Los herederos… cine mudo que dice mucho

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herederosPor Víctor M. Aguilera C.

La cámara capta a un grupo de niños mientras éstos realizan diversas tareas en los campos de Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz (la ubicación se conoce únicamente por los créditos finales): recolectan la cosecha, preparan materiales de construcción, cocinan, tejen, cuidan y alimentan al ganado, buscan y llevan agua, leña y madera, la tallan, elaboran artesanías (alebrijes), etcétera.

Y eso es todo; no hay otra cosa en el documental de Eugenio Polgovsky, Los herederos (2008). A lo largo de todo el filme prácticamente no hay ni un solo diálogo, pues no hay testimonios, ni entrevistas, ni nada. Así, el director se basa casi en su totalidad en dos elementos primordiales: fotografía y edición (de las que él mismo es responsable).

La música es uno de los pocos componentes que el director decidió agregar a la colección de imágenes, y suele estar bien empleada y seguir el ritmo de lo que aparece en pantalla. Se utiliza música regional y tradicional, íntimamente relacionada con la vida de los campesinos.

Sin embargo, en ocasiones por medio de ella se puede leer una extraña (quizá involuntaria) ironía, pues las melodías tienen un sonido alegre en comparación con las imágenes mostradas. Por ejemplo, vemos la escena de una pequeña tejiendo contrapuesta a la mirada triste y desesperanzada de una anciana, quien se mueve con increíbles dificultades; o también ésta clase de ritmo acompañando a los niños y jóvenes que realizan arduas tareas.

La fotografía es destacable, lo cual tiene sentido si sabemos que Eugenio Polgovsky ganó a sus 17 años de edad el concurso mundial de fotografía “Viviendo juntos”, organizado por la UNESCO, en 1994. Así, los encuadres y las visiones que la cámara permite son, en general, maravillosas.

Además de bien lograda, la ausencia de diálogos para desarrollar el relato (una jornada de trabajo de los niños, que dura de sol a sol) podría parecer una propuesta original, pues a pesar de ello el director sí consigue transmitir algunas claves que indican su visión a través de la edición.

Empero, esto mismo se hizo mucho tiempo atrás con los primeros logros del llamado cine soviético, y la mayor influencia para Los herederos es, seguramente, El hombre de la cámara (1929) de Dziga Vertov, así como sus ideales del cine-ojo. Igualmente, la teoría sobre montaje de Sergéi Eisenstein, puesta en práctica en clásicos como El acorazado Potemkin (1925), es claramente una huella importante para este trabajo.

El montaje se observa, por ejemplo, cuando brevemente se muestra un pequeño grupo de hormigas que, dentro del contexto, son comparadas sin necesidad de palabras con las duras faenas que los campesinos realizan.

Además, ese afán de captar la realidad tal cuál es, sin modificación alguna, usando la cámara como un ojo-testigo, es herencia inmediata del trabajo de Vertov. Y tiene el mismo problema: los niños que trabajan frente a la cámara no pueden evitar mirarla, a veces fijamente, e incluso modificar su comportamiento, como un niño que se esconde y ríe tímidamente por la presencia del cineasta (además de que la edición imposibilitará cualquier deseo de objetividad).

Aunque bien ejecutada, øera realmente necesaria esta propuesta que consiste, básicamente, en mirar hora y media de niños trabajando en un casi absoluto silencio? Una de las maravillas del cine, sobre todo en nuestros días, y uno de los grandes avances de los mejores documentales de estos tiempos, es la posibilidad de mezclar esta herencia soviética y combinarla con muchas otras influencias. El séptimo arte consiste en combinar diversas formas de comunicación: imágenes, encuadres, edición, música, diálogos, narración, etcétera.

øCómo se distribuyen las tareas?, øquién lo hace?, øbajo qué criterio?, øesta asignación es permanente o variable?, øpor qué las ancianas siguen trabajando?, øa qué edad comienzan a trabajar los niños?, øpor qué?; o, por otro lado; øcuál es la visión de la vida de estos jóvenes?, øqué sueños tienen?, øcuáles son sus deseos? Ninguna de estas preguntas serán respondidas.

Y he allí el logro de la película: la falta de diálogos, la aparente ausencia de una tesis o de formular pregunta alguna; es decir, el minimalismo característico del filme, permite que el espectador se formule éstas y muchas estas cuestiones, y todo debido al impacto y dolor que causa ver a estos niños trabajando desde edades tan tempranas.

Comparar a esos niños con su futuro probable, un par de ancianos extenuados por trabajar durante toda su vida, provoca un terrible sentimiento de melancolía. Resulta un sufrimiento ver los pequeños accidentes que los niños sufren, como un dedo cortado o un par de caídas al llevar pesadas (para un pequeño de unos 5 años) botellas de agua.

El mensaje es inminente: muchos de esos niños no tienen tiempo de divertirse y disfrutar su infancia, y en sus ojos ya se puede entrever tristeza y madurez. El documental de Eugenio Polgovsky renueva y confirma el respeto y admiración que merece toda la gente que trabaja en el campo, labor que hacen desde muy jóvenes hasta casi el final de sus días.

Festivales y Premios

Premios

PREMIER MUNDIAL EN EL FESTIVAL DE CINE DE VENECIA 2008.

Selección oficial, sección “Generation” Festival de Berlin 2009.

Premios:

Gran Premio “Coral” Mejor Documental, 30 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, Cuba.

“Ariel” Mejor Documental, Premio de la Academia mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, México 2009.

“Ariel” Mejor Edición, Premio de la Academia mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, México 2009.

Premio “Zapata” al Mejor Documental, 3er Festival de la Memoria, Tepoztlan, México 2009.

Premio Julio Pliego-Tv Unam, al Mejor Documental, 3er Festival de la Memoria, Tepoztlan, México 2009.

Premio al Mejor Documental, en FIDOCS, Festival Internacional de Documentales de Santiago de Chile 2009. El jurado destacó “la coherencia autoral de la propuesta, que con precisa utilización de los recursos narrativos, ofrece una mirada digna de la pobreza sin una grandilocuencia moralista”

Premio “FEISAL”, 24 Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México 2009.

Premio Amnistía Internacional, Festival de Cine de Ljubjiana, Eslovenia 2009.

Premio Amnistía Internacional, Festival Indie-Lisboa , Portugal 2009.

Premio “José Rovirosa” otorgado por la UNAM por mejor documental mexicano.

Selección oficial en:

Festival de Cine de Venecia, Orrizzonti, competición.

Festival de Cine de Berlín “Berlinale”, sección “Generación” competición.

“Bright future” Rotterdam Film Festival. Selección oficial: Guijon, Spain-Pamplona- Indie Lisboa, Portugal- Cinema du Reel, France. Visions du Reel, Switzerland. Punto de Vista, Pamplona. Rencontres de Cinema de Manosque, Francia. Toulousse, Francia. Viennale, Viena, Austria.-Thssaloniki, Grecia. Brisbane, Australia. EDOC-Ecuador. FIDOCS-Chile.Seoul Int. Youth Film Fest, Corea. Presence Autochtone Montreal, Canada. RoofTop New York. Tiapei, Taiwan. Sarajevo Film Festival. Vancouver Int. Film Festival.OpDoek docuemntary Film Fest. Belgica.-Texas, USA. Indie Lisboa.

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