Esos tiempos de la Familia Burrón

0

Aquí, una excelente reseña de aquellos tiempos de la Familia Burrón, publicada este 28 de mayo en el Blog de Fidel Samaniego en El Universal. (http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle11068.html). Sabrosona y llena de recuerdos, estupendo homenaje a don Gabriel Vargas.

Salía cada viernes. Tenía más páginas que los otros cuentos.

Cuentos…

Así le llamábamos a las historietas.

Cada cual tenía sus días. Por ejemplo, los lunes eran de Lágrimas, Risas y Amor. “Me da el Lágrimas” se le pedía al señor del puesto de periódicos. El martes era de Memín Pingüin. No me acuerdo si el jueves era de Chanoc.

Pero yo disfrutaba especialmente de la Familia Burrón, los viernes.

A color. Los personajes, todos con narices de bola. Y su especial lenguaje. Su forma de ser tan urbana. Sus nombres. Todo la hacía especial.

Era como una visita semanal a la vecindad ubicada en Callejón del Cuajo número chorrocientos.

Ahí, doña Borola Tacuche de Burrón preparaba el desayuno a don Regino Burrón, siempre bien vestido, correcto, con su sombrero, su corbata de moñito.

Don Regino se iba luego a trabajar a su peluquería, El Rizo de Oro. Le acompañaban su hijo mayor, Regino también, mejor conocido como El Tejocote y Foforito, que no era Burrón, se apellidaba Cantarranas, hijo de un verdadero briagadales, pero a quien nuestra querida familia lo consideraba como suyo.

Y apenas salían los hombres para la chamba, Borola comenzaba a idear qué hacer. Encendía un cigarrillo, bueno, una hoja de papel periódico en forma de cucurucho y platicaba con su hija, Macuca, quien tenía un pretendiente, rico, Floro Tinoco, El Tractor.

Doña Borola, se ponía su chiquini y se iba a asolear a la azotea. En una ocasión hizo una gran alberca, en realidad llenó de agua el patio de la vecindad. En otra, creó un restaurant. En los tinacos se ponía la sopa de pipirín, los frijoles, abajo se le abría a las llaves y se llenaban los platos.

Una familia que tenía parientes, amigos también muy especiales.

Entre los primeros, Ruperto Tacuche, hermano de Borola, que antes andaba en malos pasos, era ratero, pero trataba de regenerarse. Y doña Cristeta Tacuche, millonaria, vivía en París, su plato favorito: el toro almendrado a la piripitifir.

Y el poetastro, un flojonazo, Avelino Pilongano. Su mamá, doña Gamusita lavaba ajeno para mantenerlo.

Y el compadre de Borola, don Briagoberto Memelas, avecindado, cacique pues de San Cirindango de las Iguanas. Allá hizo un experimento genético, logró la creación del cuacopollo.

La Familia Burrón. ¿Se acuerdan cómo viajaba la gente en los camiones? Sólo se veían las narices, de bola, y los ojos, toda la gente apretujada. A los policías les llamaban los “Acólitos del Diablo”.

Borola, Regino, Tejocote, Macuca, Foforito, deben estar rezando a San Nabor por el alma de su creador, Gabriel Vargas.

Don Gabriel se fué esta semana.

Lo recordamos con alegría este viernes que te quiero viernes, por la alegría que nos dió.

¿Ustedes leían La Familia Burrón?

¿Qué otros cuentos eran los suyos, los de a peso, los de cada semana?

Invitemos hoy en este homenaje a participar a Tsekub, Chanoc, Puk y Suk, a Panza, Paco y Pepe, los Supersabios, y a Alma Grande, al Charrito de Oro, al Pirata Negro, a Kalimán.

La cita, Callejón del Cuajo número chorrocientos…

http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle11068.html

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!