El cine contestatario de Nagisa Oshima vuelve a la cineteca

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Mundialmente conocido por su polémico filme El imperio de los sentidos (Japón-Francia, 1976), Nagisa Oshima es a su vez uno de los cineastas japoneses que durante los años 60 y 70 se convirtieron en la punta de lanza de una nueva generación comprometida con una sociedad en pleno cambio. Este mes de junio Conaculta Cine, a través de la Cineteca Nacional, presenta de nueva cuenta y tras haber tenido que posponer el evento por la terrible tragedia que sufrió Japón en marzo, un homenaje fílmico a este reconocido realizador nipón, uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX. La retrospectiva, conformada por películas filmadas entre 1959 y 1971, tendrá lugar a partir del martes 7 y hasta el miércoles 15 de junio, en la Sala 4, Arcady Boytler, de la Cineteca.

Realizado con el apoyo de la Fundación Japón en México y la Cinemateca Argentina, el presente ciclo abarca la primera etapa de Nagisa Oshima como director, antes de obtener el merecido reconocimiento en su país y el extranjero. Con estudios en Derecho, desde muy joven Oshima se convirtió en defensor de causas sociales, líder estudiantil y organizador de manifestaciones populares, involucrándose incluso en la firma del Pacto de Seguridad acordado entre Japón y Estados Unidos. Fue precisamente esta ideología la que marcaría el resto de su trabajo, en el cual siempre deja ver sus inquietudes y motivaciones personales: la radicalidad política, en primer lugar; y los tabúes relacionados con el sexo y la violencia social.

Nagisa Oshima: La evolución de un maestro comienza con la proyección del filme La calle del amor y la esperanza (Japón, 1959), drama social realista que marcó el debut cinematográfico del realizador, quien aborda la relación entre la pobreza y el crimen así como la difícil interacción entre ricos y pobres. A ésta le sigue Cruel historia de juventud, filme dirigido por Oshima en 1960 cuando apenas tenía 28 años de edad, donde deja ver su fascinación e interés por la sexualidad e historias donde los jóvenes rebeldes son parte fundamental de la trama. De 1960 también se proyectará Noche y niebla en Japón, última película que Oshima realizara con la casa productora Shochiku, con la que rompió relaciones para fundar su propia empresa, Sozosha, en la que realizó sus obras más importantes.

Esta etapa como productor y director también estará programada dentro de este homenaje fílmico, con películas como El entierro del sol (Japón, 1960) y Tratado de canciones obscenas japonesas (Japón, 1967), donde de nueva cuenta Oshima aborda el tema sexual pero ahora como herramienta de denuncia ante la falta de libertad de expresión en su país.

La retrospectiva se complementa con Tres borrachos resucitados (Japón, 1968), una película que explora el lado más experimental del director y El muchachito (Japón, 1969), inspirada en un caso real cuyo tema es la explotación infantil en Japón.

Nagisa Oshima: La evolución de un maestro representa una oportunidad única para que el público mexicano conozca de manera amplia el verdadero universo de un maestro iconoclasta y atípico dentro de la industria nipona del cine. Un artista que, a través de su lente, supo extraer los rasgos perdidos de su cultura y sociedad que otros directores pasaron por alto, convirtiendo su obra en el contrapunto ideal que complementa el abanico multicultural del Japón en transición.

Para aquellos interesados en conocer más acerca de la vida y obra de Nagisa Oshima, el Centro de Documentación e Investigación de la Cineteca Nacional cuenta entre su acervo bibliográfico con el libro In the Realm of the Senses, de Joan Mellen y la tesis Importancia del arte erótico como lenguaje a partir del análisis de la película El imperio de los sentidos, de Ileana Díaz Ramírez; además del artículo Nagisa Oshima: Crimen y pasión, publicado en septiembre de 1982.


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