IMPACTO AMBIENTAL: Tiburones: 12, Seres humanos: 30 millones

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 Si es usted de esas personas que prefieren no meterse al mar y permanecer en la seguridad de la playa por miedo a terminar en las fauces de un escualo hambriento, seguramente le interesará conocer el último informe anual del Registro Internacional de Ataques de Tiburones, que mantiene la Universidad de Florida.

Por Juan José Morales

Esta surfista norteamericana de nombre Bethany Meilani Hamilton perdió el brazo izquierdo al ser atacada por un tiburón en aguas de Hawai, pero pese a la falta de ese miembro —que limita su capacidad para equilibrarse— suguió practicando el deporte con gran destreza.

Según el documento, en todo el mundo ocurrieron durante el año pasado 75 ataques no provocados de tiburones a bañistas, buceadores y surfistas. Ese número es aproximadamente el promedio de la última década. Pero el número de casos fatales sí se incrementó en 2011 respecto al año precedente y ascendió a 12, o sea casi el doble.

Ninguna de esa docena de muertes, sin embargo, ocurrió en aguas mexicanas. De ellas, tres se registraron en Australia, cuyas playas son famosas por la presencia de numerosos tiburones en las cercanías. Otras dos ocurrieron en la isla de La Reunión, una posesión colonial francesa del océano Indico, e igual número en las islas Seychelles, —también en el Indico— y en Sudáfrica. Con un ataque mortal en cada caso, aparecen en la lista Costa Rica, Kenia y Nueva Caledonia, una colonia francesa del Pacífico ecuatorial.

Si le interesa saber cuáles son las playas en las cuales ocurren más ataques de tiburones y el país en el que más frecuentemente se dan, he aquí las cifras:

En aguas de la Florida, en Estados Unidos, se registraron 11 ataques, y en todo el país 29. Por contraste, en toda Australia hubo en total sólo 11. En Sudáfrica hubo cinco, en La Reunión cuatro, tres en Indonesia y, curiosamente, otros tantos en Rusia, un país donde no creo que haya mucha gente que se meta a las frías aguas marinas. En México hubo también tres, de los cuales dos ocurrieron en la misma playa de Cancún y con muy poco tiempo de diferencia. Finalmente, Brasil y las islas Seychelles completan la lista con dos en cada caso.

Y en cuanto a las actividades acuáticas que más riesgo de verse en la dentadura de un tiburón conllevan, no es el buceo como podría pensarse, sino el surfismo o acuaplanismo. Es decir, la práctica de re-montar las olas sobre una tabla. El 60% de las víctimas fueron surfistas, señala el Dr. George Burgess, director del registro de ataques de tiburón. Los nadadores fueron atacados en el 35% de los casos, y sólo en uno de cada 20 casos —el 5%— las víctimas fueron buceadores.

Ello se explica, dice el Dr. Burgess, porque quienes están dentro del agua tienen más posbilidades de observar su entorno y, al percatar-se de la presencia de un tiburón, alejarse de él o buscar protección entre rocas o corales. El propio escualo, por su parte, puede más fácilmente identificar a un ser humano y decidir si lo ataca. En cambio, los surfistas que flotan tendidos sobre una tabla, agitando el agua al impulsarse con las manos, se exponen a ser confundidos con una foca o un animal en dificultades, y a que el tiburón se lance contra ellos y les arranque un brazo.

Igualmente, el Dr. Burgess considera que el aumento en el número de muertes se debe a que la gente ahora surfea, nada o bucea en lugares más remotos y aislados, y en caso de un ataque, se demora más tiempo en trasladar al herido hasta un hospital.

Y para terminar, un par de cifras: mientras en 2010 en todo el mundo los tiburones mataron a 12 seres humanos, en el mismo lapso los seres humanos mataron en todo el mundo cuando menos a 30 millones de tiburones, y quizá a 70 millones (la cifra exacta se desconoce).

Ciertamente, hay una considerable diferencia.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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