Pioneros del muralismo mexicano: Muestra colectiva

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Como parte de las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia y Centenario Revolución mexicanas, Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes presentan, en el Museo Mural Diego Rivera del INBA, la exposición Los pioneros del muralismo mexicano, la vanguardia, formada por 175 obras, fotografías y documentos de nueve artistas que hicieron del muralismo una plataforma visual de corte internacional.

Dicha muestra puede ser visitada en el recinto de Balderas y Colón, en el Centro Histórico, donde el público podrá apreciar obras y testimonios de Roberto Montenegro, Gerardo Murillo, Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fernando Leal, Carlos Orozco Romero y Carlos Mérida, representantes del muralismo mexicano, considerado una de las aportaciones artísticas más importantes que ha hecho México al mundo.

Original y vanguardista, este movimiento nació como una propuesta para la educación y se convirtió en toda una manifestación creativa que comenzó en 1921 y poco a poco se consolidó como “un arte americano que traspasó fronteras, más allá de nuestro continente”.

Todo este movimiento tiene que ver con la historia de nuestro país, una vez terminada la Revolución mexicana, pues la educación era en ese momento una prioridad, parte fundamental en ese proceso. Para esta labor y para difundir las ideas del gobierno del momento fue designado el Rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos.

Desde su cargo, Vasconcelos formuló un proyecto integral educativo que incluyó la edición de libros, el establecimiento de bibliotecas públicas, escuelas nocturnas para trabajadores y misiones de alfabetización, destacando el muralismo, al que le asignó la tarea educativa en imágenes, debido a que la mayor parte de la población no sabía leer ni escribir. Para la visión futurista de Vasconcelos era importante la transformación del país sólo por medio de la educación.

Él consideraba que las artes y las letras ayudarían a ampliar las perspectivas del pueblo y a crear una conciencia nacionalista americana, cuyo objetivo sería hacer frente común contra la influencia de la cultura norteamericana, que no era positiva de acuerdo a la experiencia que tuvo cuando vivió en la frontera norte.

El mismo Vasconcelos eligió los espacios y muros para iniciar el movimiento mural; lo hizo primero en su función como Rector de la Universidad y después en su papel de Secretario de Educación Pública. El primer sitio elegido fue el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, anexo de la Escuela  Nacional Preparatoria, y el segundo, esa misma escuela. Es importante mencionar que también en Guadalajara, Jalisco, se realizó obra mural en las mismas fechas que sucedía en la Ciudad de México y con el mismo enfoque.

De acuerdo con las imágenes de algunos de los primeros murales, los temas jugaron el papel de dar a conocer la conformación de la nacionalidad mexicana oscilante entre lo indígena y lo español, es decir el mestizaje ideológico y cultural en la búsqueda de un medio para cohesionar a un país desigual. Obras en las que por vez primera la imagen del indígena y el campesino cobró relevancia.

Como cualquier vanguardia, los artistas que se acogieron a este movimiento sufrieron agresiones y sus murales fueron raspados y mutilados. No obstante ser rechazados por la clase media y con condiciones laborales no favorables, se sostuvieron en el proyecto. No ayudó mucho la fundación del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores en la defensa de sus derechos, ya que más que centrarse en las mejoras salariales para sus agremiados, estos redactaron un Manifiesto donde asumieron la preeminencia del mural sobre la pintura de caballete.

El movimiento del muralismo mexicano inicial cumplió su cometido: ser una plataforma ideológica vigorosa e integradora para el nuevo gobierno, alejada de la influencia extranjera que había marcado las épocas inmediatas anteriores.

A través de un detenido examen, se puede determinar que el muralismo no fue uno solo, tuvo distintos temas, conceptos e incluso técnicas. Cada pintor plasmó su particular enfoque, pero todos estuvieron inmersos en un proyecto post-revolucionario encabezado y sustentado por el Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, a partir de sus propios anhelos e inquietudes.

Fue así que los artistas Roberto Montenegro, Gerardo Murillo, Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fernando Leal, Carlos Orozco Romero y Carlos Mérida, produjeron obras monumentales orientadas a reflejar la inquietud de hacer del nuestro un mejor país a través de la educación.

La exposición Los pioneros del muralismo mexicano, la vanguardia, formada por 175 obras, fotografías y documentos de estos artistas, está abierta al público en el Museo Mural Diego Rivera, con el apoyo de Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

REVALORAN APORTACIONES DEL MURALISMO MEXICANO AL MUNDO

· En la muestra colectiva Los pioneros del muralismo mexicano, la vanguardia

· Se exhibirá a partir del 13 de mayo en el Museo Mural Diego Rivera del INBA

Como parte de las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia y Centenario Revolución mexicanas, Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes presentarán en el Museo Mural Diego Rivera la exposición Los pioneros del muralismo mexicano, la vanguardia, formada por 175 obras, fotografías y documentos de nueve artistas que hicieron del muralismo una plataforma visual de corte internacional.

Dicha muestra se inaugurará el próximo miercoles 12 de mayo a las 19:00 horas en el recinto de Balderas y Colón, en el Centro Histórico, donde el público podrá apreciar obras y testimonios de Roberto Montenegro, Gerardo Murillo, Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fernando Leal, Carlos Orozco Romero y Carlos Mérida, representantes del muralismo mexicano, considerado una de las aportaciones artísticas más importantes que ha hecho México al mundo.

Original y vanguardista, este movimiento nació como una propuesta para la educación y se convirtió en toda una manifestación creativa que comenzó en 1921 y poco a poco se consolidó como “un arte americano que traspasó fronteras, más allá de nuestro continente”.

Todo este movimiento tiene que ver con la historia de nuestro país, una vez terminada la Revolución mexicana, pues la educación era en ese momento una prioridad, parte fundamental en ese proceso. Para esta labor y para difundir las ideas del gobierno del momento fue designado el Rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos.

Desde su cargo, Vasconcelos formuló un proyecto integral educativo que incluyó la edición de libros, el establecimiento de bibliotecas públicas, escuelas nocturnas para trabajadores y misiones de alfabetización, destacando el muralismo, al que le asignó la tarea educativa en imágenes, debido a que la mayor parte de la población no sabía leer ni escribir. Para la visión futurista de Vasconcelos era importante la transformación del país sólo por medio de la educación.

Él consideraba que las artes y las letras ayudarían a ampliar las perspectivas del pueblo y a crear una conciencia nacionalista americana, cuyo objetivo sería hacer frente común contra la influencia de la cultura norteamericana, que no era positiva de acuerdo a la experiencia que tuvo cuando vivió en la frontera norte.

El mismo Vasconcelos eligió los espacios y muros para iniciar el movimiento mural; lo hizo primero en su función como Rector de la Universidad y después en su papel de Secretario de Educación Pública. El primer sitio elegido fue el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, anexo de la Escuela Nacional Preparatoria, y el segundo, esa misma escuela. Es importante mencionar que también en Guadalajara, Jalisco, se realizó obra mural en las mismas fechas que sucedía en la Ciudad de México y con el mismo enfoque.

De acuerdo con las imágenes de algunos de los primeros murales, los temas jugaron el papel de dar a conocer la conformación de la nacionalidad mexicana oscilante entre lo indígena y lo español, es decir el mestizaje ideológico y cultural en la búsqueda de un medio para cohesionar a un país desigual. Obras en las que por vez primera la imagen del indígena y el campesino cobró relevancia.

Como cualquier vanguardia, los artistas que se acogieron a este movimiento sufrieron agresiones y sus murales fueron raspados y mutilados. No obstante ser rechazados por la clase media y con condiciones laborales no favorables, se sostuvieron en el proyecto. No ayudó mucho la fundación del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores en la defensa de sus derechos, ya que más que centrarse en las mejoras salariales para sus agremiados, estos redactaron un Manifiesto donde asumieron la preeminencia del mural sobre la pintura de caballete.

El movimiento del muralismo mexicano inicial cumplió su cometido: ser una plataforma ideológica vigorosa e integradora para el nuevo gobierno, alejada de la influencia extranjera que había marcado las épocas inmediatas anteriores.

A través de un detenido examen, se puede determinar que el muralismo no fue uno solo, tuvo distintos temas, conceptos e incluso técnicas. Cada pintor plasmó su particular enfoque, pero todos estuvieron inmersos en un proyecto post-revolucionario encabezado y sustentado por el Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, a partir de sus propios anhelos e inquietudes.

Fue así que los artistas Roberto Montenegro, Gerardo Murillo, Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal, Fernando Leal, Carlos Orozco Romero y Carlos Mérida, produjeron obras monumentales orientadas a reflejar la inquietud de hacer del nuestro un mejor país a través de la educación.

La exposición Los pioneros del muralismo mexicano, la vanguardia, formada por 175 obras, fotografías y documentos de estos artistas, estará abierta al público a partir del próximo jueves 13 de mayo en el Museo Mural Diego Rivera, con el apoyo de Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

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