Ya viene El día más violento

0

En El día más violento todo se encuentra en construcción y movimiento; los espacios, los tiempos, la vida y la muerte se entrecruzan, como el tren que no detiene su marcha y el destello de las estrellas fugaces. En la ficción de esta obra, la protagonista, Carmen Serdán, hubiera preferido morir en batalla; se contrasta el perfil de la idealista que tomó las armas, el de la mujer que sobrevivió 35 años más y aquella cuya existencia está en duda. La obra es un gran sueño de estas tres mujeres que son una. Escrita por Bárbara Colio, bajo la dirección de Mauricio Jiménez, El día más violento se estrenará con el elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes este viernes 25 de febrero en el Teatro Julio Jiménez Rueda, a unos pasos del Monumento a la Revolución, que inspiró a la autora a plantear su estructura dramática como un andamiaje, necesario para sostener la inacabada Revolución. Enfocada en la historia de Carmen y Aquiles Serdán, partidarios de Madero y del movimiento revolucionario desde que estaba en ciernes, Colio fue atraída por estos espías del maderismo, que usaron prendas del sexo opuesto para trasladarse por México en tren, columna vertebral del movimiento revolucionario. Convencida de que la gente prefiere a los héroes jóvenes que mueren con el ideal intacto, como Aquiles, la dramaturga eligió centrarse en Carmen Serdán, quien sobrevivió para ver en lo que derivaron sus acciones. El personaje, que padecía catalepsia, hacía dulces regionales, fabricaba bombas caseras y pegaba propaganda antirreeleccionista; mujer piadosa llena de contradicciones, la violencia consistió para ella en ver en vida y sentir la pérdida y la desilusión ante la entrega de aquellos que se habían comprometido para hacer valer los derechos humanos. El 18 de noviembre de 1910, dos días antes del llamado de Francisco I. Madero a la Revolución, los hermanos Serdán se enfrentaron a soldados porfiristas que atacaron su casa en busca del armamento con que la ciudad de Puebla se sumaría al movimiento. Aquiles murió en la lucha, junto a su ideal intacto de un México demócrata; Carmen vivió para ver el camino que tomó la Revolución Mexicana. “Los héroes deben morir jóvenes. Sobrevivir es un accidente trágico”, escribe Bárbara Colio. Carmen Serdán vivió la historia de la Revolución, desde el estallido hasta su transformación en institución, asevera el director Mauricio Jiménez: “Es un personaje que fue testigo vivo y beligerante, una mujer inmersa en un acto confesional de lo que es pensar y ser parte de este acontecimiento, esta herida absolutamente personal que es la Revolución. “Inmolarse para lograr una transformación, es ser parte del sacrificio de los mejores y evidencia que aquel suceso fue sólo el comienzo. El significado de la existencia de Carmen Serdán, cuya historia se cuenta desde la memoria y los sueños de tres mujeres que son una, se vuelve un emblema para entender que cambiar la vida fue su herencia y el punto de partida esta puesta en escena. “Creemos que el pensamiento revolucionario no sólo está caduco sino muerto, pero las acciones de la obra te dejan ver que no es así y gracias al pensamiento reflexivo sobre un suceso de esta naturaleza, te das cuenta de que hay gente con enjundia dispuesta a echar hacia adelante esto que está suspendido, en andamios, sin ser terminado y de lo que otros se han aprovechado. Identificamos el pensamiento que va sobre los andamios de la Revolución y a los que han tratado de destruirlo.” La puesta en escena, dice Mauricio Jiménez, concreta el anacronismo y la atemporalidad de la obra dramática a través de acciones en las que no se diferencian la vida y la muerte y que tiene que ver con lo que somos los mexicanos, como cuando Rulfo habla de fantasmas que están ahí y con los que comemos es también una manera de apropiarse una familia aparentemente ajena, pero con la que convives. “Todo el montaje tiene una búsqueda de radicalidad que concluye en indagaciones más imaginativas. Por ejemplo, si hieren a un personaje, en lugar de lamentarse seguramente cantará y si a otro le dan un tiro, en vez de desangrarse se incendiará; estamos empatando estas acciones con el expresionismo de la gran obra de Orozco, en algunos momentos que siempre tienen un fondo oscuro y doloroso; es decir, estamos ante una tragedia. La escena del hospital que parecería realista, nosotros la llevamos al expresionismo.” El concepto de la dirección de Jiménez parte de la Revolución como un acto personal, “porque el dolor de la muerte de un hermano y el hecho de matarnos entre nosotros, también es un asunto que debemos reflexionar y nos debe enfrentar a vernos la cara. Es brutal que a cien años nos estemos matando sin revolución, pero no ver que aquí hay una guerra por cambiar las cosas, es no entender la historia”. Diseñada por Jesús Hernández, la escenografía es principalmente sugerente, nada conclusiva, para que el significado de la muerte se represente de la manera más simbólica posible. Un ejemplo es la utilización de andamios, imagen sintética y clara de que la vida a futuro siempre es más esperanzadora. Un péndulo de fuego y un gran túnel al final de los andamios de donde nace la luz y viene la muerte, apoyan la narración de esta historia desde la memoria de Carmen joven, vieja y muerta. “No hay revólveres ni rifles, pero sí muerte. No hay cañones, pero sí mucha luz, para radicalizar el discurso teatral y que la sugerencia sea la provocación y que la conclusión, no se ofrezca desde el escenario, sino que el espectador complete esta imagen.” El diseño de vestuario de Cristina Sauza sugiere elementos realistas para jugar con las épocas, al no sujetarse estrictamente a éstas, permite contemplar el paso del tiempo en el pensamiento a través del signo de las prendas. La música original y dirección musical de Leopoldo Novoa comienza las escenas con una campanada que termina musicalmente estructurada a partir de los sonidos del andamio, transformado en elemento sonoro en las manos de los actores.

viernes 25 de febrero en el Teatro Julio Jiménez Rueda

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!