Recital de poesía zapoteca

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Irma Pineda

Con la intención de promover y difundir la literatura en lenguas indígenas, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, organiza el ciclo La primera raíz. Literatura en otras lenguas de México, el cual presenta en su próxima sesión a las poetas zapotecas Irma Pineda y Rocío González, quienes ofrecerán de viva voz una muestra de su obra. La lectura se llevará a cabo el jueves 10 de noviembre a las 18:00 horas en el Museo Mural Diego Rivera, ubicado en Balderas y Colón s/n, en el Centro de la Ciudad de México. Esta actividad es de entrada libre.

El objetivo del ciclo La primera raíz. Literatura en otras lenguas de México es dar a conocer el trabajo de escritores dedicados a difundir la literatura en lenguas indígenas a partir de traducciones, interpretaciones y la producción individual de los autores invitados.

Aunque usualmente se les conoce como zapotecos, los integrantes de este pueblo se autodenominan a sí mismos como Binnizá, que signfica “gente que proviene de las nubes”, (binni, gente; zá, nube). El origen del término “zapoteco” procede del náhuatl “zapotécatl”, que significa “gente que proviene de la región de Teozapotlán” o “lugar de los dioses” y era la palabra que los mexicas usaban para referirse a este pueblo. Luego de la conquista, los españoles castellanizaron el término y les llamaron zapotecos, como se les conoce en la actualidad.

La lengua del pueblo binnizá es el diidxazá, la cual es una variante que pertenece a la familia de idiomas conocidos como zapotecos, que se hablan principalmente en el estado de Oaxaca.

Irma Pineda y Rocío González son dos de las exponentes de la riqueza de la poesía en binnizá, lengua que junto con el náhuatl y el maya, tienen en la actualidad un mayor número de escritores. Ambas tienen publicados varios poemarios y son colaboradoras asiduas en revistas y diarios nacionales. En diálogo entre ambas poetas, Rocío González entrevista a Irma Pineda sobre sus motivaciones para escribir poesía y por qué hacerlo en diidxazá, sobre su papel como mujer que escribe en tiempos globalizados y el estado de la literatura del pueblo binnizá.

Para Irma Pineda, escribir en diidxazá es una actividad que va más allá de la mera expresión literaria, pues se trata más bien de la necesidad vital de nombrar plenamente su mundo. “Escribo en diidxazá porque hay cosas que no podría decir en español, así que las pienso en diidxazá, las escribo y, luego, por un asunto de difusión las traduzco al español. Pero si pretendiera escribirlas solamente en español, me costaría más trabajo, tal vez nunca saldrían, explica la autora a la pregunta de su colega.

“Escribir en diidxazá significó para mi una riqueza, continúa Irma Pineda, pues nutrió mi infancia y mi mundo, me dio todas las cosas de las que ahora escribo. Luego, en la adolescencia fue una limitante para conectarme con un mundo diferente y a la vez fue la posibilidad de describir mi propio universo, con imágenes que no encontraría en otro idioma. Ahora pienso que es una gran ventaja moverme entre dos idiomas, porque mi mundo es mucho más amplio, porque navegar de una lengua a otra me da la oportunidad de conocer más cosas, más palabras, más imágenes y por supuesto que eso me da mucho material para escribir”.

Irma Pineda, es poeta en lengua zapoteca, originaria de Juchitán, Oaxaca. Es autora de los poemarios: Doo yoo ne ga’ bia’ (De la Casa del Ombligo a las Nueve Cuartas, 2009), Xilase qui rié di’ sicasi rié nisa guiigu’ (La nostalgia no se marcha como el agua de los ríos, 2008), Xilase Nisado’ (Nostalgias del Mar, 2006) y Ndaani’ Gueela’, En el Vientre de la Noche, 2005). Es coautora del poemario trilingüeHuhuexochitlajtoli – Diidxaguie’ yooxho’- Viejos Poemas (2006). Sus poemas aparecen en ediciones discográficas como El que la Hace la Canta, Lluvia de Sueños III y Las voces del Zenzontle.

Rocío González es una poeta nacida en Juchitán, Oaxaca en 1962. Estudió lengua y literaturas Hispánicas, la maestría en Literatura Mexicana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y realizó un doctorado de Literatura Latinoamericana. Ha sido colaboradora en revistas, periódicos y suplementos culturales. Fue ganadora del Premio Nacional de Poesía Benemérito de las Américas 1998 y del Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa, del Estado de Coahuila, 2002 por Lunacero. Ha publicado los libros de poesía Poemas (1988),Paraíso de fisuras (en coautoría con Natalia Toledo, 1992), Ángeles en vilo (1993), Interiores del tiempo (1995), Las ocho casas (1998),Vislumbre (1999), Luneverses (2002), Pasiones tristes (2004), Azar que danza (2006) y Lunacero seguido de Como si fuera la primera vez(2006).

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