Adiós, Monsi, te extrañaremos

0

Parece que los grandes hombres no suelen irse solos. Apenas falleció José Saramago y ahora nos deja Carlos Monsiváis, uno de los más relevantes escritores contemporáneos.

Carlos Monsiváis Aceves nació en la ciudad el 4 de mayo de 1938. Estudió Economía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde muy joven Monsi, como le llamaban cariñosamente, pudo participar en los medios impresos.

Becario del Centro Mexicano de Escritores y del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard, también fue profesor en la Universidad de Essex y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Monsivais publicó más de medio centenar de libros, además de muchos trabajos suyos publicados en revistas y periódicos, como El Universal, Novedades, El Día, Excélsior, Uno Más Uno, La Jornada, Proceso, además de las incontables entrevistas que dio a diversos medios nacionales y extranjeros. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo por su larga trayectoria en el mundo de las letras y del periodismo.

Las letras mexicanas, de luto por el fallecimiento del escritor mexicano Carlos Monsiváis ocurrido la tarde de este sábado 19 de junio cerca de las 13:45 horas, por ello, el CONACULTA y el Instituto Nacional de Bellas Artes lamentan su fallecimiento.

El cronista mexicano murió a causa de un problema respiratorio que lo había mantenido hospitalizado en el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán de la Secretaría de Salud desde hace más de dos meses.

La titular del INBA, Teresa Vicencio, lamentó su perdida y destacó sobre él: “Su amplia cultura, su curiosidad universal, su eficaz escritura y su capacidad de síntesis, le han permitido desentrañar los aspectos fundamentales de la vida cultural y política mexicana del pasado y del presente”.

Carlos Monsiváis (Ciudad de México 1938) es considerado por sus amigos como “un excéntrico y ubicuo escritor mexicano” que el pasado 4 de mayo cumplió 62 años de edad, y que es imposible de definir o categorizar ya que su campo de acción abarca muchas áreas del arte, la cultura, la contracultura y la política, además de otras cuestiones históricas y de actualidad en México, todo con el afán de dedicarse a lo que realmente le gusta: “…lo irrenunciable para mí es ver cine y leer”, dice.

Cronista, ensayista y narrador, estudió en las facultades de Economía y de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha sido director de la colección Voz Viva de México de la UNAM; investigador del INAH; secretario de redacción de las revistas Medio Siglo y Estaciones; cofundador de la revista Nexos y del periódico La Jornada; cofundador y director del suplemento cultural La Cultura en México, colaborador de El Gallo Ilustrado, Estaciones, La Cultura en México, Medio Siglo, México en la Cultura, Personas, Proceso y Unomásuno.

Su capacidad crítica, su estatura intelectual y su peculiaridad estilística lo han convertido en una de las voces más reconocibles del panorama cultural hispánico. De igual modo, su omnipresencia en múltiples foros (revistas, mesas redondas, programas de radio y televisión, periódicos, coloquios, museos, películas, antologías, prólogos…) lo ha convertido en una celebridad y en uno de los personajes fundamentales de la Ciudad de México.

El escritor Adolfo Castañón, en su ensayo Un hombre llamado ciudad, lo considera “el último escritor público en México”, en el sentido en que no sólo cualquier mexicano lo ha escuchado o leído, sino que todos son capaces de reconocerlo en la calle.

Monsiváis ha practicado diversos géneros literarios (cuento, fábula, aforismo…) pero sobre todo se le considera cronista y ensayista. De hecho, la parte fundamental de su obra logra una perfecta conjugación de ambos géneros, al grado de que algunos denominan sus textos como crónicas-ensayo o croni-ensayos. Lo cierta es que puede decirse que se trata del padre de la crónica moderna en México.

Sus innovaciones técnicas y la diversidad de registros que pueden observarse en sus textos, han cambiado el género de la crónica de manera tal que ningún cronista mexicano posterior a él, está exento de su influencia. De esta forma, la potencia creativa que Monsiváis le ha otorgado a la crónica ha permitido que se le considere no sólo un subgénero o género menor.

Se ha dicho que su obra tiende a un doble registro: los movimientos sociales y los grandes personajes de la la política y el espectáculo, la cultura popular y la alta cultura. Para el autor, esta doble vertiente es inexistente, pues no hay verdaderas fronteras entre tales fenómenos y contextos, ha dicho. De hecho, en su autobiografía (escrita a los 28 años de edad), escribió: “Acepté esta suerte de autobiografía con el mezquino fin de hacerme ver como una mezcla de Albert Camus y Ringo Starr”.

El denominador común en toda la obra de Monsiváis es el humor ácido unido a la inteligencia crítica. Por ello, la ironía es una de las aristas fundamentales para entender sus textos. La ironía como crítica mordaz frente a la realidad intolerable, pero también como regocijo ante el agravio o daño recibidos.

Esto es claramente visible en otro de los géneros a los que acude con frecuencia: la sátira política. En su columna Por mi madre bohemios (que lleva décadas editándose en diversas publicaciones del país), compila declaraciones de políticos, empresarios, representantes de la iglesia y otros personajes de la vida pública, mofándose de su ignorancia o su visión limitada del mundo y exhibiendo la demagogia de las clases que gobiernan al país.

Carlos Monsiváis ha sido becario del Centro Mexicano de Escritores (1962 y 1967), del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard (1965) y de la Fundación Guggenheim (1997). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte como Creador Emérito desde 1994, ha recibido además el Premio Nacional de Periodismo en crónica (1977), Premio Jorge Cuesta (1986), Veracruz, Premio Manuel Buendía (1988) y Premio Mazatlán de Literatura (1988) por su libro Escenas de pudor y liviandad.

Además, Premio Xavier Villaurrutia (1995) por Los rituales del caos, Premio Príncipe Claus de los Países Bajos (1998), Premio Anual de Ensayo Literario Hispanoamericano Lya Kostakowsky (1998) por Cinturón de castidad, Premio Anagrama de Ensayo (2000) por Aires de familia (Cultura y sociedad en América Latina).

Recibió la Orden Gabriela Mistral 2001 otorgada por el Gobierno de Chile, Medalla al Mérito 2003 por la Universidad Veracruzana, Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe por la FIL de Guadalajara 2006, y Doctor Honoris Causa en 1995 por la UAM, en 2000 por la Universidad Autónoma de Puebla, por la Universidad Veracruzana por la UACM en 2008 y por su trayectoria literaria y sus aportes a la educación y la vida política del país, por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2009.

El Gobierno del Distrito Federal le entregó la Medalla 1808 por su contribución a la cultura y el avance social y democrático en la capital del país, además de la Medalla Sor Juana Inés de la Cruz 2008, otorgada por la Universidad del Claustro de Sor Juana y Medalla Bellas Artes 2008 en reconocimiento a su labor periodística y literaria por Conaculta-INBA.

Entre sus innumerables libros destacan Días de guardar (1971), Amor perdido (1977), Nuevo catecismo para indios remisos (1982), Escenas de pudor y liviandad (1988), Los rituales del caos (1995), Salvador Novo. Lo marginal en el centro (2000), Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina (2000), Bolero: clave del corazón (2004), Las alusiones perdidas (2007) y El 68, La tradición de la resistencia (2008), entre otros.

Foto: La Jornada

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!