øQuiÈn con quiÈn?

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beattyHace unos dÌas aparecieron notas anunciando la prÛxima publicaciÛn de una especie de autobiografÌa de Warren Beatty en la que confiesa haber disfrutado de la compaÒÌa Ìntima de unas doce mil mujeres, la mayorÌa dispuestas, a lo largo de su vida hasta que el cuerpo aguantÛ, hace unos pocos aÒos, porque envejeciÛ bastante mal; en una cinta en la que alterna con Diane Keaton y Goldie Hawn (dos de las doce mil) uno no cree que pueda seducirlas porque dio el viejazo y no conserva el atractivo que lo hizo uno de los m·s perseguidos por las liberales actrices de Hollywood, m·s otras de teatro, extras, maquillistas, guionistas, miembros del staff y otras del mundo no artÌstico. Parece que despuÈs se apaciguÛ y dijo que no eran tantas ni para tanto.

Esa confesiÛn, aunque haya sido desmentida, no escandalizÛ a nadie, cuando mucho nos asombrÛ, no por el hecho sino por el n˙mero; y no escandaliza porque, como ya se ha dicho bastante en este blog, ahora el sexo es p˙blico y todos andan en pos de quien los oiga y los reproduzca en las revistas de espect·culos; el peligro de esas divulgaciones es que luego hacen quedar mal a los Ìdolos m·s deseados, porque el viernes tempranito se divulgÛ que una locutora, curiosa o jariosa, quiso sopesar quÈ tanto le veÌan a un futbolista famoso tanto por cÛmo juega, cu·nto gana y la mujer que comparte con Èl la intimidad, y luego que estirÛ la mano en busca de la pasiÛn, la retirÛ desilusionada porque dijo que no era para tanto, porque el tamaÒo sÌ importa.

Hace no muchos aÒos nom·s se sospechaba que los famosos se aprovechaban de su fama para anotar goles; que si no fueran famosos nom·s no la harÌan; la revista Mad, canalla como era, publicÛ una serie de caricaturas en las que retrataban quÈ serÌa de los famosos si no fueran famosos, y por ejemplo ponÌan a Paul Williams ridiculizado por su estatura, a Kojak amenazado por las mujeres de que lo acusarÌan con sus maridos si seguÌa diciÈndoles ìbabyî, y a la seÒora de Greg Allman regaÒada por el dueÒo del restaurante en donde serÌa mesera, y reconvenida de que perderÌa su empleo si seguÌa mostrando el ombligo porque le quitarÌa el apetito a los comensales (la seÒora Allman dejÛ de serlo pocos dÌas despuÈs, su matrimonio durÛ unas cuantas semanas, y volviÛ a ser Cher, a secas).

Tiempo despuÈs apareciÛ un libro que, aunque desactualizado, y con unos cuantos datos errÛneos y desmentidos, daba cuenta de quiÈn con quiÈn, a lo largo de unos cuantos siglos, y sigue siendo ˙til para escudriÒar en la vida Ìntima de los dem·s.

El libro se llama Whoís had who, lo escribieron Simon Bell, Richard Curtis y Helen Fielding, y lo publicÛ Warner Books, una filial de la productora de cine Warner Bros. En la portada se promueve como el primer registro histÛrico de la sexualidad mundial, y que incluye lÌneas que vinculan la cama de los famosos con otros que uno ni se imaginaba; luego del prefacio y de la, perdÛn, introducciÛn, se habla del roger que cambiÛ al mundo. Una de las acepciones de roger no podÌa escribirse en diarios ni revistas, y en libros serios se traducÌa de manera incorrecta como fornicaciÛn; incorrecta porque fornicar implica a personas no atadas por lazos matrimoniales (Carlos Fuentes, siempre tan provocador, recuerda en Cambio de piel que las parejas disfrazaban sus deseos exclamando, a la hora de la hora, ìno es por vicio ni por fornicio; es por hacer un angelito a tu santo servicioî; y hablando de ìviciosî, una de las despechadas por Tiger Woods opina que Èste no es un enfermo, sino un cerdo; olvida que en la intimidad muchas acrobacias y audacias que ayudan a hacer m·s placentero el roger, fuera de contexto casi siempre es catalogado como ìsucioî, y a veces mientras m·s ìsucioî sea alguien m·s Èxito tiene, no por nada Nastassia Kinsky es conocida en su ·mbito familiar como Nasty, y que una de las lÌneas m·s famosas de Mae West reza ìWhen Iím good, Iím very good; when Iím bad, Iím betterî. Tampoco confiesa si Tiger se mostrÛ ìsucioî una vez o varias, y si fue asÌ, cÛmo fue que lo aguantÛ).

El libro tiene alrededor de 400 p·ginas, por lo que no abarca demasiado, pero los ejemplos son suficientes. Antes de entrar en materia, enumeran varios errores achacables a los escribas de la Biblia; errores o incestos; capÌtulo divertido, pero que posiblemente moleste a algunas personas; lo que no molestar· es el roger que cambiÛ al mundo: el encuentro de Enrique VIII con una sexoservidora lo contagiÛ de sÌfilis, que en poco tiempo le llegÛ al cerebro, cambiÛ su conducta, no sÛlo la Ìntima (cinco esposas en diez aÒos, jubiladas prematuramente y de forma violenta), sino la polÌtica; su divorcio de Catalina de AragÛn provocÛ el distanciamiento entre Inglaterra y la iglesia catÛlica, lo que influyÛ en la distribuciÛn de las colonias en AmÈrica; y de allÌ, todas las acciones posteriores.

Pero si esas elucubraciones est·n encaminadas a que el lector tome conciencia de la importancia de la actividad sexual, es m·s divertido, aunque enredado, el resto del libro, que comienza por el recuento de las ligas erÛticas de Enrique VIII, aunque sÛlo se puede dar el nombre de nueve de ellas, muy lejanas de las doce mil de Beatty (el Hermoso, se autonombra), como lejanas est·n tambiÈn las 700 esposas y 300 concubinas del rey David, hijo del no menos ansioso rey SalomÛn, a quien un solo pasaje lo presenta como juicioso, pero en realidad bastante inquieto.

Lo curioso es que las compaÒeras dig·mosle sentimentales de Enrique VIII tampoco tendÌan a la monogamia, porque Catalina Parr anduvo tambiÈn con Lord Seymour, quien anduvo con Elizabeth I, quien apapachÛ a sir Robert Dudley, al duque de Norfolk y a sir Walter Raleigh (ìhe was such a stupid getî), y el duque de Norfolk anduvo con la reina MarÌa de Escocia quien anduvo con Franciso de Francia, el conde de Darnley y David Rizzio.

AsÌ est· todo el libro, que abarca diferentes Èpocas y distintas profesiones, sobre todo del mundo polÌtico y del espect·culo.

Por ejemplo, Luis XV estuvo ligado con Madame Pompadour, Madame du Barry, Madame de Mailly, Madame de Vintimille, Madame de la Tournelle y la reina MarÌa Leczinska, con quien finalmente casÛ. Du Barry tuvo a sus pies, literalmente, al prÌncipe de Ligne, a lord March, al duque de Queensbury, a JosÈ II de Austria, Henry Seymour y al conde Jean du Barry, pese a ser iletrada y bastante primitiva. Entre las favoritas de NapoleÛn estuvieron, entre otras, Carolina Colombier, DesirÈe Clary, Josefina Beaharnais (a quien los autores del libro apodan ìEsta noche noî), Mademoiselle de Montansler, Madame Permon, Pauline Forres, Eleanore Denuelle, MarÌa Antonieta Duchatel, Marguerite Weymer, la condesa Marie Walewska y la archiduquesa MarÌa Luisa de Austria; lo destacable es que una de ellas, Marguerite Weymer fue una de las compaÒeras del duque de Wellington, el mayor enemigo de NapoleÛn, no sÛlo en la polÌtica (lo derrotÛ en Waterloo), sino tambiÈn rival de amores, porque tuvo a once amantes cÈlebres, entre la nobleza y otras mujeres notables aunque no fueran nobles.

En terrenos menos escabrosos como la polÌtica, destacan Lola Montez (apodada en el libro ìLo que Lola quiere, Lola tieneî), que entre sus amantes se cuentan Franz Liszt, VÌctor Hugo y Alejandro Dumas; o la diva Sarah Bernhardt, actriz y vampiresa con tanta actividad sexual que es imposible enumerar, aunque aparezcan en la lista otras celebridades, como Gustav DorÈ, Emile Zola, Edmund Rostand, Alfonso XIII, el rey Humberto de Italia, el rey Cristal IX de Dinamarca, Eduardo VII, NapoleÛn III y el emperador Francisco JosÈ; se dice que tuvo amorÌos con Oscar Wilde.

A Carolina Otero, conocida como La Bella, se le cuentan, entre otros, el rey Leopoldo II, Nicol·s I de Montenegro, el prÌncipe Alberto de MÛnaco, Nicol·s de Rusia, Alfonso XIII, el conde Luis Guillermo, el K·iser Guillermo de Alemania, el Zar Nicol·s II y el rey Eduardo VII, pese a su incÛmoda estatura de 1.78, y a que era todo menos discreta (su sostÈn, dicen, era 36D).

Los autores se la arreglan para hacer una liga que va de Gertrude Stein a Clint Eastwood, mediante Alice Toklas, Mercedes DíAcosta, Marlene Dietrich, Michael Wilding, Liz Taylor, Henry Wynberg y Maggie Eastwood, con la presencia, en medio de este lÌo, de Pablo Picasso, Fritz Lang, James Stewart, John Wayne, Yul Brynner, Douglas Fairbanks Jr., Gary Cooper, John Gilbert, Jean Gabin, Erich Marie Remarque, Joseph von Stenberg, Gretta Garbo, Burt Bacharach y Richard Burton. Se cuelan Joan Crawford, Clark Gable, Ava Gardnedr, Jean Harlow, Carole Lombard y Nancy Reagan, y de manera colateral, Frank Sinatra, Howard Hughes, Porfirio Rubirosa y Peter Lawford, y mediante Èste, Marilyn Monroe, Joe DiMaggio y los hermanos Kennedy. Uff.

Rubirosa, prototipo del playboy, tiene un rÈcord envidiable, no por el n˙mero (no enlistan a muchas seguramente anÛnimas), sino por los nombres de sus conquistas: Ava Gardner, Flor de Trujillo, Danielle Darleux, Doris Duke, Eva PerÛn, Kim Novak, Zsa Zsa Gabor, Barbara Hutton y Odile Rodin; cinco de ellas, sus esposas.

Son lo suficientemente indiscretos como para develar el rumor de que Imelda Marcos estuvo ligada con George Hamilton, quien anduvo con Sylvia Kristel, Britt Ekland, Vanessa Redgrave y Alana Stewart, quien anduvo con el roquero Rod Stewart, aficionado a las rubias (Dee Harrington, Bebe Bluebvell, Britt Ekland, Nelly Emburg, Joanna Lumley y Sabrina Guinness ñel recuento termina en 1990). Ya puestos en gastos, el exgobernador de California Jerry Brown anduvo con Stevie Nicks, Arianna Stassinopoulus ñørecuerdan sus espantosos libros?ó, Liv Ullman, Candice Bergen, Natalie Wood y Linda Ronstadt; Èsta, con George Lucas, Peter Hamill y Mick Jagger, a quien le adjudican, adem·s de las cÈlebres (Bianca, Marianne Faithful, Carly Simon, Jerry Hall, Anita Pallenburg ñla chava de Brian Jones y vÌctima de Keith Richard), mil mujeres m·s, lo que desmiente Billy Wyman, quien dice que Jagger y Richard estaban muy ocupados componiendo y fingiendo que ligaban, mientras Èl se aprovechaba de cientos de gruppies, de las que da nombres y fechas en su autobiografÌa, que llega apenas a 1968.

De los estrellas del libro brillan dos, con los que terminarÈ este larguÌsimo recuento: Sinatra (Angie Dickinson, Dorothy Provine, Juliet Prowse, Jill St. John, Natalie Wood, Marilyn Maxwell, Lana Turner, Judy Garland, Anita Ekberg, Donna Reed, MM, Kim Novak, Lauren Bacall, Carol White, y sus esposas Nancy, Ava Gardner, Mia Farrow y Barbara Marx) y Warren Beatty, a quien ligan con Mynah Bird, Leslie Caron, Joan Collins, Julie Christie, Britt Ekland, Goldie Hawn, Kate Jackson, Diane Keaton, Carole Moore, Michelle Phillips, Natalie Wood, Brigitte Bardot, Diana Ross, Liv Ullman, Candice Bergen y Carly Simon. Si es cierto lo que dice en su autobiografÌa, faltan los nombres de 11 984 m·s. øSer· por eso que fue tan mal actor?

El aÒo empezÛ tan mal como terminÛ 2009, y uno anda aturdido, enfurecido, destanteado, con bruma que no se sabe cu·ndo se atenuar·. De cualquier manera, se sigue trabajando; el viernes 29 de enero ser· bautizado y confirmado MÈxico y el beisbol, que escribimos Diego MejÌa Eguiluz y yo, gracias a la generosidad de Stella MarÌa Gonz·lez Cicero y el impulso definitivo de Salvador Gonz·lez Vilchis; los padrinos ser·n nuestros amigos, justos pero crÌticos, Marco Antonio Campos, Marco Antonio Pulido y Marisol Schulz. El lugar, el Aula Magna JosÈ Vasconcelos, del Centro Nacional de las Artes, Tlalpan y Churubusco, a las 19 horas. Habr· vino de honor para el desempance.

http://errataspuntocom.blogspot.com/

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