Complicados, los Beatles

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beatlesEn las listas de los mejores discos de rock, los expertos consideran entre los diez primeros tanto Sargento Pimienta como Revolver; la reedición de los discos remasterizados del conjunto deja ver lo poco que se valoró Viaje mágico y misterioso; yo, por darle importancia a “I am the walrus” no puse la debida atención a canciones como “Your mother should know”, prodigio de instrumentación tanto de Lennon como de McCartney, y el uso de la tabla, que le da un sonido extraño en una pieza aparentemente fácil, con sabor de los años treinta, pero mucho más compleja de lo que parece.

Cuando apareció este disco fue en una extraña presentación: dos extender play, tanto en monaural como en estereofónico; en Estados Unidos, y en México, salió en disco de larga duración, y en el segundo lado tenía piezas no tan uniformes como el primer lado; pero esa carencia de uniformidad se debe a que pertenecían a distintos proyectos originales: “Penny Lane” y “Strawberry Fields Forever” estaban considerados para Sargento Pimienta, y “Baby youíre a rich man” iba a entrar en Sargento Pimienta II, que nunca se realizó, entre otras cosas, debido a la muerte de Brian Epstein, el manager que los dio a conocer, que patrocinó a otros muchos conjuntos, se hizo millonario a costa de ellos, y falleció de una sobredosis, lo que hizo que cambiara el destino de Beatles, comenzaran las pugnas, se vieran metidos en proyectos que causaron problemas, metieron su cuchara el licenciado Eastman, padre de Linda y suegro de Paul, y el licenciado Allan Klein, recomendado por Mick Jagger no se sabe si en venganza de algo, pero entre ambos fueron responsables de ratos amargos y de discos no tan satisfactorios (para ellos; sí para el público).

Ese lado B comienza con una pieza poco valorada: “Hello goodbye”, que ya vimos que usaron Bugs y Lucas para burlarse de las pugnas entre Lennon y McCartney; pero la pieza es excelente, con un duelo de guitarras entre John y George, una de las mejores interpretaciones de Paul al bajo, quien agrega un piano bastante espectacular, y percusiones que complementan las de Ringo; los nuevos discos hacen escuchar que la pieza carece de sencillez musical, y la letra también es todo menos simple: las contradicciones, los diálogos complementarios, que parecen sacados de Romeo y Julieta, aunque con un sentido del humor poco complaciente; para agregarle sabor, un par de violas, tocadas por Ken Essex y Leo Birnbaum, atraviesan toda la pieza, de manera independiente a los demás instrumentos, pero crean una atmósfera diferente.

Durante las primeras sesiones de grabación la pieza se llamó “Hello hello”; es frecuente la historia de las piezas que comenzaron sin nombre, o con un nombre salido de la letra, y al final se le bautizaba de manera diferente; el caso más famoso es “Yesterday”, que en las primeras sesiones se llamó “Huevos revueltos”, hasta que Paul agregó la letra; como se sabe, en esa pieza no intervino nadie más que Paul con músicos de estudio.

“Strawberry Fields Forever” es posiblemente la pieza más compleja de todo el repertorio del conjunto, porque está formada por dos versiones diferentes, con distintos tiempos y ritmos, y en distintos tonos; George Martin, excelente técnico, tuvo que acelerar la primera parte, y hacer más lenta la segunda para que tuvieran más o menos el mismo ritmo y el mismo tono. Hay mensajes secretos, de los que hablaremos después en extenso; en esta canción uno es inocente: después de la primera vez que se escucha el verso “let me take you downÖ” hay mensaje en clave Morse, que forman las letras J y L; en cambio, al final, se escucha un verso que causó toda una revolución: “cranberry sauce”, que no significa nada dentro del contexto de la pieza, pero que muchos confundieron con otra frase: “I buried Paul”; “sepulté a Paul”, que desató la polémica desde el 12 de octubre de 1969 sobre la supuesta muerte de Paul.

Además de dos requintos, hay un clavicémbalo, piano, percusiones por Mal Evans, trompeta por Phillip Jones (de la Orquesta Filarmónica de Londres), y dos chelos y dos cornos; la letra, ya lo dijimos, es tan compleja que se han hecho demasiadas interpretaciones para tratar de entenderla, pero una clave está en la propia letra: “nothing is real”.

En “Penny Lane” hay dos invitados: David Mason y Phillip Jones, ambos con trompetas; además, George Martin toca un persistente piano, que se agrega a otro de Lennon, y que mantienen un duelo bastante atractivo con el contrabajo, el bajo eléctrico y una flauta, todo por Paul, además de una campana de bombero que toca Harrison, no tan insistente como en “Everyboy got something to hideÖ” del disco blanco.

Aunque la canción tiene la misma atmósfera melancólica de “Strawberry Fields Forever”, no es tan compleja ni tan melodramática, pero la sencillez no le quita belleza a la pieza, aunque el verso “very strange” le queda mejor a “StrawberryÖ”.

“Baby youíre a rich man”, como otras muchas otras canciones de Beatles, está formada por dos canciones; la primera de la que se tuvo noticia fue “A day in the life”, que tenía inserta a la mitad una breve pieza de Paul, la que contiene el verso “wake up, fell out the bedÖ”, y que vuelve a dar paso a la otra canción.

En “BabyÖ” se mezclan “One of the beautiful people” y “BabyÖ”; la primera es de Lennon, la segunda de Paul, y así las cantan, por separado, aunque Lennon se suma al coro integrado por Paul y George en la segunda pieza; hay un duelo bastante interesante y muy alegre entre dos pianos y el bajo (los pianos, por Lennon y McCartney), y un clavioline, instrumento de teclado que suena a flauta; la letra de Lennon es bastante agresiva y recuerda aquella frase de “los que están en los palcos pueden hacer sonar sus joyas”, que le fue tan criticada; podrían haberlo incluido entre los “radical chic”; más bien le dijeron “revolucionario millonario”.

El lado B, y el disco, cierra con “All you need is love”; también tiene su historia; se estrenó en cadena mundial cuando se puso en funcionamiento el Pájaro Madrugador (México, en cambio, presentó un espectáculo de Tony Aguilar con sus caballos); pero aunque todo mundo los vio tocar, la instrumentación es diferente; Lennon toca un harpicordio, Paul bajo eléctrico y bajo acústico; Harrison violín y requinto, Ringo la batería, y George Martin el piano; además, hubo una pequeña orquesta de 13 miembros, con cuatro violines, dos chelos, dos trompetas, dos trombones, dos saxofones y un acordeón; varios días antes del estreno hicieron diversas tomas, una incluso con banjo, que no se usó; el 24 de junio de 1967, un día antes de la transmisión mundial, grabaron la sección rítmica; hubo varios invitados que cantaron el coro, entre ellos Mick Jagger, su chava Marianne Faithfull, Keith Richard (todos relacionados con Rolling Stones), más Gary Broker, de Procul Harem, Eric Clapton, Graham Nash, Mike McCartney, Jane Asher (la novia de Paul), Pattie Boyd, Gary Leeds, Hunter Davis (biógrafo oficial de Beatles) y Keith Moon, baterista de Who, gran cuate de Ringo y compadre de Lennon en su long lost weekend. Mientras coreaban, desfilaban con carteles alusivos al título de la canción; en México Los Yaquis copiaron la canción y el desfile de los cuates con carteles alusivos.

Ya se sabe que en la instrumentación hay varios homenajes, entre otros a La Marsellesa, “Serenata a la luz de la luna”, la extraordinaria “In the mood” (hay que oír la versión de Jamiroquai, casi tan buena como la de Louis Armstrong), y, fuera de tono, “She loves you”, cantada no por Paul, sino por John.

La pieza se ha oído mucho; sólo hay que decir que es completamente distinta a la que se escuchó el 25 de junio de 1967, y también diferente a la que está incluida en Submarino Amarillo. La versión original duraba seis minutos; ésta dura 3:57, y menos aún la otra versión conocida.

Cuando el disco apareció, ellos ya estaban preparando otra de sus obras maestras: The Beatles.

Complicados, los Beatles

En las listas de los mejores discos de rock, los expertos consideran entre los diez primeros tanto Sargento Pimienta como Revolver; la reedición de los discos remasterizados del conjunto deja ver lo poco que se valoró Viaje mágico y misterioso; yo, por darle importancia a “I am the walrus” no puse la debida atención a canciones como “Your mother should know”, prodigio de instrumentación tanto de Lennon como de McCartney, y el uso de la tabla, que le da un sonido extraño en una pieza aparentemente fácil, con sabor de los años treinta, pero mucho más compleja de lo que parece.

Cuando apareció este disco fue en una extraña presentación: dos extender play, tanto en monaural como en estereofónico; en Estados Unidos, y en México, salió en disco de larga duración, y en el segundo lado tenía piezas no tan uniformes como el primer lado; pero esa carencia de uniformidad se debe a que pertenecían a distintos proyectos originales: “Penny Lane” y “Strawberry Fields Forever” estaban considerados para Sargento Pimienta, y “Baby youíre a rich man” iba a entrar en Sargento Pimienta II, que nunca se realizó, entre otras cosas, debido a la muerte de Brian Epstein, el manager que los dio a conocer, que patrocinó a otros muchos conjuntos, se hizo millonario a costa de ellos, y falleció de una sobredosis, lo que hizo que cambiara el destino de Beatles, comenzaran las pugnas, se vieran metidos en proyectos que causaron problemas, metieron su cuchara el licenciado Eastman, padre de Linda y suegro de Paul, y el licenciado Allan Klein, recomendado por Mick Jagger no se sabe si en venganza de algo, pero entre ambos fueron responsables de ratos amargos y de discos no tan satisfactorios (para ellos; sí para el público).

Ese lado B comienza con una pieza poco valorada: “Hello goodbye”, que ya vimos que usaron Bugs y Lucas para burlarse de las pugnas entre Lennon y McCartney; pero la pieza es excelente, con un duelo de guitarras entre John y George, una de las mejores interpretaciones de Paul al bajo, quien agrega un piano bastante espectacular, y percusiones que complementan las de Ringo; los nuevos discos hacen escuchar que la pieza carece de sencillez musical, y la letra también es todo menos simple: las contradicciones, los diálogos complementarios, que parecen sacados de Romeo y Julieta, aunque con un sentido del humor poco complaciente; para agregarle sabor, un par de violas, tocadas por Ken Essex y Leo Birnbaum, atraviesan toda la pieza, de manera independiente a los demás instrumentos, pero crean una atmósfera diferente. Durante las primeras sesiones de grabación la pieza se llamó “Hello hello”; es frecuente la historia de las piezas que comenzaron sin nombre, o con un nombre salido de la letra, y al final se le bautizaba de manera diferente; el caso más famoso es “Yesterday”, que en las primeras sesiones se llamó “Huevos revueltos”, hasta que Paul agregó la letra; como se sabe, en esa pieza no intervino nadie más que Paul con músicos de estudio.

“Strawberry Fields Forever” es posiblemente la pieza más compleja de todo el repertorio del conjunto, porque está formada por dos versiones diferentes, con distintos tiempos y ritmos, y en distintos tonos; George Martin, excelente técnico, tuvo que acelerar la primera parte, y hacer más lenta la segunda para que tuvieran más o menos el mismo ritmo y el mismo tono. Hay mensajes secretos, de los que hablaremos después en extenso; en esta canción uno es inocente: después de la primera vez que se escucha el verso “let me take you downÖ” hay mensaje en clave Morse, que forman las letras J y L; en cambio, al final, se escucha un verso que causó toda una revolución: “cranberry sauce”, que no significa nada dentro del contexto de la pieza, pero que muchos confundieron con otra frase: “I buried Paul”; “sepulté a Paul”, que desató la polémica desde el 12 de octubre de 1969 sobre la supuesta muerte de Paul.

Además de dos requintos, hay un clavicémbalo, piano, percusiones por Mal Evans, trompeta por Phillip Jones (de la Orquesta Filarmónica de Londres), y dos chelos y dos cornos; la letra, ya lo dijimos, es tan compleja que se han hecho demasiadas interpretaciones para tratar de entenderla, pero una clave está en la propia letra: “nothing is real”.

En “Penny Lane” hay dos invitados: David Mason y Phillip Jones, ambos con trompetas; además, George Martin toca un persistente piano, que se agrega a otro de Lennon, y que mantienen un duelo bastante atractivo con el contrabajo, el bajo eléctrico y una flauta, todo por Paul, además de una campana de bombero que toca Harrison, no tan insistente como en “Everyboy got something to hideÖ” del disco blanco.

Aunque la canción tiene la misma atmósfera melancólica de “Strawberry Fields Forever”, no es tan compleja ni tan melodramática, pero la sencillez no le quita belleza a la pieza, aunque el verso “very strange” le queda mejor a “StrawberryÖ”.

“Baby youíre a rich man”, como otras muchas otras canciones de Beatles, está formada por dos canciones; la primera de la que se tuvo noticia fue “A day in the life”, que tenía inserta a la mitad una breve pieza de Paul, la que contiene el verso “wake up, fell out the bedÖ”, y que vuelve a dar paso a la otra canción.

En “BabyÖ” se mezclan “One of the beautiful people” y “BabyÖ”; la primera es de Lennon, la segunda de Paul, y así las cantan, por separado, aunque Lennon se suma al coro integrado por Paul y George en la segunda pieza; hay un duelo bastante interesante y muy alegre entre dos pianos y el bajo (los pianos, por Lennon y McCartney), y un clavioline, instrumento de teclado que suena a flauta; la letra de Lennon es bastante agresiva y recuerda aquella frase de “los que están en los palcos pueden hacer sonar sus joyas”, que le fue tan criticada; podrían haberlo incluido entre los “radical chic”; más bien le dijeron “revolucionario millonario”.

El lado B, y el disco, cierra con “All you need is love”; también tiene su historia; se estrenó en cadena mundial cuando se puso en funcionamiento el Pájaro Madrugador (México, en cambio, presentó un espectáculo de Tony Aguilar con sus caballos); pero aunque todo mundo los vio tocar, la instrumentación es diferente; Lennon toca un harpicordio, Paul bajo eléctrico y bajo acústico; Harrison violín y requinto, Ringo la batería, y George Martin el piano; además, hubo una pequeña orquesta de 13 miembros, con cuatro violines, dos chelos, dos trompetas, dos trombones, dos saxofones y un acordeón; varios días antes del estreno hicieron diversas tomas, una incluso con banjo, que no se usó; el 24 de junio de 1967, un día antes de la transmisión mundial, grabaron la sección rítmica; hubo varios invitados que cantaron el coro, entre ellos Mick Jagger, su chava Marianne Faithfull, Keith Richard (todos relacionados con Rolling Stones), más Gary Broker, de Procul Harem, Eric Clapton, Graham Nash, Mike McCartney, Jane Asher (la novia de Paul), Pattie Boyd, Gary Leeds, Hunter Davis (biógrafo oficial de Beatles) y Keith Moon, baterista de Who, gran cuate de Ringo y compadre de Lennon en su long lost weekend. Mientras coreaban, desfilaban con carteles alusivos al título de la canción; en México Los Yaquis copiaron la canción y el desfile de los cuates con carteles alusivos.

Ya se sabe que en la instrumentación hay varios homenajes, entre otros a La Marsellesa, “Serenata a la luz de la luna”, la extraordinaria “In the mood” (hay que oír la versión de Jamiroquai, casi tan buena como la de Louis Armstrong), y, fuera de tono, “She loves you”, cantada no por Paul, sino por John.

La pieza se ha oído mucho; sólo hay que decir que es completamente distinta a la que se escuchó el 25 de junio de 1967, y también diferente a la que está incluida en Submarino amarillo. La versión original duraba seis minutos; ésta dura 3:57, y menos aún la otra versión conocida.

Cuando el disco apareció, ellos ya estaban preparando otra de sus obras maestras: The Beatles.

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