El legendario Pedro Armendáriz

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Un hombre maduro, bastante apuesto aún, no obstante las huellas que le ha dejado una terrible enfermedad, pretextando que se le acabó el papel para escribir, pide a su esposa que le consiga más. Cuando la mujer abandona la habitación del hospital, el hombre coloca el cañón del revólver en la sien derecha y jala el gatillo. Muere al instante. Su nombre: Pedro Gregorio Armendáriz Hastings, uno de los actores más versátiles del cine mexicano y, desde luego, el de mayor preponderancia en el terreno internacional.

Nacido en la ciudad de México, un 6 de mayo de 1912, hijo de Pedro Armendariz García Conde y Adela Hastings; Armendáriz tuvo que abrirse paso en la vida a base de tesón y voluntad férrea. Consciente de que sólo una adecuada preparación académica lo conduciría al éxito, cursó estudios secundarios en San Antonio, Texas, y finalmente se graduó en el Instituto Politécnico de California, realizó estudios, hasta la carrera de Ingeniería Aeronáutica, razón por la cual además del idioma español dominaba el inglés.

Al concluir su instrucción profesional Pedro retornó a México y probó suerte en diferentes trabajos. Fue encargado de un hotel, empleado ferrocarrilero y periodista; en este último rubro laboró en el semanario México real, una publicación bilingüe de corte turístico.

A instancias de algunos amigos que habían integrado un grupo de teatro experimental, Pedro Armendáriz se metió de lleno en la actuación. Su apostura y personalidad, sus rasgos tan definidos y su empeño, lo llevaron al cine, donde debutó en la película María Elena, filmada en 1937 bajo la dirección de Raphael J. Sevilla.

El momento decisivo de su carrera fue cuando Emilio “Indio” Fernández, entonces el mejor cineasta mexicano, lo consideró el personaje típico por excelencia para una serie de películas que planeaba y que, sin lugar a dudas, figuran entre las más extraordinarias jamás filmadas en México. Entre estas se encuentran María Candelaria, Bugambilia, La perla, Enamorada y La malquerida, rodadas entre 1944 y 1949.

Estas cintas dieron la vuelta al mundo entre aclamaciones del público y la crítica. La dirección de Emilio “Indio” Fernández, la fotografía de Gabriel Figueroa y la actuación, como coestelares, de Pedro Armendáriz, Dolores del Río y Columba Domínguez, lograron para dichos filmes galardones internacionales.

Así mismo encabezó las películas más atractivas de la Época de Oro del cine mexicano, tales como Flor Silvestre (1943), Distinto amanecer (1943), Las abandonadas (1944), La perla (1945) y El rebozo de Soledad (1952), por las cuales recibió el premio Ariel como Mejor Actor.

Armendáriz, quien no tenía sangre indígena, logró sintetizar el ideal masculino de la raza indígena. Esto quedó plasmado en películas de éxitos como La perla, Maclovia, La cucaracha y, especialmente, María Candelaria (1943), que figuraron entre los primeros filmes de una intensa trayectoria. Gracias a esta producción México ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1946 y también la máxima presea en la Bienal de Venecia al año siguiente. Su recia personalidad dentro y fuera de la pantalla y su gran fuerza interpretativa llamaron la atención de los mejores directores de ese entonces como Roberto Gavaldón, Julio Bracho, Luis Buñuel, entre otros.

Debido al éxito de sus actuaciones fue invitado a trabajar en Hollywood y Europa, aunque su carrera internacional fue menos significativa, a excepción de tres filmes de John Ford: El fugitivo (1947), Tres padrinos (1949) y Fort Apache (1948). En Europa intervino en varias cintas, entre ellas dos dirigidas por el laureado Luis Buñuel. Fue igualmente figura estelar —al lado de Sean Connery— en la serie protagónica del Agente 007 James Bond, Desde Rusia con amor.

Estuvo casado con la actriz Carmen Pardo, con quien tuvo dos hijos: Pedro Armendáriz Jr., quien sigue sus pasos en la actuación; y Carmen, productora de televisión.

En 1963 Armendáriz comenzó a sentir molestias a la altura de la cadera y los médicos le dijeron que su dolor era de origen nervioso. No obstante, la dolencia fue en aumento hasta causarle estragos, ya que lo obligó a desplazarse en una silla de ruedas.

Tras su ingreso al Centro Médico de la Universidad de California y después de que le realizaron varios estudios clínicos, los especialistas descubrieron cáncer avanzado en la cadera.

Al enterarse de que la enfermedad era grave y los dolores que padecía eran insoportables, el actor tomó la decisión de quitarse la vida. Era la mañana del 18 de junio de 1963, murió al instante, tenía 51 años de edad.

Comentarios

Un comentario a “El legendario Pedro Armendáriz”
  1. lili dice:

    pedro armendariz, ojos verdes, piel morena tan hermosamente pulida, gallardo y apuesto, altivo y sereno, su rostro reflejaba el alma de un hombre bueno y sencillo. A pesar de los años transcurridos su imagen sigue impactando por su personalidad imponente. Desde aqui quiero decirle alla en esa luminosa y titilante estrella donde debe habitar que me identifico con el dolor que habria sentido, con su pena, su tristeza y su lamento, ahora es un alma liberada ahora es eterno, que Dios le haya perdonado y lo tenga en su gloria.

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