Luto en la escena mexicana: falleció Claudio Obregón

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El actor mexicano Claudio Obregón dejó de existir este sábado 13 de noviembre a causa de un paro cardiorrespiratorio en el Hospital de Nutrición de la Ciudad de México a los 74 años de edad. Le sobreviven sus hijos Claudio y Gerardo Obregón Clairin.  Sus cenizas serán depositadas en la Compañía Nacional de Teatro.

La directora general del INBA, Teresa Vicencio, dijo que la muerte del actor es una pérdida irreparable para las artes escénicas y el cine mexicanos. Puntualizó que el INBA fue casa del actor potosino, ya que en numerosas ocasiones participó en montajes de la institución, y recordó que en 2005 recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes por sus 45 años de trayectoria artística, en el marco de la temporada de la obra El Rey Lear, con la Compañía Nacional de Teatro del INBA.
Asimismo, destacó que su trayectoria, siempre guiada por la ética y por un gran amor al arte, es ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de histriones.

Por su parte, el director artístico de la Compañía Nacional de Teatro, Luis de Tavira, desde Guadalajara, Jalisco, donde se realiza la Muestra Nacional de Teatro, expresó al recibir la noticia de este doloroso deceso: “El teatro mexicano pierde a uno de sus más grandes actores. Claudio Obregón es un actor que en su trayectoria objetivó la condición de creador en el arte de la actuación. Es un referente, un paradigma y una unidad de medida de la condición artística en el teatro”.

Agregó: “La Compañía Nacional de Teatro del INBA se siente profundamente agradecida de que Claudio Obregón haya dedicado los últimos años de su fecunda y generosa vida teatral a este proyecto.”

La última ocasión en que el actor de Número de la Compañía Nacional de Teatro interpretó un personaje sobre el escenario, fue en la obra Endgame (Final de partida), de Samuel Beckett, en el papel de Ham, bajo la dirección de Abraham Oceransky, montaje para el que también hizo la traducción y escribió su adaptación.

Durante la conferencia de prensa para anunciar el estreno de esta obra, realizada el pasado mes de junio, el actor comentó:

“Beckett no cree en la humanidad y nos está diciendo que tampoco nosotros creamos en ella, que estamos a punto de sucumbir, ya sea por una bomba nuclear o por el cambio climático o porque nosotros mismos, como lo estamos viendo ahora en el Golfo de México, estamos acabando con nuestro mundo, con la naturaleza; estamos liquidándola con nuestra manera de vivir; para mí es fundamental decir eso y hacerlo de una manera tan inteligente, tan bien pensada y bien dicha como lo hace Beckett.”

“Yo me lancé también a la versión en castellano porque me encontré que las versiones que había, adolecían de fallas pero sobre todo decían cosas que no estaban escritas, ni en inglés ni en ningún otro idioma y dije: esto no puede ser, hay que revisar la traducción y en eso me sumergí un buen rato.”

“Estoy muy contento de poder trabajar una vez más aquí en la Compañía Nacional de Teatro del INBA, de sentirme libre, sobre todo de que Luis de Tavira me dice: síguele con la traducción, no la dejes, hasta el final, tú eres el indicado, no te preocupes. Y eso está muy bien porque me está dando una libertad, está confiando en mí, me da gusto. Gracias.”

Para aquella ocasión, Claudio escribió de su puño y letra el currículum que quería ver publicado sobre su trayectoria escénica y que aquí se reproduce:

“En este año del 2010 Claudio Obregón recordará que inició hace 51 años sus menesteres artísticos, al principio tan sólo con certezas e impulsos a ciegas, o casi, con pasión desmedida siempre, hasta el día de hoy.

“Han desfilado por su mente y calado en su alma los más diversos y contradictorios personajes: Hernán Cortés, August Strindberg, Isabel Primera de Inglaterra, Herodes (el de Wilde), Bartolomeo Vanzetti, El Rey Lear, Niels Bhor, Giacomo Casanova, Maximiliano de Habsburgo  y tantos otros que sólo los más antiguos de la región recuerdan.

“¿Qué fue de todos ellos? ¿Qué sucedió con Claudio? Pues obvio, ellos se fueron a habitar el panteón teatral de los sucesos efímeros y Claudio, desvencijado y valeroso, todavía intenta conquistar nuevas palmas de las generaciones post- modernas. Sabe, como todo buen soldado, que en la trinchera de las imaginerías, los personajes, la tramoya, el público, las luces pueden dispararle a muerte o dejarlo malherido, pero entonces él y su amor al teatro dirán la última palabra”

Breve semblanza curricular de Claudio Obregón.

Claudio Obregón Posadas nació en 1935 en San Luis Potosí. Desde 1958 se dedicó al arte de la escena. Fue también locutor y jefe de producción en Radio Universidad, donde actuó y dirigió radioteatros, además de haber participado en teleteatros para Canal Once y de haber hecho cine.

Trabajó con directores como Ludwik Margules, Juan López Moctezuma, Fernando Wagner, José Luis Ibáñez, Juan José Gurrola, Ignacio Retes, José Solé, Julio Castillo, Benjamín Cann, Nancy Cárdenas, David Olguín, Luis de Tavira y José Caballero, entre muchos más.

El actor interpretó personajes de Lope de Vega, Juan García Ponce, Harold Pinter, Sergio Magaña, Arthur Miller, Valle Inclán, Ionesco, Strindberg y una larga lista de dramaturgos universales, además del imprescindible Shakespeare, de quien protagonizó El Rey Lear.

Información cortesía del INBA

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