Dzibilchaltún y el cambio climático

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El profundo cenote Xlacáh en Dzibilchaltún es una importante fuente de agua para la vegetación de los alrededores, ya que en esa zona la precipitación total, incluido el rocío nocturno, es de 990 milímetros al año pero la pérdida por evaporación debido al intenso calor es de 900. Por eso la vegetación parece de zonas áridas más que de selva e incluso hay cactos, como el que se observa a la izquierda .

La zona arqueológica de Dzibilchaltún, al norte de Mérida, dista mucho de tener la magnificencia de Uxmal o Chichén Itzá, pero es bastante conocida y hasta cierto punto famosa por su cercanía a la ciudad de Mérida, y por el fenómeno arqueoastronómico que cada otoño y primavera ocurre en el Templo De las Siete Muñecas. Pero prácticamente nadie sabe que ese sitio fue objeto de una investigación botánica cuyos resultados se dieron a conocer hace poco.

A Dzibilchaltún se le eligió para este estudio, porque la vegetación en que está enclavada es representativa de la selva baja caducifolia, que es la predominante en el noroeste de Yucatán y se caracteriza porque se desarrolla en condiciones de gran escasez de lluvia. En esa zona, los aportes de agua por la precipitación pluvial son sólo ligeramente mayores que las pérdidas por evaporación. Es, además, una selva que durante dos mil años ha sido afectada de una u otra manera por el hombre. Resulta, por tanto, ideal para estudiar cómo —por así decir— “vive” una selva de ese tipo en tan duras condiciones.

La investigación fue realizada por Mirna Valdez Hernández, Elizabeth M. Osorio Gil, José Luis Andrade y Paula C. Jackson. Los tres primeros del Centro de Investigación Científica de Yucatán y la última de la Universidad Estatal de Kennesaw, en Georgia, Estados Unidos.

Durante dos años, se observaron los ciclos de producción de hojas, flores, frutos y semillas de cinco especies de árboles característicos de la zona y, con una técnica muy avanzada a base de isótopos, se pudo determinar si el agua la obtienen esencialmente de la superficie, del subsuelo o de cenotes.

Pues bien, como decíamos, los resultados de la investigación se dieron a conocer hace poco, y entre otras cosas se encontró que, más que la cantidad total de lluvia que cae en el año, lo que influye sobre el desarrollo de las plantas es la época en que llueve y por cuánto tiempo llueve. Además, se observó que en aquellos lugares donde hay agua disponible cerca de la superficie, como en los alrededores de los cenotes, la vegetación puede desarrollarse mejor, especialmente si el suelo contiene abundante fósforo.

La importancia de esta investigación estriba en que sus resultados pueden servir —entre otras cosas, y fundamentalmente— para prever cómo reaccionará ese tipo de vegetación ante las sequías debidas al cambio climático. Pueden asimismo servir para planear mejor programas de reforestación, al saber qué especies aprovechan mejor el agua y en qué condiciones lo hacen.

Y aquí cabe destacar que las investigaciones de este tipo se han realizado casi exclusivamente en bosques de zonas frías y templadas y en selvas altas y medianas, con abundante precipitación pluvial. Muy poco se ha estudiado sobre el particular en las selvas secas, a pesar de que representan más del 40% de la superficie total de selvas en México y en el mundo. Esto le confiere un valor adicional al trabajo de los cuatro científicos mencionados.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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