Mimí Derba, la primera directora de cine en México

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¿Quién no ha visto una y mil veces a la mamá de “Jorge el Bueno” en Dos tipos de cuidado? o ¿quién no se ha molestado por los aires de suficiencia de abuela rica y soberbia en “Ustedes los ricos”? Su nombre era María Herminia Pérez de León Avendaño, mejor conocida como Mimí Derba, y antes de interpretar a señoras de la alta sociedad en diferentes películas mexicanas, fue tiple, productora, argumentista y la primera directora cinematogŕafica del país.

Corría el año de 1912 y aunque la revolución continuaba convulsionando al país, los pobladores de la capital mexicana buscaban un respiro para hacer frente a las incertidumbres políticas. Los teatros y carpas constituían el corazón del entretenimiento cotidiano y diariamente todos los sectores de la sociedad capitalina se daban cita en sus palcos, plateas y lunetarios para vivir momentos de alegría y buen humor.

Una noche de ese año debutaba en el Teatro Lírico una jovencita que había decidido cambiarse el señorial nombre de “María Herminia” por el más coqueto y decididamente afrancesado “Mimí”. La joven pasó rápidamente a ocupar un lugar junto a las consagradas María Conesa, Consuelo Cabrera y otras damas que deleitaban a los caballeros con sus cuplés y tonadillas, cuyas letras ruborizaban a las escasas mujeres que se atrevían a asistir a aquellos espectáculos.

A pesar de su creciente éxito, Mimí Derba no se conformó con la fama alcanzada en los escenarios. Los espectáculos cinematográficos, aunque menos populares, habían importado de Italia a una verdadera multitud de figuras femeninas que hechizaban. Las “divas” se estaban robando el corazón de los mexicanos y Mimí Derba no estaba dispuesta a dejarse vencer.

Así, a cinco años de su debut en el mundo del espectáculo, la Derba decidió incursionar en un medio poco conocido y del cual no existían antecedentes firmes en nuestro país. El cine de ficción, salvo escasas excepciones, no había logrado echar raíces en México y la aventura de Mimí Derba parecía, en cualquier caso, una osadía con poco futuro.

Sin embargo, la Derba tuvo a su favor algo más que sus cualidades artísticas. 1917 fue el año en que más de un atrevido decidió que hacer cine de ficción en México era posible, por lo que la audaz pionera fue acompañada por varios más en esta aventura.

Junto con el camarógrafo Enrique Rosas, de probada reputación por su larga carrera tras las cámaras, Mimí Derba acometió la empresa de fundar una compañía productora de cine, la primera organizada formalmente en la historia de nuestro país. La Sociedad Cinematográfica Mexicana, Rosas, Derba y Cía que finalmente se denominó Azteca Films- inició sus labores en mayo de 1917, en unas oficinas ubicadas en un gran lote baldío, en la céntrica esquina de Balderas y avenida Juárez en la ciudad de México. Rápidamente, la prensa de espectáculos de la capital mexicana siguió de cerca y aplaudió el esfuerzo de la Derba por crear una cinematografía nacional.

En menos de un año, la compañía produjo la asombrosa cantidad de cinco películas, la mayoría estelarizadas por la Derba, quien además se dio tiempo para escribir los guiones, producir y editar varias de ellas. Casi todas trataban de reproducir el tono y las situaciones de los melodramas italianos, por lo que su éxito en taquilla dependió más de la curiosidad del público que de otra cosa. Es muy probable que la única cinta de la Azteca Films en la que no actuó Mimí Derba La tigresa (1917) haya sido dirigida por la actriz, lo que la convertiría en la primera mujer directora del cine mexicano. La Derba continuó actuando en el cine hasta 1919, cuando decidió retirarse un poco resentida por el escaso éxito alcanzado por sus películas. Sin embargo, existen registros de que aceptó un papel en La linterna de Diógenes (La linterna mágica) (1924/1925), película dirigida por Carlos Stahl, antes de incorporarse al naciente cine sonoro nada menos que con Santa (1931), la legendaria cinta pionera del cine industrial mexicano. Su interpretación de la dueña del cabaret en donde la protagonista vive sus desventuras le aseguró a Mimí Derba un lugar dentro del selecto grupo de actores característicos del cine mexicano.

Así, y gracias a que el cine soñado por la Derba se convirtió finalmente en realidad, es posible aún admirarla cuando pasan sus películas por televisión. Pocos podrían adivinar que detrás de esa sereno rostro se esconde una de las historias más apasionantes e increíbles del cine mexicano.

Cantante, actriz, argumentista, productora y directora durante más de cuatro décadas hasta su muerte en 1953, dejó una huella difícil de borrar en el imaginario colectivo. Nació el 9 de octubre de 1893 y murió el 14 de julio de 1953.


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