Los otros Beatles

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beatlesNo termina uno de aceptar las nuevas versiones de los discos de Beatles, cuando aparecen o reaparecen otras grabaciones que hacen que uno se tarde en adaptarse y escucharlos con la debida atención, sin excederse en el entusiasmo ni pretender que cada diferencia con los discos conocidos es un acierto o un descubrimiento, puesto que ya estaban, de muchas maneras, en las distintas colecciones que han ido apareciendo en discos compactos, y que los primeros fanáticos del conjunto tuvieron a bien ir atesorando.

No me refiero a las versiones remasterizadas de los discos estereofónicos y de los monaurales, raros aún y que se supone aparecieron en una edición limitada, que llegaron unos cuantos a México, y que ya no se reeditarán, y que menos aún se venderán sueltos como ya están vendiéndose los estereofónicos.

En una de las muchas entrevistas que le hicieron a Lennon y que se han publicado en forma de libro, habló de un excelente disco pirata, Beatles in Italy; aunque lo desmintieron y dijeron que se trataba de una recopilación, lo cierto es que no está incluido ni en las más exhaustivas discografías, como la de Jeff Russell y aunque está en All Together Now, de Castleman y Podrazik, se niega que sea pirata; está mencionado, sin ningún comentario pero sí con fotografía, en Beatles Forever, de Schaffner; está editado por EMI-Parlaphone en 1965, y contiene, Parte prima, “Long Tall Sally”, “Sheís a Woman”, “Matchbox”; “From Me to You”, “I Want to Hold Your Hand” y “Ticket to Ride”; Parte Seconda, “This Boy”, “Slow Down”; “I Call Your Name”, “Thank You Girl”, “Yes it Is” y “I Feel Fine”; una rara antología, como muchas hay en diferentes países que no se arriesgaban a publicar los discos originales, sino una selección. Lo curioso es que utilizando las mismas pistas de las versiones originales, está mucho mejor grabado, se escuchan sonidos que están escondidos, muy escondidos, en los discos ingleses, estadounidenses o australianos, que por cierto estaban, en acetato, mucho mejor grabados que los ingleses y aún más que los gringos.

Y aprovechando el resurgimiento de la beatlemanía ocasionada por el lanzamiento de los remasterizados, aparece en compacto por primera vez The Baroque Beatles Book; es un disco realizado por Joshua Rifkin, el músico que resucitó el ragtime, la música de Scott Joplin que se puso de moda con la cinta de George Roy Hill, The Sting, con Paul Newman y Robert Redford.

Rifkin, nacido apenas un año después que George Harrison, es un especialista en Bach, director de orquesta, y apasionado de los juegos musicales; realizó en 1965 o 1966 el Baroque Beatles Book, y fue utilizado por los fanáticos del conjunto para demostrar a los viejos que amargados toditos están; en la portada dibujó a tres músicos de los siglos XVII o XVIII, que no son pero que parecen Bach, Hayden y Handel, uno de ellos con una playera en la que se lee “I Like Beatles” con una fotografía parecida a la promocional de A Hard Dayís Night; otro tiene en la mano una partitura en la que alcanza a leerse “I Want to Hold Your Hand”; el disco lo lanzó Elektra Records, la que comercializaba los discos de The Doors; la portada es un dibujo de Roger Hane, y el diseño de William S. Harvey; la leyenda dice que el disco fue redescubierto y editado por Joshua Rifkin, quien dirige el Baroque Ensemble del Merseyside Kammermusikgesellschaft, e interpretan “The Royale Beatleworks Musicke, MBE 1963”; “Epstein Variations, MBE 69™”, la cantata “Last Night I Said, para el tercer sábado después del Shea Stadium, MBE 58,000”, el “Trío sonata: Das Kaferlein, MBE 004º”.

Todas las piezas contienen mezclas de canciones muy populares de Beatles, pero con el arreglo evocan a Telemann, Vivaldi, Bach; la única que no puede disimular es “Youíve Got to Hide your Love Away”; por desgracia, está casi al principio del disco, entonces uno no podía seguir engañando a los padres de los amigos que se portaban reacios a admitir a los Beatles.

øPor qué los productores tardaron tanto en lanzar los remasterizados cuando ya The Beatles in Italy se escuchaba con nitidez y calidad? Parece el mismo ejemplo de las medias irrompibles, que no se lanzan al mercado porque aun cuando sean caras ñdice la leyendañ resultan más baratas que las muy baratas que se rompen o se deshilan a la tercera o cuarta puesta, según la rudeza del acompañante. O, como se dice, que no ponen a la venta medicamentos contra enfermedades aparentemente incurables, porque si la gente se cura, a quiénes le venden.

Hay otros Beatles; no me refiero a Klaatu, el excelente conjunto al que la propaganda quiso lanzar como unos beatles enmascarados, por algunas coincidencias: el robot que aparece en El día que se paralizó la Tierra (“Klaatu barada nictu”) es el que sale en la portada del cuarto disco de Ringo, Goodnight Viena; pero hay más detalles: Klaatu, quien en la cinta viene a advertirnos que si seguimos con los experimentos nucleares vamos a terminar destrozando el planeta, cuando le preguntan que de dónde procede, dice que “de Venus y Marte”, y como McCartney tiene un disco que se llama así, los enterados afirmaron que era otra pista; para acabarla, al terminar un concierto en Boston, por las fechas en que apareció el disco Klaatu, McCartney dijo “los veré cuando la Tierra se paralice”; en la portada interior de 33?, de Harrison, aparece un sol similar al que aparece en la portada de Klaatu; más alguna referencia más jalada de los pelos, como la afirmación de Lennon de que el 29 de agosto de 1974 había visto un ovni, para muchos fue otra referencia a Klaatu, el disco, donde se mencionan ovnis, además de que había referencias musicales.

Tampoco me refiero al desconcertante crédito estelar a “The Misteriuos Karsten” al órgano, en el soundtrack de Popeye, grabado por un conjunto formado por Ray Cooper, Doug Dillard, Harry Nilsson, Van Dyke Parks y Klaus Voorman, casi todos ellos, menos el muy serio Cooper, compañeros de parranda de Lennon en su “long lost weekend”.

En realidad me refiero a un excelente disco, Bugs & Friends Sing The Beatles, en donde parece que Bugs Bunny, el Pato Lucas, Elmer Gruñón y el Demonio de Tasmania forman un conjunto donde cantan una decena de canciones de Beatles, más la aparición de dos estrellas invitada, el Correcaminos, y de Sam Bigotes, para canciones específicas.

Puede parecer un chiste, sobre todo porque el cuaderno de notas que acompaña al disco tiene unas referencias muy divertidas, tantas como las incluidas en All you need is cash, brutal parodia de Beatles en la que participan Paul Simon, Mick Jagger y el propio George Harrison.

En el disco de Bugs y amigos aprovechan algunos títulos, como “My Bonnie lies over the ocean” para convertirla en “My BunnyÖ”; hacen referencia a Ducko OhNo, quien creó una atmósfera incómoda entre Bugs y Daffy (Lucas) que se convirtió en un mal “instant karma”, y otras bromas por el estilo.

Lo mejor son las canciones; con un humor muy parecido al de Lennon, distorsionan sin respeto pero sin irreverencia, tal como el mismo Lennon hizo en sus canciones, cuando hacía referencia a otras piezas suyas, o de Harrison, o de Paul, con mala leche o como homenaje; algunas, parecen reverencia, como “itís gettiní better (all the time)” en Mind Game, pero otra terrible es “lo único que hiciste fue ayer, y desde entonces vives en otro día”, en Imagine.

Bugs y Taz, en cambio, parecen repetir, en “Penny Lane”, las palabras atribuidas a Ringo acerca de “Strawberry Fields Forever” (hay algunas canciones nuestras que no entiendo bien de qué tratan): luego de un verso enigmático, enfatizan en “very strange!”, y en otras parecen actuar en algunas de sus caricaturas: por ejemplo, en “Help!” Sam Bigotes cae en las trampas que le ponen Lucas y Bugs, o en “Canít Buy Me Love” hacen comentarios mordaces muy parecidos a los que hacían Lennon y Harrison en las canciones de McCartney; por ejemplo, al referirse a las cosas que el dinero no puede comprar, Bugs pide que le mencione al menos una.

Como se sabe, las caricaturas de Bugs y sus amigos, creadas por diferentes artistas y cuyos cortos fueron dirigidos esencialmente por Chuck Jones pero donde hay participación del excelente Frank Tashlin, tuvieron la voz de Mel Blanc, quien falleció hace unos pocos meses; en el disco, que está dedicado a Blanc, las voces las prestan Mendi Segal (Bugs), Jeo Alaskey (Lucas y Sam), Jim Meskimen (Elmer) y Jim Cumming (Taz), y algunos invitados (el conjunto lo integran Geoff Levin en guitarra y teclados; Chris Many en teclados; Jim Grinta a la trompeta; Ian Seeberg en la flauta; Tony Morales en la batería, David Campbell en la viola, y Dick Bright con cuerdas). Una de las invitadas (øKathleen Helppie?) sostiene un diálogo con Bugs en “Penny Lane” que me hizo pensar que la intervención de Shakespeare en “I am the Walrus” no fue la primera, ni obviamente la última.

Luego de la desconcertante afirmación de Lennon de que odiaba a Shakespeare, es de llamar la atención la fotografía que los muestra en una representación, que debe haber sido muy divertida, de Sueño de una noche de verano, que no reproduzco por cuestiones de ©, pero que aparece en Beatles Forever.

En “Hello goodbye”, Bugs y Lucas hacen una parodia de los pleitos que comenzaron a tener Lennon y McCartney en los últimos años y los últimos discos, que se extendió al famoso “Too many people”, de McCartney que fue contestado con fiereza por Lennon en “Iím the Greatest” y en “How do you slep?”; pero bien vista, la canción original habla de un intercambio de ideas entre dos personas con muy distintos puntos de vista, pero que en lo general estaban de acuerdo.

En la versión de Bugs and Friends, ese diálogo lo trasladan a “Penny Lane”, donde describen una atmósfera desolada, donde se queja Bugs de que no haya campos de zanahoria, sólo de fresas, irrumpe Julieta con el comienzo del extraordinario diálogo del balcón, donde ella dice cosas excelentes, intensas, y el pazguato de Romeo apenas alcanza a reaccionar. En esta versión ella se queja de las interrupciones, del poco entendimiento, de que no la dejan terminar sus ideas; sin embargo, todas sus palabras están tomadas de Romeo y Julieta.

Hay que revisar canciones, tanto en letras como en la música, para saber exactamente cuál es su origen, porque no eran, como afirmó McCartney alguna vez, “tontas canciones de amor”.

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