza ex directivo en TV Azteca, Raúl Osorio Alonzo, conductor de televisión, Fernando Azcárraga López, primo del dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, Enrique Cárdenas del Avellano, empresario radiodifusor, Ninfa Salinas, hija del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, Luis Armando Melgar, presidente de Fundación Azteca en Chiapas, y Javier Orozco, uno de los impulsores de la llamada Ley Televisa.
A cambio de esos servicios, al Niño Verde se le paga de tres maneras: en primer lugar, inflando al máximo posible la votación de su “partido” a fin de que reciba mayores prerrogativas económicas del IFE. Sobra decir que esas jugosas partidas económicas las maneja a su arbitrio el verde infante. En segundo lugar, con la aprobación de leyes que favorecen los negocios farmacéuticos de su familia. Finalmente, postulándolo en alianzas y coaliciones como candidato a senador. Ya lo fue en 2000 merced a su maridaje con el PAN, y en la actualidad, como se sabe, es candidato a senador por Quintana Roo, un estado del que sólo conoce Cancún, y de esta ciudad únicamente la zona hotelera y los antros, bares y centros nocturnos de la misma.
Por su condición de simulador que dice ser ecologista sin serlo, el PVEM nunca ha presentado propuestas que ataquen de fondo los problemas ecológicos de México. Se limita a superficialidades tales como pedir pena de muerte para secuestradores, oponerse a las cuotas escolares y ofrecer que el gobierno otorgue vales de medicinas… que obviamente serán surtidas en las cerca de cinco mil farmacias que dos miembros de la familia González, tíos del Niño Verde, poseen en todo el país.
Votar por el llamado partido verde no es votar —como en alguna ocasión dijo su propaganda— “por un ecologista”, sino por el PRI, por Televisa y por un vividor a quien el disfraz de ecologista le permite darse una vida principesca a costa de nuestros impuestos.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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